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Tras la "profunda amistad revolucionaria" entre China y Corea del Norte hay un grifo cerrado


Portadas de diario chinos muestran imágenes de Xi Jinping y Kim Jong Un.

Cifras oficiales muestran que después del último ensayo nuclear norcoreano Beijing redujo a niveles mínimos sus exportaciones de derivados del petróleo, carbón, acero y automotores a Corea del Norte.

El diario británico Financial Times (FT) reporta hoy que China prácticamente suspendió las exportaciones a Corea del Norte de derivados del petróleo, carbón y otros materiales clave en los meses previos a la cumbre sin precedentes de esta semana entre Kim Jong Un, el líder norcoreano, y su homólogo chino, Xi Jinping.

El cotidiano señala que el virtual congelamiento de las exportaciones, revelado por los datos oficiales chinos, y que trasciende los límites estipulados por las sanciones de la ONU, muestra la magnitud de la presión ejercida por Beijing tras el escalamiento en el programa de pruebas nucleares de Pyongyang. También sugiere que detrás de las declaraciones de Xi esta semana sobre la "profunda amistad revolucionaria" entre las dos naciones, su gobierno ha estado jugando al duro con su vecino.

"China ha cerrado efectivamente los grifos del petróleo que fluía hacia Corea del Norte", dijo al FT Alex Wolf, economista de Aberdeen Standard Investments y ex diplomático estadounidense en China. "Por los datos disponibles. . . parece que la economía de Corea del Norte ha estado bajo una fuerte presión y esto, sin duda, ha contribuido al cambio de política norcoreano”.

Desde su ensayo de un arma nuclear en septiembre, Corea del Norte ha lanzado una muy inusual serie de gestiones diplomáticas. La hermana del líder, Kim Yo Jung, fue enviada a los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Peongchang, Corea del Sur en febrero; Kim Jong Un sorprendió a muchos al invitar a Donald Trump a una cumbre, una oferta que el presidente de los Estados Unidos ha aceptado; y tras la visita del caudillo a Beijing esta semana, Corea del Norte y Corea del Sur anunciaron una histórica cumbre.

Acerca de las motivaciones de Corea del Norte algunos analistas creen que Pyongyang ha logrado sus objetivos de misiles balísticos nucleares y ahora quiere negociar su reconocimiento como potencia nuclear. Otros dicen que está buscando la distensión con Corea del Sur para debilitar la estructura de su alianza con EE.UU., país donde algunos atribuyen el nuevo enfoque a la presión de la Casa Blanca de Trump.

Pero la publicación británica apunta que la evidencia sobre una congelación parcial de las exportaciones chinas agrega una perspectiva nueva. Las estadísticas oficiales muestran que el promedio mensual de exportaciones de petróleo refinado a Corea del Norte en enero y febrero fue de 175,2 toneladas, apenas el 1,3 por ciento del promedio de 13,552.6 toneladas enviadas mensualmente en la primera mitad de 2017. Las sanciones de la ONU marcan como límite una reducción del 89 por ciento.

Las exportaciones de carbón chinas a Corea del Norte también se redujeron a cero por tres meses hasta fines de febrero, luego de alcanzar un promedio mensual de 8.627 toneladas en el primer semestre de 2017.

La media mensual de envíos de acero en los primeros dos meses de este año fue de 257 toneladas, muy por debajo de un promedio de 15.110 toneladas por mes en el primer semestre de 2017.

Asimismo, el flujo de vehículos de motor chinos se secó, con solo una unidad exportada al país aliado en el mes de febrero, según muestran los datos oficiales.

Aunque la exactitud de las estadísticas chinas suele ser cuestionada, analistas consultados por FT consideraron poco probable que esas reducciones consistentes y draconianas en los volúmenes de exportación sean el resultado de una alteración oficial deliberada.

Es más probable, indicaron, que Pekín esté tratando de recordarle a Pyongyang la palanca económica que tiene con Corea del Norte.

El Financial Times observa que la evidencia de los recortes chinos contrasta con la política tradicional de Beijing de resistir la presión de Estados Unidos a favor de restricciones más duras en las relaciones económicas con Corea del Norte. Por ejemplo, Xi le dijo en 2016 al ex presidente estadounidense Barack Obama que Corea del Norte tenía poco que perder con las sanciones, dada la pobreza que ya existía en el país.

"China quiere desempeñar un papel central en la resolución de esta crisis”, resumió Wolf, “pero quiere hacerlo en sus propios términos".

[Redactado por Rolando Cartaya con información de Financial Times]

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