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La maraña del vaso de leche


Ordeño y manejo de vacas lecheras en Cuba, 2014

La autura desglosa los precios publicados por el gobierno y la confusión que esto ha generado en la problación, en torno a tan vital alimento: la leche en polvo.

Como es usual, la prensa oficial cubana acaba de anunciar un aumento del precio de venta de la leche en polvo en las tiendas en divisas varios días después de haberse aplicado este incremento: “El caso que nos ocupa es la puesta en vigor el pasado 4 de abril de la Resolución 165 de 2014 del Ministerio de Finanzas y Precios, en la cual se dispone el incremento en el precio para la venta de la leche en polvo que se comercializa en CUC.” (Granma, jueves 10 de abril de 2014, pág. 3).

Por supuesto, la población desconocía la existencia de la susodicha resolución, urdida en las oficinas de algún tecnócrata gubernamental, especialista en sacar cuentas de cartucho.

Ocurre que aquí es política oficial tramarlo todo entre bambalinas para no crear estados de ansiedad en la población. Buenas intenciones que han estado empedrando nuestro mal camino durante 55 años. En este caso, el personero oficial a cargo de informar la mala nueva fue Octavio Beltrán Castillo, “director de Comercio, Turismo y Servicio del Ministerio de Finanzas y Precios”.

“Sobre el impacto que puede generar este aumento del precio de la leche en polvo en el mercado internacional sobre otros productos derivados como el yogurt, el helado, entre otros…”, señaló otro funcionario que “actualmente se estudian las fichas de costo de los mismos para presentar las propuestas que correspondan”. Por tanto ya podemos anticipar que pronto dichos productos también sufrirán un incremento de su precio en CUC.

La producción de leche, un asunto estratégico

En tal situación, insiste Granma, “la política de producción de leche en el país para sustituir importaciones (…) demuestra una vez más ser un asunto estratégico”. Lo cierto es que, hasta ahora, la raquítica producción nacional de los escuálidos rebaños nativos no ha alcanzado siquiera a garantizar el vaso de leche para cada cubano, prometido por el General-Presidente hace más de seis años.

Sin embargo, lo más interesante de la información oficial es lo que arrojan los números. No hay que ser especialista en economía para sentir la agudización de las punzadas que los precios del mercado van dejando en los bolsillos. Por otra parte, las matemáticas –al contrario que los políticos– jamás mienten. Así, tomando al pie de la letra (o de los números) las cifras que ofrece Granma, se puede hacer un sencillo cálculo:

El señor Octavio Beltrán Castillo afirma que la tonelada de leche en polvo en el mercado internacional se incrementó de 4 mil 720 a 5 mil 563 dólares, lo que ha determinado el alza del precio en el mercado minorista cubano en divisas, en el cual 1 Kg de leche cuyo precio era hasta hace pocos días de 5,75 CUC ha sido elevado a 6,60 CUC. Ahora bien, según esas cifras, y tomando en cuenta que una tonelada –que el gobierno dice adquirir en el mercado internacional, es decir, al por mayor– contiene 1000 (mil) Kg, eso equivale a decir que está pagando en ese mercado 5,56 dólares por cada Kg del producto… ¿Octavio dirá esto en serio? ¿No será que el gobierno cubano, por pura confusión, está comprando la leche en polvo en algún mercado minorista de algún barrio de Alemania y por eso tales precios?

Profundicemos las cuentas

Si, como vimos antes, al gobierno le cuesta 5,56 dólares el Kg de leche y la vende a 6,60 CUC por Kg en las redes minoristas de Cuba, eso significa que la tonelada que compró a 5 553 dólares la vende a 6 600 CUC, lo que implica que solo ganaría 1 037 (¿dólares, o CUC?) por cada tonelada, si no fuera porque –además– habría que descontar de esa ganancia los costos de transporte, envasado, almacenaje, aranceles portuarios, y un extenso etcétera que mi gran ignorancia me impide considerar. En fin, que el gobierno, lejos de ganar algo en la transacción, acabaría perdiendo… ¿En serio sería posible esto, Octavio?

Pero, seamos generosos y otorguemos a Octavio y a la prensa oficial el beneficio de la duda. Quizás lo más probable es que haya habido alguna errata a la hora de publicar esas cifras,… O, ¿quién sabe?, va y nuestro general-presidente, llevado por su profundo amor a este pueblo, está financiando el comercio de la leche en polvo con los fondos de su propio bolsillo, solo que en su infinita modestia se rehúsa a confesarlo. Pero, ¡un momento!, ¿cómo un hombre tan austero podría disponer de semejante fortuna? ¡Ni que fuera dueño de algún monopolio!

Nada, que el caso de la leche en polvo constituye todo un misterio y está generando muchas confusiones en la población. Eso, para no mencionar los trapicheos lácteos que se auguran para los tiempos venideros en el mercado negro.

Este artículo fue publicado originalmente en Cubanet el 14 de Abril de 2014.

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    Cortesía de Miriam Celaya

    Miriam Celaya (La Habana, Cuba 9 de octubre de 1959). Graduada de Historia del Arte, trabajó durante casi dos décadas en el Departamento de Arqueología de la Academia de Ciencias de Cuba. Además, ha sido profesora de literatura y español. Miriam Celaya, seudónimo: Eva, es una habanera de la Isla, perteneciente a una generación que ha vivido debatiéndose entre la desilusión y la esperanza y cuyos miembros alcanzaron la mayoría de edad en el controvertido año 1980. Ha publicado colaboraciones en el espacio Encuentro en la Red, para el cual creó el seudónimo. En julio de 2008, Eva asumió públicamente su verdadera identidad. Es autora del Blog Sin Evación

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