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!Qué maravilla es Cuba!


Te reciben unos compañeros que hablan muy bonito y te dicen que este país amenazado por el imperio yanqui tiene un adelanto tremendo en la salud, la educación y que todos, todos los cubanos respaldan a la revolución. ¡Qué maravilla!

¡Que linda es Cuba cuando uno es extranjero y llega a la isla invitado por las autoridades!

¡Ah, qué maravilla! Te reciben unos compañeros que hablan muy bonito y te dicen que este país amenazado por el imperio yanqui tiene un adelanto tremendo en la salud, la educación y que todos, todos los cubanos respaldan a la revolución. ¡Qué maravilla!

Es “very good” el recorrido donde te llevan a conocer los exitos de la revolución. Un ómnibus con aire acondicionado y confortable. Te guían por diferentes escuelas donde los muchachos, bien peinados y uniformados gritan enardecidos “Seremos como el che”. ¡Qué maravilla!

Dan ganas de llorar ver a esos jóvenes bien educados hablar de Fidel, de su revolución, del socialismo.

Luego los compañeros te llevan a visitar los magníficos hoteles construidos por los trabajadores cubanos. ¡Qué maravilla!

¡Qué maravilla es el socialismo! Claro uno logra ver algunas casas en mal estado, pero los compañeros aclaran que el criminal bloqueo norteamericano es culpable de que esas viviendas se encuentren en mal estado. Donde resulta grandiosa la visita de todos los extranjeros es cuando los anfitriones hablan de los beneficios de la salud. Todo perfecto, transparente, bello. ¡Qué maravilla!

¿Y la comida y el trato que ofrecen a los visitantes? Todo de primera. De verdad que uno se pregunta cómo esos cubanos gusanos pueden hablar mal de su patria. Sí, porque ya los compañeros explicaron que hay cubanos muy malos que viven fuera del país que no quieren nada de estas maravillas.

¿Los presos? No, no hay presos políticos, son agentes al servicio del imperio que fueron justamente sancionados en un juicio. Esa fue la contundente respuesta de los compañeros que atienden a la delegación a uno de los confundidos dentro de la visita. ¡Ah, que tranquilidad saber que existe esa justicia!

¡Que linda es Cuba! y que conciencia tan grande tienen esos cubanos revolucionarios. Salta a la vista que no hay culto a la personalidad como creyeron algunos amigos de la delegación. No hay monumentos de Fidel, ni de Raúl a la vista.

¡Que linda es Cuba!, que bueno es viajar a Cuba y tener a estas personas expertas que le dicen a uno toda la verdad.

Claro hay cosas que a uno le dicen como en el caso del sistema de salud que es totalmente controlado por el Estado. Y que al tomar el poder, el gobierno comunista se apropió de todas las instituciones de salud; se eliminaron las modalidades de medicina privada; y desaparecieron los colegios médicos y otras organizaciones independientes de profesionales.

Dicen que estas arbitrarias medidas, además de sus múltiples implicaciones negativas, tuvieron nefastas consecuencias desde el punto de vista ético: se sustituyó la sagrada relación médico-paciente, por una impersonal relación estado-paciente. Cuando los enfermos están obligados a atenderse con los médicos y en los centros que decide el gobierno, sin otras opciones, viven consciente o inconscientemente inmersos en una angustiosa sensación de inseguridad.

El sistema de salud es absolutamente politizado. Se ejerce control político por el gobierno de las instituciones médicas y científicas, de las universidades médicas, y de los profesionales; y se politizan todas las instancias.

Dicen también que jamás el régimen comunista ha garantizado a los que habitan en la isla, ni igualdad ni equidad en lo que a servicios médicos se refiere. La élite gobernante, sus familiares, amigos y protegidos, reciben siempre una atención diferenciada, superior a la de la población. Pero gracias a dios ya sabemos que toda esa propaganda es mentira.

También dicen que en la educación en el concepto básico de la laicidad, que se caracteriza por no imponer una visión del mundo al educando, sino por crear las condiciones para que cada quien libremente construya la propia, en Cuba, no existe.

Dicen que en Cuba la enseñanza no solamente no es laica, sino que además no hay libertad de cátedra en las universidades; existe un implacable control ideológico sobre los educandos y los educadores a todos los niveles, hay libros prohibidos, filósofos prohibidos, economistas prohibidos, poetas prohibidos, cineastas prohibidos; hay tantas cosas prohibidas y censuradas en el ámbito de la enseñanza que sería más fácil hacer una lista de lo permitido que de lo vedado

Dicen que esa falta de laicidad es apenas la punta del iceberg de un programa diseñado con fría premeditación política para someter a los niños cubanos a una suerte de lavado cerebral intensivo desde su más tierna infancia, una planificación pensada desde el más alto estamento gubernamental con objetivos ideológicos y totalitarios o de cualquier otra que se rija por los cánones educativos normales de la comunidad democrática internacional. Pero gracias a dios ya sabemos que toda esa propaganda es mentira.

Sobre las leyes también dicen que el simpático gobierno prohíbe la libre expresión, asociación y reunión de sus ciudadanos.

Cualquier persona que intenta expresar puntos de vista distintos a la ideología oficial, asistir a reuniones no auspiciadas por el gobierno, o crear organizaciones independientes corre el riesgo de ser perseguida y reprimida, con castigos que oscilan de hostigamiento y amenazas a pérdida de empleo o golpizas y encarcelamiento.

Dicen que por esta razón, en Cuba hay cientos de presos políticos, probablemente muchos más de los cientos de casos que se conocen. Presos políticos son personas que han sido encarceladas por motivos políticos. Los presos de conciencia cubanos son hombres y mujeres de todas las razas y edades.

Algunos fueron sentenciados explícitamente por razones políticas, como “propaganda enemiga” o “desacato a la figura del Comandante en Jefe”, mientras que otros han sido acusados de delitos comunes ficticios de manera que ocultan las verdaderas razones por su cautiverio. Pero gracias a dios ya sabemos que toda esa propaganda es mentira.

Ahora si como extranjeros que visitamos Cuba durante una semana tenemos el conocimiento necesario, gracias a los amables compañeros que nos acompañaron y explicaron durante todos estos días, para hablar de la verdad sobre Cuba.

¡Qué maravilla es viajar a Cuba como extranjero invitado por las autoridades cubanas!

Ahora haremos un libro y a pelear contra la mafia de Miami y los cubanos gusanos. ¡Que linda es Cuba!

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