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Congresistas estadounidenses quieren explicaciones de los ejecutivos de Ikea


Tienda IKEA
La congresista Ileana Ros-Lehtinen y otros congresistas cubano-americanos solicitarán una reunión con carácter de urgencia a la directiva de la cadena de tiendas Ikea para que expliquen cómo ellos entraron en un acuerdo con el régimen castrista para que presos de conciencia cubanos construyeran algunos de sus muebles en la década de los ochenta.

“Queremos saber el cómo y el por qué de estas acciones”, dijo la congresista en un comunicado de prensa.

“Aunque estas alegaciones son desconcertantes en su total desprecio por la dignidad y derechos humanos, no me sorprendería en lo mínimo que los hermanos castro acordaran esto. Usar a prisioneros de conciencia como esclavos es otro insulto contra la nación cubana por los hermanos castro en su afán de perpetuar su ilegítimo régimen. Le urjo a Ikea continuar su investigación referente a estas acusaciones” señaló.

Ros-Lehtinen enfatizó que todas las entidades, ya sean muy pequeñas o grandes corporaciones, tienen la “responsabilidad moral de asegurar que no son usadas por regímenes tiránicos para violar cada vez más los derechos humanos”.

A principios de esta semana, en Berlín, un diario alemán informó que la cadena de muebles Ikea utilizó a presos cubanos y alemanes orientales para la producción de sus productos en la década de 1980.

El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung indicó que el acuerdo con el gobierno cubano se suscribió en 1987 cuando los alemanes hicieron contacto con el teniente Enrique Sánchez, de la firma EMIAT, que producía muebles de jardín para la cúpula política cubana y que estaba vinculado con centros penitenciarios del Ministerio del Interior.

IKEA investiga la información y afirma que no sabe nada en absoluto acerca de una ramificación de ese negocio, a través de la República Democrática Alemana hacia Cuba. En todo caso, señala, si llegara a ser cierto lamenta profundamente lo ocurrido.

La portavoz de Ikea en Estados Unidos, Mona Liss, dijo este viernes al periódico 'El Nuevo Herald' que la firma mantuvo una tenue relación de negocios con el Gobierno de la isla.

"IKEA no ha tenido relaciones de negocios a largo plazo con ningún proveedor en Cuba. Por lo que sabemos, sólo hubo ocasionales compras de prueba, de montos limitados, de productos de proveedores en Cuba a finales de los 80", explicó Mona Liss.

Mientras, Ylva Magnusson, la portavoz de Ikea en Estocolmo, dijo que Ikea no tiene conocimiento del uso de presos en sus fábricas, pero que "toma muy en serio" los alegatos en ese sentido e informó que ha abierto una investigación, según publica el periódico digital elmundo.es.

La portavoz agregó que si se confirman las sospechas, Ikea estaría dispuesta a indemnizar a los afectados. "Con gusto mantendremos un diálogo con los afectados y con organizaciones", confirmó.

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