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Bahréin y Sudán también rompen relaciones diplomáticas con Irán


MANIFESTACIÓN CONTRA ARABIA SAUDÍ EN TEHERÁN

La nueva crisis proyecta malos augurios para la nueva ronda de conversaciones de paz sobre Siria, donde Irán apoya al Gobierno de Bachar el Asad, mientras Arabia Saudí financia a los rebeldes que intentan derribarle.

Bahréin y Sudán han seguido los pasos de Arabia Saudita y cortado relaciones diplomáticas con Irán, mientras que los Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha rebajado sus lazos a nivel de encargado de negocios. Pero los efectos más graves de la crisis entre las dos potencias del golfo Pérsico no son diplomáticos, sino geoestratégicos, según criterio publicado hoy en el diario español El País.

Al aumento de las tensiones sectarias, comenta el periódico, se suma el riesgo de que ambos rivales eleven su guerra por intermediación en los distintos conflictos que les enfrentan en la región. De Siria a Yemen y de Irak a Bahréin, cabe esperar un recrudecimiento de la lucha.

Enfrentada desde la primavera árabe a una revuelta liderada por la mayoría chií, la familia real bahreiní (suní) acusa a Irán (chií) de interferencia en sus asuntos internos y de respaldar a varios grupos opositores. Desde el pasado octubre, ha retirado a su embajador en la República Islámica y expulsado al encargado de negocios iraní.

Mientras, el ministro de Exteriores saudí, Adel al Jubeir, ha insistido este lunes en responsabilizar a Irán de la creciente tensión y de una ruptura diplomática que se extenderá a las relaciones comerciales y al tráfico aéreo entre ambos países, según ha afirmado a la agencia Reuters.

Habrá que ver cómo actúan otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, en especial Kuwait y Qatar, ya que Omán, cuyo embajador se ha reunido este lunes con el presidente del Parlamento iraní, trata de mantener el equilibrio entre las dos potencias regionales. La Liga Árabe ha anunciado que se reunirá a petición de Arabia Saudí.

A la gravedad de la decisión saudí de ejecutar al clérigo chií Nimr Baqr al Nimr, le han hecho el juego los ultras iraníes repitiendo el peligroso juego del ataque a la embajada rival (como ya hicieran tras los disturbios de La Meca de 1987, que llevó a la ruptura de relaciones hasta 1991). Aunque el Gobierno del pragmático Rohani —en la recta final del levantamiento de las sanciones nucleares— se ha apresurado a frenar a los descontrolados, el cierre de los (escasos) canales de comunicación entre los dos países sólo puede dificultar aún más el imprescindible diálogo para desbloquear los conflictos en los que ambos se encuentran implicados.

Al igual que en Bahréin, el adalid del islam chií y el abanderado del islam suní apoyan a bandos opuestos en las guerras de Siria, Yemen e Irak, así como a facciones políticas distintas en Líbano. Poco después de anunciar la ejecución del jeque Al Nimr el pasado fin de semana, Arabia Saudí puso fin al precario alto el fuego que aceptó en Yemen hace tres semanas. Riad, que el pasado marzo lanzó una campaña aérea para frenar a los rebeldes Huthi, a quienes percibe como peones de Teherán, puede encontrarse con que en el contexto actual los iraníes deciden hacer realidad un apoyo que la mayoría de los observadores consideraban más moral que efectivo.

La nueva crisis también proyecta malos augurios para la nueva ronda de conversaciones de paz sobre Siria, donde Irán apoya al Gobierno de Bachar el Asad, mientras Arabia Saudí financia a los rebeldes que intentan derribarle. De momento, el rifirrafe diplomático ya está distrayendo la atención de la lucha contra el Estado Islámico (ISIS). Si no se logra detener la escalada, todos estos factores conducen a un aumento de la inestabilidad en la región.

Suspenden vuelos comerciales

La Autoridad General de Aviación Civil de Arabia Saudita anunció este lunes que todos los vuelos desde y hacia Irán serán cancelados desde hoy, según reportó la agencia de noticias saudí y también refiere CNN en español.

El comité de aviación agregó que se tomarán las medidas necesarias para acomodar las reservas existentes de vuelos entre los dos países.

La cancelación de los vuelos comerciales es una medida más en el creciente conflicto diplomático entre Arabia Saudita e Irán, que inició por el ataque a la embajada saudita en Teherán, luego de la ejecución de un clérigo disidente chiíta.

La ejecución de Nimr al-Nimr exasperó el ánimo de los activistas de derechos humanos y desencadenó la ira sectaria que se ha extendido en el Medio Oriente y provocó airadas protestas en la capital iraní.

Varios países de la región han degradado sus relaciones con Irán debido al conflicto saudí-iraní.

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