La tragedia volvió a golpear este fin de semana a Cuba, reavivando las alarmas sobre el incesante y desesperado flujo migratorio que empuja a los ciudadanos de la isla a arriesgar la vida para huir hacia cualquier rincón del mundo.
Al menos dos personas murieron ahogadas -una joven identificada como Leodannis Sánchez, de 17 años, y su pareja Osmaikel, de 19- y otras cuatro se encuentran desaparecidas tras el naufragio de una embarcación que partió con destino a Cancún, México.
El siniestro ocurrió el pasado sábado 8 de agosto en las inmediaciones de Las Martinas, en el municipio pinareño Sandino.
“La información que tengo sobre lo sucedido, casi en la parte que es de mi pueblo Manuel Lazo, es que una lancha que iba con rumbo a México, que cargó en la zona de Malpotón, sufrió un desperfecto”, indicó en conversación con Martí Noticias, el ex prisionero político exiliado en Estados Unidos Horacio Piña.
La nave habría tenido una avería que la dejó a la deriva y el fuerte oleaje la empujó hacia los llamados “paredones”, arrecifes de piedra filosa de entre 15 y 25 metros de altura. La embarcación terminó zozobrando tras ser golpeada violentamente contra las rocas.
Dos vecinas de la localidad, Elena Fernández y Elizabeth Vinajera, coincidieron al declarar a nuestro medio que el bote llevaba a bordo entre 13 y 18 personas, la mayoría jóvenes del poblado Manuel Lazo (antiguamente conocido como El Cayuco).
Pese a la magnitud de la tragedia, más de diez sobrevivientes lograron ganar la orilla. Tras el accidente, efectivos de las Tropas Guardafronteras, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), el Cuerpo de Bomberos, Criminalística y la Seguridad del Estado acudieron a la escena.
Al menos tres hombres presuntamente vinculados a la logística de la expedición se encuentran bajo custodia policial. Los testimonios de nuestras entrevistadas aseguran que están bajo arresto todos los sobrevivientes.
Al cierre de esta información, el régimen cubano no ha emitido nota oficial sobre el incidente.
El flujo de embarcaciones informales desde la zona occidental de Cuba hacia costas mexicanas continúa activo, confirmó Elena Fernández.
"En estos momentos es raro la semana que no salen una o dos lanchas hacia México", explicó Horacio Piña, ex residente de la zona actualmente radicado en Estados Unidos.
Piña señaló que, debido al endurecimiento de las políticas en la frontera norteamericana, la dinámica ha cambiado:
"Antes se usaba México como trampolín para cruzar a Estados Unidos, pero como la frontera está cerrada, se están quedando allí a la espera. La situación en Cuba es tan pésima que la gente se va para donde sea, sobre todo los muchachos jóvenes", puntualizó.
Por su parte, la académica y periodista cubana Loraine Morales, experta en temas migratorios radicada en México, enfatiza que el fenómeno responde a un problema estructural profundo.
“Estamos viendo que las condiciones no mejoran, estamos viendo un gobierno que se aferra al poder, cada vez más, y que no cede y eso trae consigo que los flujos se sostengan y que las personas busquen la manera de poder salir del país. En tanto no haya un cambio de sistema dentro del país, no va a haber un cese migratorio, o un flujo invertido, o sea, un regreso, un retorno de los migrantes que han decidido salir del país por propia supervivencia”, indicó la académica.
“México, en este sentido, en cuanto a los flujos internacionales, funge como una antesala. Sabemos que el cierre de las fronteras en Estados Unidos hace imposible el cruce, como se estuvo dando de manera masiva después de la pandemia, pero ya no están abiertas estas posibilidades, entonces los cubanos, pudieran esperar que haya cambios en lo que es la política migratoria de los Estados Unidos, algo que yo no creo que ocurra ni en el corto ni en el mediano plazo. Lo que sí se ha demostrado es que para muchas personas es preferible salir del país hacia donde sea”, recalcó Morales.
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