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La conexión cubana en las purgas de Corea del Norte


Jang Song-thaek, tío del líder norcoreano y número dos del régimen, fue ejecutado tras ser condenado a muerte por un tribunal militar.

La prestigiosa revista The Economist llama la atención sobre los estrechos lazos del embajador de Corea del Norte en La Habana, Jon Yong Jin, con el tío del dictador norcoreano Kim Jong Un, ejecutado en Pyongyang esta semana.

La prestigiosa revista The Economist llama la atención sobre los estrechos lazos del embajador de Corea del Norte en La Habana, Jon Yong Jin, con el tío del dictador norcoreano Kim Jong Un, ejecutado en Pyongyang esta semana.
Jang Song-thaek en el momento de su arresto durante una reunión del Buró Político
Jang Song-thaek en el momento de su arresto durante una reunión del Buró Político
Podría haber más purgas en Norcorea

La ejecución del tío del líder norcoreano Kim Jong Un fue un final rápido y violento de un hombre considerado por mucho tiempo el segundo más poderoso en el país. Aunque Jang Song Thaek está muerto, las secuelas de su purga no han concluido.

Los expertos estaban divididos sobre si la purga y ejecución de Jang reflejan una agitación en los más altos niveles del poder o simplemente indican que Kim Jong Un está consolidando su poder con una demostración de fuerza.

De cualquier forma, la purga añade incertidumbre a un mundo preocupado por la imprevisibilidad de Kim en medio de los intentos de Pyongyang de obtener armas nucleares.

"Si (Kim) tiene que tomar una medida tan drástica como la de purgar y ejecutar a Jang, eso indica que la situación no es del todo normal", dijo Victor Cha, ex asesor de la Casa Blanca para Asia.
Jang había tratado de derrocar el Estado con toda suerte de intrigas y métodos despreciables con la loca ambición de tomar el poder supremo...

La nueva versión sobre Jang surgió apenas hace unos pocos días, cuando Corea del Norte acusó al hombre de 67 años de corrupción, apostar a juegos de azar, ser mujeriego y consumir drogas. Dijo que había sido destituido de todos sus cargos. Las acusaciones del viernes incluyeron afirmaciones de que Jang había tratado "de derrocar el estado con toda suerte de intrigas y métodos despreciables con la loca ambición de tomar el poder supremo de nuestro partido y nuestro estado".

"Él no se atrevió a alzar la cabeza cuando Kim Il Sung y Kim Jong Il estaban vivos", dijo la prensa estatal, pero poco después de la muerte de Kim Jong Il, Jang vio una oportunidad para desafiar a Kim Jong Un y lograr su "deseado objetivo, su codicia de poder".

La purga pudiera extenderse a otras personas, dijo Cha. "Cuando eliminan a Jang, no se están deshaciendo de una sola persona: están sacando a numerosas, centenares de otras personas en el sistema. Va a tener un efecto dominó".

Funcionarios de inteligencia de la vecina Corea del Sur aseguraron que dos de los colaboradores más cercanos de Jang fueron ejecutados semanas atrás.

Narushige Michishita, un experto de seguridad en el Instituto Nacional de Estudios de Políticas en Tokio, dijo que la purga de Jang demuestra "que Kim Jon Un tiene las agallas para retener el poder y esto pudiera haber mostrado su voluntad, su disposición a deshacerse de todo lo que se le interponga".

El embajador coreano en La Habana es un veterano diplomático que se jactaba de sus credenciales impecables: estar casado con la hermana mayor de Jang Sung Taek, considerado por mucho tiempo el número dos en Corea del Norte.

Jang Sung Taek, ejecutado por traición, corrupción, apostar a juegos de azar, ser mujeriego y consumir drogas, era visto como el mentor y la figura paterna que guiaba al joven Kim Jong Un durante su consolidación en el poder.

Funcionarios surcoreanos aseguran que al representante de Pyongyang en la isla caribeña se le ordenó regresar a su país el 6 de diciembre, lo mismo que al embajador de Corea del Norte en Malasia, sobrino de Jang, explica The Economist.

El nombramiento de Jon Yong Jin en febrero de 2012 como embajador en Cuba y la visita de cinco días a La Habana que hizo el jefe del Estado Mayor del Ejército de Corea del Norte, Kim Kyok Sik , en junio de 2013, fueron valoradas como signos de una mayor alianza entre las dos potencias comunistas, señala la revista.

The Economist recuerda que con el Gobierno de Fidel Castro las relaciones con Corea del Norte no fueron tan estrechas. El presidente Kim Il Sung no era partidario de la admiración de Fidel Castro por la Unión Soviética y el exgobernante cubano sólo visitó Pyongyang en una ocasión, en 1986. Su decisión de que en Cuba no hubiera estatuas a su persona parecía un intento por desmarcarse de la versión del comunismo coreano, caracterizada por el culto a la personalidad.

En la década de 1980 Cuba recibió (al parecer de forma gratuita) 100.000 AK-47 de Corea del Norte, y las relaciones comerciales habían sido mínimas, apunta The Economist.

Con Raúl Castro, la cooperación militar y comercial parece haber aumentado. La naturaleza de los lazos entre las dos naciones quedaron expuestas en julio, cuando las autoridades panameñas interceptaron el barco norcoreano Chong Chon Gang, que transportada un gran lote de armamento cubano enmascarado en un cargamento de azúcar.

El buque transportaba 25 contenedores con material militar en el interior, que incluía dos aviones de combate Mig 21, con combustible en sus tanques, municiones y 15 nuevos motores Mig.

El canciller de Panamá, Fernando Núñez Fábrega, asegura que el envío fue "parte de un importante acuerdo" entre los dos países.

Poco después de la captura del buque, el general Kim Kyok Sik , el jefe del Ejército, que había conocido a Raúl Castro en agosto, fue despedido (aunque algunos informes sugieren que su nombramiento era temporal).

Antes de la ejecución sumaria del Sr. Jang el Gobierno de Corea del Norte lo acusó, entre otras cosas, de extender sus tentáculos por áreas donde no debería haber interferido. Si el acuerdo de armas con Cuba fue un ejemplo, tal vez nunca se sepa. Pero es muy probable que Corea del Norte necesite un nuevo hombre en La Habana, concluye The Economist.
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