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A paso de tortuga restauración del Capitolio habanero


Tras haberlo dejado durante décadas al abandono por considerarlo un símbolo de la burguesía, el gobierno quiere que el que una vez fue el más fastuoso edificio de la isla vuelva a ser sede del parlamento.

El antiguo Capitolio de La Habana está siendo restaurado con una brigada de unos 200 trabajadores y tiene previsto reabrir sus puertas en cinco años, más o menos el mismo tiempo que demoró construirlo, señala un reportaje de la BBC.

Solamente para levantar los andamios hubo que esperar tres meses, dice, pero dos años después de que el edificio cerró sus puertas al público, sus largos corredores, terrazas y el techo están por fin cubiertos de ruido, polvo, y llenos de obreros.

BBC destaca que “una vez visto como símbolo de los excesos de la burguesía, (el edificio) se convertirá en sede del parlamento comunista de Cuba (…) El anuncio de que la Asamblea Nacional se mudaría hecho a principios de año por el presidente Raúl Castro aparentemente tomó por sorpresa al equipo de restauración”.

El reportaje pasa revista a la historia republicana del Capitolio y aclara que Fidel Castro disolvió el parlamento en la isla hasta 1976 (cuando creó la Asamblea Nacional del Poder Popular), y que hasta hace poco fue sede, primero, de la Academia de Ciencias y luego del Ministerio de Ciencias.

Considerado una joya de la ingeniería en su época y un tesoro de la arquitectura hasta nuestros días, los expertos atribuyen que haya permanecido en pie todos estos años a pesar del abandono en que fue mantenido por el gobierno a los materiales “excepcionales” utilizados en su edificación y a la calidad de la obra ejecutada por una firma de EE.UU.

Pero la tarea que tienen por delante los restauradores es mayúscula, y según pone de relieve el reportaje, “el alambrado eléctrico no ha sido mejorado por décadas, las cañerías se han corroído y todo el edificio necesita ser estandarizado al siglo XXI con aire acondicionado, apropiados sistema de detección contra incendios y de seguridad”.

Además, según Kenia Díaz , de la oficina del historiador de la ciudad, aunque “no hay conflicto” con el uso que se quiere dar nuevamente al edificio trayendo de regreso a parlamentarios eso ha hecho el proyecto de restauración un “poco complicado”.

El hecho es, indica BBC, que no parece haber suficientes asientos en la cámara del recinto para acomodar a todos los diputados, aunque solo sesionen dos veces al año, y los escritorios de madera cuentan con tinteros insertados pero no con conexión de Internet.

En adición, señala, todo desde el podio principal hasta los elevadores tienen grabado el símbolo de la República de Cuba, anterior a la revolución.

En cuanto al presupuesto, agrega, se previó una cantidad inicial de $6 millones de dólares, pero ese no sería el costo total puesto que los restauradores insisten en que llevar a cabo un proyecto tan “singular” cuesta mucho más.

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