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Batalla por migración y presupuesto de seguridad


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Los críticos del mandatario aseguran que lo suyo es sólo rejuego político, pues su administración deportó, en sus primeros cuatro años, más indocumentados que la de George W. Bush en ocho.

La batalla política que protagonizan republicanos y demócratas en el Congreso sobre las medidas migratorias de Barack Obama y el presupuesto de Seguridad Nacional entra esta semana en su recta final para lograr un acuerdo antes de la fecha límite, este viernes 27 de febrero.

El Congreso volverá a su actividad legislativa después de diez días de receso y habrá de llegar a un punto común que permita dotar de fondos al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que dependen desde las estrategias antiterroristas hasta la seguridad fronteriza y migratoria.

Precisamente, en este aspecto es en el que los republicanos quieren cambiar el rumbo marcado por el mandatario, quien el pasado noviembre emitió una extensión de la acción ejecutiva para evitar las deportaciones a los jóvenes sin documentos criados en EE.UU. y una nueva para los padres en situación ilegal de ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes. Los críticos del mandatario aseguran que lo suyo es sólo rejuego político, pues su administración deportó, en sus primeros cuatro años, más indocumentados que la de George W. Bush en ocho.

La Cámara de Representantes, de gran mayoría conservadora, ya aprobó el proyecto de financiación del departamento sin fondos para la ejecución de las medidas, sin embargo, en el Senado el texto no ha podido prosperar al ser bloqueado por los demócratas antes de un voto final.

"Es absurdo que estemos aún teniendo esta conversación acerca de la incapacidad del Congreso para financiar la Seguridad Nacional en
estos tiempos tan difíciles", dijo hoy el secretario de Seguridad
Nacional estadounidense, Jeh Johnson, en el programa de CNN "Estado
de la Unión".

El secretario hizo un llamamiento de última hora para que el Congreso apruebe los fondos antes del vencimiento del plazo y deseó que alguien en el Legislativo "ejerza cierto liderazgo" para no dejar sin financiación a las agencias que velan por la seguridad del país.

Los líderes del Partido Republicano están siendo presionados por los miembros más moderados de su bancada, quienes prefieren que se apruebe la ley sin condiciones antes que dejar sin liquidez a las agencias de las que depende la seguridad de EE.UU.

Mientras tanto, el ala ultraconservadora, se niega a que así sea,
y prefiere que se someta de nuevo a votación el texto original,
aunque Obama ya ha advertido de que de aprobarse en el Congreso, él
hará uso de su derecho a veto.

El Senado tiene previsto votar el lunes por cuarta vez para
superar el voto de procedimiento, pero parece improbable que lleguen
a convencer al número suficiente de demócratas para que respalden la
idea.
Por su parte, el presidente de la Cámara baja, John Boehner, ha
dicho en repetidas ocasiones que esa instancia ha hecho su trabajo y
que la pelota está en el tejado del Senado.

Sin embargo, un punto muerto en la Cámara alta podría forzar una
reunión de urgencia entre los republicanos, quienes desde noviembre
controlan las dos cámaras y serían culpados directamente por dejar
sin fondos al DHS.

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