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La masacre de Tiananmén, 29 años después


“La matanza me abrió los ojos sobre la crueldad del Partido Comunista chino. A mí y a muchos”, dijo a EFE el escritor Ma Bo.

A finales del pasado año, la diplomacia británica desclasificó un documento, publicado en la web hongkonesa HK01, donde se calcula que “al menos 10 000 personas murieron en la matanza

El Partido Comunista de China ordenó hace 29 años la masacre de Tiananmén, momento más álgido y sangriento de una serie de manifestaciones lideradas fundamentalmente por estudiantes, entre el 15 de abril y el 4 de junio de 1989, cuyo brutal desenlace marcó a toda una generación y mantiene a millones de personas en silencio.

Durante casi 7 semanas, en la Plaza de Tiananmén, de Pekin, a los estudiantes se unieron simpatizantes de otros sectores de la sociedad China, desde obreros hasta intelectuales, incluso periodistas de medios oficiales, por entonces menos controlados que después de aquella tragedia y cuya férrea vigilancia se mantiene hasta hoy.

Los manifestantes de Tiananmén argumentaban que las llamadas “reformas económicas” no hacían sino elevar la inflación, el desempleo y la pobreza, y reclamaban libertad ciudadana ante el partido único, el Comunista, a quien acusaron de actuar de manera corrupta y represiva.

La alta dirigencia del Partido Comunista declaró ley marcial el 20 de mayo, y el 3 de junio envió los tanques y la infantería del ejército a disparar a la plaza de Tiananmén para liquidar por la fuerza las manifestaciones.

Las cifras de muertos y heridos siguen siendo inexactas y han variado con el tiempo y según las fuentes. Durante años las muertes se estimaron entre 800 y 2600 civiles, y los heridos entre 7000 y 10 000. Pero a finales del pasado año, la diplomacia británica desclasificó un documento donde se calcula que “al menos 10 000 personas murieron en la matanza de Tiananmén”.

El texto, publicado en la web hongkonesa HK01 (medio que ha recordado los 29 años de los sucesos con varios textos y fotografías) asegura que estos datos fueron aportados por un “miembro del Consejo de Estado” de China, a quien denominan una “fuente confiable, capaz de separar los hechos de la especulación y los rumores”.

“Los primeros ataques ocurrieron en Mucidi y Shilipu (barriadas localizadas en importantes zonas de acceso a la capital), las tres primeras oleadas fueron detenidas por los manifestantes (...) y las tropas del Ejército 27 ordenaron disparar a la multitud (civiles y soldados de otros escuadrones) antes de atropellarlos con sus vehículos blindados”, precisa el informe británico.

“La matanza me abrió los ojos sobre la crueldad del Partido Comunista chino. A mí y a muchos”, dijo el escritor Ma Bo a la agencia de noticias Efe en 2016.

Por su parte Zhang Shijun tenía 18 años y un rifle cargado con el objetivo de “mantener el orden”. Fue uno de los soldados enviados para deponer a los miles de manifestantes que pedían reformas democráticas. “Nadie imaginó ese derramamiento de sangre (…) Lo que viví la noche del 3 al 4 de junio es algo que nunca podré quitarme de la cabeza... El caos, los disparos, los gritos”, manifestó en entrevista con Efe hace un año.

"Puedo atestiguar que los soldados de mi unidad no dispararon hacia ellos, pero recuerdo a personas cayendo delante de nosotros. Miré hacia atrás y vi a gente vestida de militar disparando hacia la multitud", recordó Shijun.

Tras el cruento episodio, las autoridades chinas arrestaron a los líderes de las manifestaciones, censuraron la verdad en los medios nacionales y expulsaron a la prensa extranjera. Varios países condenaron la masacre, pero el gobernante Partido Comunista nunca ha admitido su culpa, ni informado sobre la cantidad de muertos o pedido perdón a los familiares de los asesinados que durante casi tres décadas han reclamado verdad y justicia.

El gobierno chino siempre ha calificado las protestas de Tiananmén como "contrarrevolucionarias" y defendido su sangrienta represión afirmando que se "optó por el camino correcto por el bien del pueblo".

"Pese al desconocimiento que reina entre una gran parte de la población sobre lo que aconteció en Tiananmén, las autoridades todavía la tienen muy presente en su agenda y cada año, en vísperas a esta fecha, las medidas de control se extreman en la capital y otros lugares sensibles del país", escribió Ismael Arana en un texto especial para el diario español El Mundo. Pero también hay muchos que se resisten a olvidar.

A 29 años de aquellos hechos, las víctimas de Tiananmen no se rinden y piden justicia sobre un crimen que conmocionó al mundo, y sobre el que la que las autoridades chinas aún imponen silencio y mantienen mecanismos de intimidación contra los familiares, que siguen sin poder recordar libremente la memoria de sus seres queridos, y las detenciones de las voces críticas.

Chen Yunfei sostiene un cartel alusivo a la masacre de Tiananmen.
Chen Yunfei sostiene un cartel alusivo a la masacre de Tiananmen.

"Zhang Xianling, una de las fundadoras de las Madres de Tiananmen, no pierde la fuerza a sus 80 años y sigue pidiendo que salga a la luz la verdad de lo que ocurrió aquella noche del 3 al 4 de junio de 1989 en la que su hijo de 19 años fue asesinado de un disparo en la cabeza por el Ejército chino", relata la periodista Jéssica Martorell en un reportaje de Efe.

"Hay policía delante de la puerta de mi casa", asegura Zhang en una entrevista telefónica con Efe. Sabe que están grabando la conversación, pero no tiene miedo y quiere hablar para que nadie olvide lo que pasó aquella noche que el régimen comunista tanto se esfuerza por borrar.

"La historia no puede ser engañada", denuncia Zhang que, tras años de lucha, no piensa rendirse hasta que se arroje luz sobre uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de China, cuando los tanques y los soldados del Ejército acribillaron a un gran número de personas que protestaban pacíficamente en las calles adyacentes a la plaza de Tiananmen.

"Pedimos la verdad. Por ejemplo, saber cuántas personas murieron y por qué dispararon a los estudiantes", dice, porque "el Gobierno sabe mejor que cualquier persona lo que ocurrió. Es una cuestión de hacerlo público o no", subrayó Zhang.

La matanza de Tiananmen sigue siendo un tema tabú para los chinos por los riesgos que conlleva hablar de ello. En los días previos al aniversario, la seguridad ha aumentado en la céntrica plaza pequinesa para atajar cualquier intento de recuerdo a las víctimas. Quien lo ha hecho en el pasado, ha sido detenido y encarcelado.

Lo único que le queda al grupo de Madres de Tiananmen, que integra a progenitores de los estudiantes que fueron asesinados, es recordar en la intimidad a sus hijos. Varios de ellos tienen previsto acudir este 4 de junio a un cementerio de las afueras de Pekín para rendirles homenaje. Piden hacerlo solos porque temen que las autoridades les impidan acercarse a las tumbas de sus seres queridos ante la presencia de periodistas.

Pese a que cada año el colectivo exige que se haga justicia, nunca nadie se ha disculpado por la masacre ni ha sido condenado por la muerte de centenares de inocentes que participaban en manifestaciones en favor de la democracia.

"Nunca nos han dado una explicación", ha denunciado este colectivo en una reciente carta dirigida al presidente chino, Xi Jinping, en la que aseguran sentirse "abatidos" ante la "indiferencia" de las autoridades.

Aunque pocos confían en que el Gobierno de Xi -uno de los más represivos de la historia reciente- haga justicia, el investigador de Amnistía Internacional, Patrick Poon, aseguró a Efe que "no puede ignorar el asunto eternamente".

"La represión de Tiananmen ya es parte de la historia de China y nunca podrá borrarse. Sigo creyendo que algún día habrá justicia para las víctimas" dice Poon, quien pide una investigación independiente y que los responsables rindan cuentas ante la justicia.

Pero los años pasan y muchos familiares ya han fallecido sin que nada cambie, y temen que dentro de poco el régimen consiga que la masacre se olvide por completo.

De hecho, Tiananmen forma parte junto con Tíbet y Taiwán de lo que los chinos conocen eufemísticamente como las "tres T" cuya mención puede generar problemas, por lo que a esa matanza se la conoce más como "4/6", por el día y el mes en que ocurrió.

Sin embargo, la investigadora de Human Rights Watch (HRW), Maya Wang, se muestra optimista porque "el deseo de cambio continua, a pesar de estar fuertemente reprimido".

"La gente en China continúa luchando hoy por los mismos ideales por los que lucharon los estudiantes de 1989, como la libertad y la igualdad", explica, por lo que con el tiempo el Gobierno "tendrá que asumir la responsabilidad de sus propias atrocidades y otros abusos, o nunca tendrá credibilidad".

Zhang, sin embargo, cree que no habrá en China un movimiento de contestación social tan masivo como el ocurrido en Tiananmen en 1989.

"Los participantes de aquel entonces eran estudiantes universitarios, y ahora los estudiantes, en mi opinión, son gente egoísta que solo busca su propio bien y provecho. No se preocupa tanto por la sociedad", asevera.

Hasta que pueda, ella seguirá en pie de guerra contra el olvido de su hijo y del resto de estudiantes que protestaban contra la represión y la corrupción del Gobierno comunista. "Las mentiras no pueden durar para siempre", advierte.

(Redactado por Luis Leonel León con información de Efe y Reuters y otras agencias​)

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