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Arte y Cultura

Las pieles que vistió Martí

“Mi verso es un ciervo herido / que busca en el monte amparo”. José Martí
“Mi verso es un ciervo herido / que busca en el monte amparo”. José Martí

El autor ofrece un catálogo de los animales que sirvieron de camuflaje al poeta

El grado de malestar que provoca la visión de un animal herido es proporcional al tamaño del animal. Aunque el insecto que cruje debajo de la suela de un zapato o recibe una rociadura de veneno sufre tanto como el caballo que recibe una cornada o el perro que agoniza tras ser atropellado por un automóvil, éstos siempre nos inspirarán más compasión que aquél. El parentesco también cuenta: el pez que muerde el anzuelo y, tratando de zafarse, se desgarra la boca no padece menos que el elefante que recibe un balazo o la ballena que chapotea atravesada por un arpón, pero éstos son mamíferos y la sangre, como la nobleza y los astros, si no obliga, inclina.

Un hombre capaz de identificarse con la agonía de una flor mascada por un caballo no puede haber sido insensible al sufrimiento de ningún animal, y en cualquiera que contemplara o imaginara aterrorizado o herido encontraría, además de una causa de pesadumbre, un reflejo de sí mismo, cuyo cuerpo y espíritu no habían salido ilesos del bregar con lo insoslayable, la vida, y un reflejo, también, de algo tan suyo como su cuerpo y espíritu: su poesía.

José Martí compara su verso con la crin revuelta de un caballo espantado al que un lobo, todo dientes y uñas, acorrala contra unos troncos secos, pero advierte en el alboroto de esa crin una resolución de lucha, y ve al verso incorporarse

a la manera
Como cuando el puñal se hunde en el cuello
De la res, sube al cielo hilo de sangre.


El verso que sigue y resume el poema es tan inesperado que desconcierta: Sólo el amor engendra melodías. No puedo leerlo sin que esas melodías se me antojen el modelo del hilo en cuestión, cuyo primer impulso no es derramarse sino ascender, como la crin del caballo que, más brava que él, encara la adversidad y se desdobla en poesía; sangre y verso ávidos de transformarse en música, el más hermoso de los medios concedidos al hombre en busca de trascendencia.

Las imágenes del caballo y los troncos, el protagonismo del verso y la sangre que garabatea el aire recuerdan al ciervo de Versos sencillos:

Mi verso es de un verde claro
Y de un carmín encendido.
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo.

Tiende a relegarse la primera parte de la estrofa en beneficio de la segunda: lo animal, por las razones de familia a que he aludido, prima sobre lo vegetal. Pero no hay por qué desligar una mitad de la estrofa de la otra aunque la primera evoque un coto de naturaleza virgen, y la segunda, uno vulnerado. Una podría ser el reflejo de la otra: el ciervo manchado de sangre y el monte que lo cobija se asoman a uno de los lagos de las montañas de Catskill, donde se guareció Martí por indicación médica y escribió el libro, y ambos, ciervo y monte, contemplan sus imágenes difuminadas en el agua; el ciervo, no las flores del lugar, pone el carmín, y el monte, no la hierba, el verdor. La entrelínea que separa el segundo verso del tercero es la orilla; la primera parte de la estrofa, el lago; la segunda, la realidad que se retrata en él; la estrofa, un juego de espejos.

El hilo de sangre que remonta el aire también devuelve a Versos sencillos: Yo he visto al águila herida / volar al azul sereno…

Los temores de Martí son los mismos del animal salvaje que oye los ladridos de los perros y las voces de los cazadores invadir el bosque, o de la mascota que vive entre gente que la maltrata y sabe que cuando menos lo espere será blanco de una nueva agresión. Sólo que en el caso de Martí, la agresora es la existencia misma, realengo de la miseria humana, y la multiplicidad de rostros de que aquélla dispone le impide reconocer de quién procederá el próximo atropello. En Nueva York, ciudad que admiró y reprobó por su creciente brutalidad, Martí es un animal hostigado: Dicen que la nieve es necesaria en estas tierras invernosas para amparar del frío las semillas y las raíces de las plantas, más el ánima azorada suele verla con aquel espanto con que ve la gacela al cazador, y como ella de él, huye el alma de la nieve al bosque, al bosque de sí misma.

Esa huida hacia adentro sugiere la existencia de un refugio que Martí no relaciona con un espacio urbano sino con uno agreste. Tan hostil se le antojaba el entorno:

Como liebre
Azorada el espíritu se esconde,
Trémulo huyendo al cazador que ríe,
Cual en soto selvoso, en nuestro pecho.

El caballo es el ciervo, y el ciervo el águila, y el águila la gacela, y la gacela la liebre, y la liebre el gamo, y todos, él:

Yo sé de un gamo aterrado
Que vuelve al redil y expira,
Y de un corazón cansado
Que muere oscuro y sin ira.

Harto de hacerse pasar por ellos no faltará la ocasión en que abandone toda reserva y se muestre tal cual es: Un pobre gamo acorralado, eso soy yo, y huyo de los que se acercan como usted a mi corral con la mano llena de azúcar. (Carta a José María Vargas Vila) O: Vive el alma mía / Cual cierva en una cueva acorralada.

No es paradójico que los temores de José Martí no le impidieran renunciar a la seguridad de Nueva York y sumarse a las fuerzas que combatían en Cuba, desatendiendo toda advertencia y hasta toda lógica: su desaparición física podía atentar contra el éxito de la guerra convocada por él. Ni siquiera es paradójico que, dados esos temores, contraviniera las órdenes del general Máximo Gómez de permanecer a resguardo en el campamento, montara su caballo y galopara hacia la línea de fuego. No temía la muerte, sino la vida.

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Artista cubano Julio Llópiz Casal en la Semana de Arte de Miami

Obra “En el pecho” de Julio Llópiz Casal
Obra “En el pecho” de Julio Llópiz Casal

El artista cubano Julio Llópiz Casal, exiliado en España, está exponiendo una de sus obras en la exhibición colectiva "Patria y Vida: El arte prohibido" que cerrará sus puertas el próximo 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

“La obra con la que participo, en esta ocasión, se llama “En el pecho” y son una serie de esculturas que consisten, simplemente, en un maniquí de color negro, de los más estándares que te puedas imaginar, tanto masculinos como femeninos, que tienen pequeños sellos enganchados con algunos de los presos políticos de mis retratos que ya se han diseminado bastante por las redes en que se ve la cara del preso en alto contraste con una franja roja que le sale como una lágrima de uno de sus ojos. Estos retratos están a modo de pendientes en el pecho, como si estuviesen atravesando la piel del individuo”, explicó Julio Llópiz en conversación con Martí Noticias.

La muestra se exhibe durante la Semana de Arte de Miami y cuenta con más de noventa obras, muchas creadas en prisión, del artista visual y prisionero político Luis Manuel Otero Alcántara, detenido el 11 de julio de 2021, durante las protestas populares que estallaron ese día en la isla y, más tarde, sentenciado a 5 años de privación de libertad por los delitos de “ultraje a los símbolos de la patria”, “desacato” y “desórdenes públicos”.

Junto a Llópiz y Otero Alcátara participan los artistas cubanos Anyelo Troya, César Santalo y Erick Ravelo.

“Me llena de orgullo participar en la exhibición porque siempre es un gusto compartir espacio con Luis Manuel. Además, Angelo Troya y Eric Ravelo son dos colegas que respeto muchísimo y que también han dedicado buena parte de su obra a hacer denuncias sobre lo que el castrismo es y además son artistas de un altísimo nivel estético”, agregó Llópiz.

La frase que da título a la exposición se volvió una consigna de lucha en la isla durante las multitudinarias protestas populares del verano de 2021, en contraposición al lema oficialista "Patria o Muerte".

En este sentido, la curadora Claudia Genlui Hidalgo escribió en las redes sociales: "esta exposición parte de la necesidad de no olvidar lo que ha significado el concepto Patria y Vida para el pueblo de Cuba, parte de la necesidad de no perder la esperanza, pero sobre todo de aferrarnos a ese principio que siempre han defendido Luis y Maykel (Osorbo): “El arte es lo que nos va a salvar”.

UNESCO apoyará la preservación del bolero tras declararlo patrimonio cultural inmaterial de la humanidad

Cantantes cubanos cantan un bolero a una mujer en el malecón de La Habana, el 4 de diciembre de 2023. YAMIL LAGE / AFP
Cantantes cubanos cantan un bolero a una mujer en el malecón de La Habana, el 4 de diciembre de 2023. YAMIL LAGE / AFP

Cuba y México tienen otro punto en común entre sus pueblos con la inscripción binacional del bolero en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

Esta semana, el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aprobó durante su 18ª sesión, celebrada en Kasane, Botsuana, la inscripción de la práctica cultural del bolero en su lista representativa.

La iniciativa fue impulsada por México y Cuba, incluyendo la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Ministerio de Cultura de Cuba, así como autores, compositores, intérpretes, académicos, promotores y seguidores de esta práctica cultural.

El bolero surgió en Cuba a finales del siglo XIX y se extendió por México y otros países de América Latina con sus letras de amor y desamor, así como sus percusiones cadenciosas, guitarras, bajos, pianos, alientos y su característico requinto mexicano que, en conjunto con las voces solitarias o en grupo, lo enriqueció tanto en su país de origen, como en las naciones que lo acogieron como propio.

En sus etapas iniciales el bolero era un género para tríos de guitarra. Luego se fue volviendo más complejo a través de las orquestas tropicales y adquiriendo un refinamiento que lo llevó al gusto de todas las clases sociales y sectores intelectuales, masificándose a través de la radio y la televisión a lo largo del siglo XX y sobreviviendo al XXI.

Fue registrado por primera vez en Cuba en 1883 con la composición "Tristezas" del creador isleño José "Pepe" Sánchez. Su expresión de los sentimientos más íntimos y profundos, como el desamor, la perfidia, la pasión o el olvido, lo convirtió en favorito de estrellas de la música latina, desde Los Panchos pasando por Armando Manzanero, Gloria Estefan, Luis Miguel, Diego El Cigala, Gilberto Santa Rosa y Natalia Lafourcade a Descemer Bueno, Olga Guillot, Elena Burke y Benny Moré "el Bárbaro del Ritmo".

El cantante y compositor mexicano Armando Manzanero compuso e interpretó boleros famosos lo largo de su carrera. Foto AP/Esteban Félix.
El cantante y compositor mexicano Armando Manzanero compuso e interpretó boleros famosos lo largo de su carrera. Foto AP/Esteban Félix.


Agustín Lara, Guty Cárdenas, Roberto Cantoral, Consuelo Velázquez, César Portillo de la Luz, Miguel Matamoros e Ignacio Jacinto Villa Fernández "Bola de Nieve" son algunos de sus compositores destacados.

También existe el bolero psicodélico peruano, álbumes como "Bolero Apocalíptico" de los colombianos de Monsieur Periné y fusiones con la música urbana como "TDO" de los colombianos de Piso 21 y "Aquel Nap ZzZz" del puertorriqueño Raw Alejandro.

El cantante flamenco Diego El Cigala sonríe durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México
El cantante flamenco Diego El Cigala sonríe durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México

Los esfuerzos por el reconocimiento del bolero como Patrimonio Cultural Inmaterial en México se remontan a 2015, para lo cual se creó el Instituto Bolero México y se inscribió en el Inventario Nacional en 2018. En 2021 fue incluido como patrimonio inmaterial de la nación en Cuba.

La inscripción del bolero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es una herramienta que refuerza la salvaguarda del género musical al fomentar la creación de planes específicos y acciones para su preservación.

Asimismo, contribuye a legitimar estas prácticas como un derecho cultural y una expresión de la diversidad, al tiempo que otorga identidad y cohesión entre las comunidades donde se expresa.

Patrimonio Cultural Inmaterial

El patrimonio cultural inmaterial o “patrimonio vivo” se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación.

El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos. Numerosos saberes tradicionales o autóctonos están integrados, o se pueden integrar, en las políticas sanitarias, la educación o la gestión de los recursos naturales.

La Convención de la UNESCO de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tiene como objetivo la conservación de este frágil patrimonio; también pretende asegurar su viabilidad y optimizar su potencial para el desarrollo sostenible. La UNESCO brinda su apoyo en este ámbito a los Estados Miembros mediante la promoción de la cooperación internacional para la salvaguardia, y estableciendo marcos institucionales y profesionales favorables a la preservación sostenible de este patrimonio vivo.

Entrevista al fotógrafo Jorge J Pérez Hernández en visita a OCB Radio Martí

Entrevista al fotógrafo Jorge J Pérez Hernández en visita a OCB Radio Martí
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Muere Edmundo Desnoes, autor de "Memorias del Subdesarrollo"

Edmundo Desnoes. INSTAR / FACEBOOK
Edmundo Desnoes. INSTAR / FACEBOOK

El escritor cubano Edmundo Desnoes falleció el miércoles en Nueva York a la edad de 93 años, recordado por el gran público cubano a través de la adaptación cinematográfica de su novela Memorias del subdesarrollo (1965).

La película homónima, realizada en 1968 por el director Tomás Gutiérrez Alea, “Titón”, que ofrece una vista panorámica a la sociedad cubana de los primeros años de la revolución de Fidel Castro, está entre los filmes más importantes de la cinematografía cubana y ha sido elegida por expertos, como los del Instituto Británico de Cine, entre las mejores obras de la historia del cine.

El autor de No hay problema (1961), El cataclismo (1965) y Memorias del desarrollo nació en La Habana en 1930, realizó sus estudios en los Estados Unidos y regresó a la isla en 1960, tras la llegada al poder de Fidel Castro. Ese mismo año trabajaría como redactor del diario Revolución y el suplemento Lunes de Revolución hasta que periódico y suplemento fueran personalmente clausurados por Castro.

"Mi contribución a la expresión literaria de los primeros años de la Revolución es evidente y palpable. Memorias… forma parte de esa historia. Soy tan responsable como Fidel y la dirección política de haber contribuido a expresar el sueño y la pesadilla de las dos primeras décadas de la intensa aventura. No creamos un hombre nuevo, descubrimos la poderosa persistencia del pasado. Al principio fueron los intentos idealistas, pero luego empezaron a dominar el oportunismo, el egoísmo y la ciega voluntad de poder de la dirección. Por mi parte, pienso que cometo menos errores literarios en Memorias del subdesarrollo que el Partido Comunista de Cuba ha cometido en la carne y fantasía de la isla. Abandoné físicamente la isla cuando el PCC, en su arrogante ignorancia tanto de la economía como de la cultura, comenzó a decirme lo que debía escribir, lo que podía consumir y, para colmo, a dónde podía viajar", declaró el escritor en entrevista con Hyper Media Magazine.

Desnoes también ha dicho que se marchó de Cuba en 1979, cuando enfrentó críticas tras negarse a asistir a la autoconfesión del escritor Heberto Padilla, que la Seguridad del Estado convirtió en evento un obligado para los intelectuales. Entonces, se asentó en los Estados Unidos, donde alternó su oficio de escritor con el de profesor universitario. De ese periodo destaca su antología Dispositivos en la flor (1982), que causó polémica por la inclusión por igual de escritores cubanos exiliados y aliados al oficialismo de La Habana.

Sobre su exilio en los Estados Unidos confesó en entrevista con La Habana Elegante que había preferido aislarse.

"Yo vivía el trauma del exilio. Tuvieron que pasar 20 años para entender dónde me situaba en los EEUU. No podía venir aquí y seguir escribiendo con el mismo paradigma. Empecé en inglés, pero vuelvo al español. Nosotros tenemos el sentido trágico – que es lo aquí llaman el “looser” – y que yo le digo la “perdedumbre”, el sentido trágico de saber que todo cambia, que todo termina. No tenemos el sentido del éxito como aquí, sino el del fracaso. Aquí lo tienen un poco en el Sur donde perdieron la guerra, pero por lo demás aquí se da más el «happy ending».
Pero yo me he aislado bastante precisamente porque al principio Reinaldo Arenas se apareció en una de mis conferencias con un grupo de amigos y el encuentro fue a puñetazos. Arenas me creó un problema serio porque me acusó de ser agente de Fidel Castro para reclutar a intelectuales norteamericanos en el mundo académico para la Revolución en Nicaragua. Fue una acusación que hizo ante la CIA, y me vino a visitar el FBI porque ellos decían que yo no podía tener la posición expresada en la antología, y que yo estaba haciendo un trabajo a favor de la Revolución. El no haber atacado al régimen era índice de que yo estaba trabajando para la Revolución. Y eso fue una acusación tremenda, porque eso me trajo al FBI cuando todavía de la guerra fría. Arenas escribió un ensayo de setenta páginas en una revista llamada Kosmos donde - en un ejemplo del poder de la imaginación sobre la realidad - me acusaba que yo estaba enamorado de Fidel Castro porque yo era lampiño y admiraba la barba de Fidel. Pero ese no fue un conflicto real. Yo no fui amigo de él, no tuve relaciones con él. Cuando yo estaba trabajando en el instituto del libro facilitamos que él escribiera ensayos y propusimos la publicación de su segunda novela. Pero él me veía como representante del poder, y con un poco del espíritu campesino él me vio con aspecto anglosajón y hay un resentimiento por parte de él. A parte de eso no había razón para su agresividad. Quizás él viera una realidad profunda y lo usó como símbolo en el que mi pasión por Fidel se debía a que yo soy lo opuesto de Fidel. Fidel es un hombre de acción y yo no".

El escritor regresó a la isla como miembro del jurado del premio literario Casa de las Américas en la edición 2003.

Preguntado por la revista La Habana Elegante sobre cómo había encontrado la isla, el autor respondió: "La Revolución causa una ruptura muy profunda y volví a ver a un hermano, a la familia, a los amigos, e inclusive a los viejos militantes, a los más dogmáticos que ya me ven como a uno de aquella época que va desapareciendo".

El independiente Instituto Internacional de Artivismo Hanna Arendt (INSTAR) lamentó el fallecimiento del autor en un post publicado en su cuenta de Facebook: "Con un gran pesar, hemos recibido la noticia del fallecimiento de Edmundo Denoes. Con el orgullo de saberlo uno de los mejores escritores de su generación, cuya novela más reconocida sirvió de guión para una de las películas insignes del cine cubano, INSTAR se despide con respeto y profunda admiración".

Festival de Cine Instar se reinventa con formato “transnacional” por exilio de realizadores cubanos

Carteles del IV Festival de Cine Instar. (@instar_cuba)
Carteles del IV Festival de Cine Instar. (@instar_cuba)

La cuarta edición del Festival de Cine Instar, organizado por el Instituto de Artivismo Hannah Arendt y presidido por Tania Bruguera, arrancó el lunes en Barcelona (España) en su nuevo formato “transnacional, simultáneo e itinerante”, debido a la salida masiva al exilio de artistas e intelectuales cubanos.

Del 4 al 10 de diciembre, el festival contará con proyecciones en Barcelona, París, Nueva York, Miami, Ciudad de México, Buenos Aires y Sao Paulo, así como una programación online para Cuba. El evento apoya la producción independiente, a escala internacional, especialmente la de aquellos países donde se encuentran amenazadas las libertades de expresión y creación.

“Presentaremos por primera vez una sección competitiva, con unos 15 títulos que aspiran al premio Nicolás Guillén Landrián. Lo decidirá un jurado internacional y será otorgado a la película que mejor aborde, desde el lenguaje cinematográfico, una situación o temática tabú en su sociedad correspondiente”, explicó el cineasta cubano José Luis Aparicio, director artístico del festival.

La mayoría de las películas en concurso son dirigidas por cubanos, dentro o fuera de la isla, pero también hay realizadores de países con realidades cercanas a las de Cuba como Nicaragua, Venezuela, Irán y Haití.

“Además del concurso, tenemos 13 presentaciones especiales entre las que destacan cinco películas de los cineastas cubanos Fernando y Miñuca Villaverde, exiliados desde 1965. Las realizaron en Estados Unidos, entre 1970 y 1980, y son consideradas hitos del cine cubano en la diáspora”, añadió Aparicio.

El jurado está integrado por Alejandro Hernández (Cuba), guionista ganador de un premio Goya; Dunja Fehimović (Bosnia y Herzegovina), profesora de Estudios Hispánicos en la Universidad de Newcastle, y Paulo Antonio Paranaguá (Brasil), periodista, crítico de cine e historiador.

El régimen cubano acusó la semana pasada al festival de “exaltación del terrorismo contra Cuba” por incluir el documental “Veritas”, del director cubano Eliécer Jiménez Almeida, que aborda la experiencia de integrantes de la Brigada de Asalto 2506.

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