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Las razones para un atrevido artículo sobre emigración


La autora de “Jóvenes y emigración: Cuba somos todos”, como todo profesional cubano está entrenada en el arte de decir las cosas como orientan desde arriba (“en el lugar y el momento apropiados”).

“Y también leí/ que aunque te fueras de tu tierra/ huyéndole a la guerra/ tu sangre es tu nación”. Los versos pertenecen a la canción “Volverse a ver” de Carlos Varela, sobre el tema de la emigración, de la patria que se lleva en la sangre y la tristeza del no volverse a ver.

El video está en el portal Youtube, donde puede leerse que fue subido el pasado 3 de julio por cardentey86.

Un mes más tarde una joven cubana Licenciada en Periodismo, Mayra García Cardentey, nos sorprende con un reportaje en Guerrillero, el periódico del Partido Comunista en Pinar del Río, que titula con una declaración de principios: “Jóvenes y emigración: Cuba somos todos” Esta segunda mitad del título es lo mismo que el exilio ha dicho por décadas: “Somos un solo pueblo”. Lo mismo que repitió Juanes en el cierre de su concierto en la Plaza de la Revolución: “Una sola familia cubana”.

Esas ideas, al parecer, le han estado dando vueltas a la autora por un tiempo, pero como todo profesional cubano entrenado en el arte de decir las cosas como orientan desde arriba (“en el lugar y el momento apropiados”), ella planta un pie en este terreno minado sólo días después de que el gobernante Raúl Castro, al anunciar una reforma migratoria ante la Asamblea Nacional, dijera estas palabras:

“Hoy los emigrados cubanos en su aplastante mayoría lo son por razones económicas, si bien algunos pocos todavía alegan ser víctimas de persecución política. (…) Lo cierto es que casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan de diferentes formas solidaridad hacia sus compatriotas”.

No dudo de la sinceridad de Mayra en desear que exista una relación más normal con los que se fueron y todavía se van de Cuba. Después de todo, en su canción favorita de Varela éste le pide a Dios que bendiga a los héroes, y también a los “traidores” y los “cobardes”, o sea, aquellos a quienes les colgaron ese sambenito por quererse marchar de la tierra que los vio nacer.

¿A quién que sea cubano no le hace este tema un nudo en la garganta? ¿Quien no perdió para siempre a sus padres, sus hermanos, sus hijos, o al menos a amigos entrañables, con la particularidad de que seguían vivos, pero inalcanzables, al otro lado del mar?

Pero en su reportaje, o su post en el blog Quo Vadis Cuba, que no se entiende bien si fue primero el huevo o la gallina, la joven colega camina primero firme sobre la línea del partido, cuando dice:

“En la Isla, durante décadas no era bien visto el ser emigrado, situación cambiante en la actualidad, cuando se define la decisión más por factores económicos y familiares, especialmente en los jóvenes”.

Después de descartar en tres renglones el exilio político, se adentra en sus entrevistas con 15 jóvenes pinareños que emigraron, y descubre lo que cualquiera de nuestros desterrados lleva a flor de piel: que quien es cubano nunca podrá ser otra cosa, y que la patria, o todo lo bueno que ella nos dio, se extraña a morir. Aquí van unos párrafos:

“Todos confiesan pensar en Cuba siempre o frecuentemente, y con asiduidad buscan informaciones sobre la Isla, o sobre amigos y familiares, desde correos electrónicos, llamadas telefónicas, medios de prensas nacionales e internacionales, y redes sociales”.

"Pienso en las calles de Pinar, en la bulla de mi barrio, el reparto 10 de Octubre”, conversa Ariadna. “Se extraña la forma de ser de las personas, la familiaridad que existe entre los amigos".

"Añoro a la gente de mi pueblo, la camaradería de los mantuanos, las noches en que nos sentábamos un grupo de vecinos en el portal a cantar con una guitarra, algo que nunca más he hecho en Italia", dice Luz María.

Y resume Mayra: “Aunque se ha estigmatizado a las personas emigrantes de la Isla, como "desertores", lo cierto es que muchos de estos jóvenes sienten este país tan suyo como los de adentro. La gran mayoría palpita por Cuba, desde los que llevan dos años hasta 15 fuera de la nación, los que vienen una o dos veces por temporada, e incluso, quienes no han regresado nunca desde que salieron la primera vez.

Hay un punto inquietante, que se define en la primera mitad del título: “Jóvenes y emigración”. Emilio Ichikawa, quien consiguió y publicó en su blog los datos sobre Mayra, hace esta observación:

“La reproducción del artículo de García Cardentey en el periódico GUERRILLERO se produce en un momento donde el tema migratorio se ha posicionado al centro del interés cubano; al menos por dos razones:

-Los cambios en política migratoria que junto a polémicas definiciones anunció recientemente Raúl Castro; y

-la noticia no confirmada de que Cuba estaría preparando una versión para jóvenes (hasta 35 años) de las reuniones conocidas como “La Nación y la Emigración”.

¿Reforma migratoria entonces sólo para jóvenes emigrantes económicos despolitizados? Ojalá que no. Ojalá caiga de verdad ese muro, y ojalá que las sospechas de manipulación no sean más que la incurable paranoia de cubanos que crecieron, privados de familiares y amigos, entre las asechanzas y celadas de la Guerra Fría.

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