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Inaugura el cardenal Bertone templo en Santa Clara


El cardenal Tarcisio Bertone celebra misa en el Santuario de la Caridad en Santa Clara.

La Misa de Dedicación del Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad fue concelebrada por el nuncio apostólico, monseñor Bruno Musaró, y el obispo de Santa Clara, monseñor Arturo González.

El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado Emérito y Camarlengo, del Vaticano, presidió anoche la Misa de Dedicación del Santuario Diocesano de la Virgen de la Caridad en Santa Clara, durante una ceremonia concelebrada con monseñor Arturo González, obispo de la diócesis, y el nuncio apostólico, monseñor Bruno Musaró.

La ceremonia eucarística, que sirvió para inaugurar el nuevo templo, fue concelebrada junto a monseñor Arnaldo Fernández, vicario general de la diócesis; monseñor José Manuel de la Nuez; el padre Yasley Brito, párroco del Santuario; y una veintena de sacerdotes llegados de diversas partes de la diócesis, entre ellos, el Rector del Santuario del Cobre.

Una nutrida multitud, que colmó el templo y sus alrededores, participó con entusiasmo en la celebración que comenzó a las 8:30 tras la animación inicial que encabezaron el laico Félix López junto a la hermana Luz, de las Siervas de Jesús de la Caridad.

Entre las acciones ejecutadas durante varios años en la edificación ubicada en la ciudad de Santa Clara, están la sustitución del piso y la carpintería, colocación de escaleras metálicas en el campanario, remodelación del alumbrado, restauración y pintura el techo e impermeabilización de la cubierta.

Igualmente, hubo trabajos en el presbiterio, los altares y el lienzo del Calvario, así como la construcción del camarín con un baldaquino, desde donde es visible desde cualquier lugar del recinto, la imagen de la Virgen, también restaurada, y que fue tallada en madera en el siglo XIX en Francia y perteneció originalmente a la familia de la patriota de Santa Clara doña Marta Abreu de Estévez.

Antes de comenzar la Eucaristía, monseñor Marcelo Arturo González Amador expresó el agradecimiento a arquitectos, ingenieros, carpinteros, albañiles, restauradores y a todos los que colaboraron en la restauración y remodelación para tener listo el Santuario para este día. También agradeció a todos aquellos que ayudaron de diversas formas a materializar este proyecto.

"Seguidamente se escucharon las notas de las trompetas interpretando la Marcha Triunfal de la obra Aida de Verdi y se descorrieron las cortinas para mostrar a todos la imagen de la Virgen Peregrina Nuestra Señora de la Caridad, engalanada, provocando ante la emoción, un estallido de aplausos de todos los presentes y que duró varios minutos", explicó una nota publicada hoy en el sitio web de la Diócesis de Santa Clara, acompañada de numerosas fotos.

Durante su homilía, el Cardenal destacó la importancia del templo en la vida de la comunidad cristiana. Recordó los primeros templos construidos en Santa Clara, uno de los cuales es este que hoy se dedica. También hizo referencia a la historia de la Virgen Peregrina, recordando que coronó esta imagen y fue portador del Rosario enviado por San Juan Pablo II y que lleva la imagen. Así mismo, destacó el papel de María con los primeros discípulos, ayudando a comprender las palabras de su Hijo y exhortando siempre "Hagan lo que Él les diga".

Al terminar, presentó algunos regalos de los cuales era portador: un cáliz del papa Francisco con su escudo para este Santuario, una foto enmarcada y con una dedicatoria que dice: "Con bendición de Benedicto XVI, recuerdo de la visita de algunos obispos cubanos para la colocación de la imagen de la Virgen de la Caridad en los jardines vaticanos". Por su parte, el Cardenal regaló una casulla también para el Santuario. Finalmente, trasmitió a todos una petición del papa Francisco: Que no se olviden de rezar por él para poder guiar a la Iglesia por los caminos del Señor.

Finalmente, el obispo Arturo González manifestó que esta era una noche de fiesta porque un sueño se había hecho realidad: La reconstrucción de este templo y el poder tener un digno altar para la Santísima Virgen, "de cuya mano iremos al encuentro de Jesús y donde encontraremos el consuelo, la paz y la fuerza para ofrecernos a los demás".

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