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Irán y el G5+1 consiguen sacar las negociaciones nucleares de su punto muerto


La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, comparece durante la rueda de prensa ofrecida tras la ronda de dos días de negociaciones entre Irán y los países del G5+1

Ashton valoró que la propuesta presentada por Irán en la víspera, con la expectativa de que sirviera de base para las negociaciones, haya sido "la más detallada que jamás hemos recibido"

Irán y los países del G5+1 con los que analiza su programa nuclear mostraron hoy confianza en hay espacio para continuar de forma seria con las negociaciones, al término de dos días de reuniones que han permitido relanzar un proceso que llevaba varios años en un punto muerto.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamed Yavad Zarif, quienes dirigieron las negociaciones de una y otra parte, hablaron de optimismo, de creación de confianza mutua y de seguir dialogando sobre la cuestión nuclear en una "atmósfera positiva".

Ashton valoró que la propuesta presentada por Irán en la víspera, con la expectativa de que sirviera de base para las negociaciones, haya sido "la más detallada que jamás hemos recibido".

El objetivo último es garantizar que el programa nuclear iraní tiene intenciones pacíficas y descartar cualquier posibilidad de que pueda derivar en fines militares.

"Es un nuevo equipo, hemos tenido la oportunidad de entrar en muchos más detalles que nunca antes", dijo la alta representante de la Unión Europea, quien se excusó ante los periodistas por mantener en absoluta reserva los detalles del plan y del curso que tomaron las conversaciones.

De modo similar reaccionó el ministro Zarif ante las incesantes preguntas de los periodistas sobre lo tratado: "negociaremos en la mesa y no ante la prensa, se trata de un asunto muy serio y de la mayor importancia que requiere que seamos muy cuidadosos".

Como muestra de que se esperan avances concretos y en un plazo razonable, los negociadores acordaron que volverán a encontrarse nuevamente en Ginebra en apenas tres semanas (el 7 y 8 de noviembre), pero que antes habrá reuniones entre científicos, expertos nucleares y en sanciones (económicas) de ambas partes.

Estos últimos podrán desmenuzar los aspectos técnicos de la propuesta iraní y aportar los elementos técnicos que permitirían ajustarla a las demandas del grupo con el que negocia, conocido como G5+1 (Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido y China, más Alemania).

Para estos países es fundamental establecer mecanismos de control creíbles sobre las actividades nucleares de Irán, sea a través de visitas inesperadas de inspectores internacionales -a lo que Teherán todavía se niega- o de suspender el enriquecimiento de uranio dentro de Irán, con la alternativa de que pueda importarlo.

Esto ofrecería a la comunidad internacional la posibilidad de controlar la cantidad y las propiedades del uranio, elemento clave para la fabricación de la bomba nuclear.
La necesidad de avanzar a paso acelerado fue corroborada por un alto funcionario estadounidense que participó en las reuniones: "hay tiempo para la diplomacia, pero el programa nuclear iraní prosigue, así que debemos actuar rápidamente".

Agregó que la posición de EEUU con respecto a las sanciones económicas que aplica a Irán es mantenerlas hasta que las preocupaciones de Washington sean resueltas.

A ese respecto, Zarif comentó que su país ha vivido una "amarga experiencia" por la imposición de esas sanciones -las que restringen sus exportaciones de petróleo y sus operaciones en el sistema bancario internacional-, pero enfatizó que no habían conseguido su objetivo, que era doblegar a Irán.

"No han sido beneficiosas para nadie y no lograron cambiar las políticas de Irán", sostuvo el ministro, quien aseguró que el nuevo gobierno iraní "está interesado en resolver este asunto... no hay motivo para continuar con este problema".

El hecho de que, por primera vez en años de infructuosas
reuniones, Iran y el G5+1 hayan acordado emitir una declaración final conjunta mostró el cambio de atmósfera, atribuido principalmente a la actitud más moderada del nuevo equipo negociador iraní.

"Por primera vez en muchos, muchos años, Irán y el G5+1 han conseguido formular, aunque sea pocas frases, pero de peso, en las cuales están reflejados los hechos concretos de nuestros acuerdos sobre los futuros pasos a dar", analizó por su parte un diplomático ruso.

Distintas fuentes que participaron en las reuniones coincidieron en señalar que no hubo entendimiento sobre la secuencia de las acciones que tendrían que tomar Irán y del G5+1 y que, a pesar de que se habló de manera pormenorizada de aspectos que nunca antes se habían conseguido abordar, queda aún mucho para el entendimiento de una y otra parte.
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