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Iraníes confían en que presidente electo impulse un cambio


El presidente electo, Hassan Rohani.

Múltitudes contentas celebran la victoria de Hassan Rohani en las elecciones iraníes.

Miles de iraníes estuvieron de fiesta en las calles hasta primeras horas de este domingo, confiando que el moderado presidente electo, Hassan Rohani, cumpla sus promesas de unas mejores relaciones exteriores y más libertad en el interior tras imponerse a los partidarios de la línea dura en las elecciones.

Rohani, un clérigo chií de nivel medio, es un miembro de la República Islámica que ha ocupado cargos políticos y militares desde la revolución de 1979 y ha mantenido una buena relación con el teocrático líder supremo Ayatolá Ali Jamenei, el hombre más poderoso de Irán que tiene la última palabra en los grandes asuntos.

Aunque no es un reformista propiamente dicho, Rohani obtuvo el respaldo de los líderes reformistas políticamente marginados.

Su llamamiento a poner fin a la "era de extremismo" se ganó a muchos votantes descontentos por la crisis económica y la represión de los disidentes y la libertad de expresión que marcó la presidencia Mahmud Ahmadinejad.

Sin embargo, no se espera que la sorpresiva victoria de Rohani resuelva rápidamente las tensas relaciones con Occidente por el polémica programa nuclear iraní o rompa su compromiso de apoyar al presidente socialista Bashar el Asad en la guerra civil de Siria.

Su victoria en cierta medida repara la legitimidad de la República Islámica, dañada hace cuatro años cuando decenas de personas murieron en las protestas desencadenadas después de unas elecciones que los reformistas dijeron que estaban amañadas, y puede ayudar a resurgir a algunas voces amordazadas
desde entonces.

Miles de jóvenes iraníes salieron a las calles en la capital Teherán y otras grandes ciudades tan pronto como los resultados electorales fueron anunciados el sábado, asegurándose de que sus voces y expectativas sobre el nuevo presidente fueran claramente escuchadas.
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