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Insisten catalanes independentistas en consulta popular


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Los independentistas catalanes se disponen a hacer este jueves por tercer año consecutivo una demostración de fuerza a favor de la consulta de autodeterminación prevista para el 9 de noviembre en esta importante región española pese al rechazo de Madrid.

Después de la multitudinaria manifestación en Barcelona de 2012 y la vasta cadena humana de 2013, los independentistas quieren formar este año una V de "votar" de 11 kilómetros de largo en dos céntricas avenidas de Barcelona con el lema "Ahora es la hora - Llenemos las calles para llenar las urnas".

Más de medio millón de personas, ataviadas con camisetas amarillas y rojas de la "senyera" (bandera catalana), se han inscrito para participar, según los organizadores de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium.

"Nuestro objetivo es votar y ganar el 9 de noviembre y entendemos que este 11 de septiembre es el punto de inflexión", explicó a la AFP Carme Forcadell, presidenta de la ANC.

Esta demostración de fuerza tendrá lugar una semana antes del referéndum en Escocia sobre su independencia del Reino Unido que, a diferencia del gobierno español de Mariano Rajoy, acordó su celebración.

"Si una nación como Escocia puede votar, ¿por qué no Cataluña?", se preguntó el presidente catalán Artur Mas en una entrevista con la AFP.
"Si la población catalana quiere votar sobre su futuro es prácticamente imposible impedirlo para siempre", señaló Mas. "Es absurdo pretenderlo y creo que el Estado español debe darse cuenta", añadió.

Escenario habitual de reivindiciones nacionalistas, esta Diada del 11 de septiembre, día de Cataluña, llega cargada de simbolismo: se cumple el 300 aniversario de la toma de Barcelona por las tropas francoespañolas de Felipe V en la guerra de Sucesión española, que abolió las leyes e instituciones propias catalanas.

El presidente regional Artur Mas inaugurará este miércoles la agenda institucional de la Diada con una ofrenda floral a los catalanes caídos durante el asedio de Barcelona en 1714 en una fosa común en el centro de la ciudad, donde arde permanentemente una llama en su recuerdo.

"Hace 300 años, nos quitaron la libertad por la fuerza. Ahora la recuperaremos con nuestros votos", celebraba un banquero jubilado de 66 años, Ramon Puig, en la sede de la ANC de Barcelona esta semana.

Su mujer, Pepita Puig, con una bandera independentista bajo el brazo, compartía su esperanza: "Nunca lo habíamos tenido tan cerca, es ahora o nunca".

En medio de este ímpetu independentista, los catalanes contrarios a este proceso se concentrarán en Tarragona, cien kilómetros al sur de Barcelona, en una manifestación organizada por la recién creada Sociedad Civil Catalana bajo el lema "Recuperemos la sensatez".

La secesión "no nos conviene económicamente, políticamente no está justificada y socialmente nos divide", defendió ante la AFP el vicepresidente de SCC, Joaquim Coll.

Orgullosos de su cultura y su lengua, numerosos catalanes han abrazado últimamente el independentismo resentidos por un sentimiento de maltrato por parte de Madrid hacia esta región nororiental de 7,5 millones de habitantes y que supone una quinta parte de la riqueza del país.

Con amplias cotas de autogobierno en educación, sanidad y seguridad, el desencuentro con Cataluña se inició en 2010, cuando el Tribunal Constitucional les privó de su estatus de nación.

Dos años después, la división se acentuó cuando el gobierno central le negó una mejor financiación a esta región muy afectada por la crisis económica.

Fue entonces cuando Mas, de la coalición nacionalista conservadora CiU, inició el proceso de autodeterminación a cambio del apoyo de la segunda fuerza de la región, los independentistas de ERC.

La consulta prevista constará de una doble pregunta: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Quiere que sea un Estado independiente?".
Pero el gobierno español no da su brazo a torcer y promete impugnar la consulta ante el Tribunal Constitucional. Esta votación "ni se puede, ni se va a celebrar", advirtió Rajoy a Mas durante una reunión en julio.

Hasta el 9 de noviembre, Mas deberá decidir si desafiar la ley o renunciar al referéndum poniendo en riesgo su alianza con ERC, que les pasó por delante en las últimas elecciones europeas y pide convocar la consulta a toda costa.

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