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Mantiene ventaja Hernández con 55 % de votos computado


El candidato presidencial del gobernante Partido Nacional, Juan Orlando Hernández (c-d) baila con su esposa Ana de Hernández (c-i) para celebrar en un hotel de Tegucigalpa (Honduras).

Xiomara Castro, candidata por LIBRE, no reconoce la derrota y llama a conferencia de prensa este lunes.

El candidato Juan Orlando Hernández se proclamó el domingo ganador de las elecciones presidenciales de Honduras después de que resultados parciales le dieran ventaja sobre su rival de izquierda, que también se declaró vencedora mientras su partido amenazaba con tomar acciones legales.

Hernández, del gobernante Partido Nacional, obtenía un 34,27 por ciento de los votos y Xiomara Castro, del partido LIBRE, lograba un 28,67 por ciento, según un reporte de la autoridad electoral con casi el 55 por ciento de las mesas de votación
computado. Pero poco antes de que fueran divulgadas las primeras cifras oficiales, Castro se declaró ganadora con base a encuestas a bocas de urna y actas que manejaba su partido.

Al filo de la medianoche, el partido de la candidata, esposa del derrocado ex presidente Manuel Zelaya, dijo en su cuenta de Twitter que no reconocía los datos. La agrupación adelantó que tomaría acciones y que el lunes daría una conferencia de prensa con su dirigencia.


Por su parte Hernández llamó a la conciliación pero ya hablaba como mandatario electo. "Mañana mismo empezamos a trabajar para atender a la gente
más humilde y pobre como se merece", dijo.

El escenario podría generar conflictos en uno de los países más violentos del mundo, que hace sólo cuatro años vio como un grupo de militares sacó a Zelaya del poder a punta de pistola. "Yo voté por doña Xiomara, pero no quiero que haya lo mismo que pasó en 2009", dijo Osman García, un cobrador motorizado de 32 años. "Que ella y el partido LIBRE usen los medios legales pero que no haya disturbios".


PRAGMATICO O AUTORITARIO?

Hernández, un influyente político que comanda el Congreso y que algunos consideran pragmático y otros autoritario, basó su campaña en la propuesta de sacar más soldados a las calles para combatir la rampante violencia que ha llevado a Honduras a ser el país con la mayor tasa de homicidios del mundo. Ha dicho que quisiera seguir los pasos de Colombia en la reducción de la violencia asociada al narcotráfico, pero evitando caer en los errores de México, donde unas 80.000 personas han muerto en los últimos seis años por la ofensiva militar y los choques entre los cárteles.

Su victoria echaría por tierra la posibilidad de un giro a la izquierda de la mano de los Castro y de Zelaya, que aunque se postuló como diputado en los comicios en la práctica es el principal asesor de su esposa. Hernández deberá ahora enfrentar los problemas de delincuencia causados por pandillas o maras, a los que se sumó el rastro de violencia que dejan las poderosas organizaciones del narcotráfico mexicano.

Castro marchó por meses adelante en las encuestas, pero Hernández ganó terreno poco antes de los comicios con un impresionante aparato propagandístico. La promesa del conservador de desplegar más militares en las calles preocupa a sus adversarios en un país con instituciones débiles y un pasado de abusos del Ejército sobre la población civil. Pero uno de los principales desvelos de los hondureños es el
crimen. Los pandilleros y narcotraficantes extorsionan a los comerciantes, desde tiendas hasta vendedores de tortillas y chicles en mercados del país.

Con todo, si Hernández confirma su victoria deberá apelar a su habilidad negociadora para convencer a otros partidos -incluyendo a LIBRE- de sumarse a sus proyectos porque no obtendría una mayoría en el Congreso.
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