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Francisco: del aborto, la mujer y los gays


El Papa Francisco se dirige a los caballeros de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro a su llegada a la audiencia.

El papa reconoció que la Iglesia ha estado obsesionada con temas como el aborto, el matrimonio homosexual o el uso del anticonceptivo.

El Papa Francisco dijo este viernes que "el primer derecho de una persona es su vida" y por ello "la atención a la vida humana en su totalidad se ha convertido en los últimos tiempos en verdadera prioridad del magisterio de la Iglesia, particularmente a aquella mayormente indefensa".

El Papa pronunció estas palabras durante la audiencia a los ginecólogos católicos que participaron en el encuentro promovido por la Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas, presidida por el español José María Simón Castellví. Francisco pidió a los ginecólogos católicos difundir la "cultura de la vida" en los hospitales, en su condena más firme hasta la fecha contra el aborto.

Horas antes, Francisco había desmintió "ser de derechas" en una larga entrevista concedida a la revista de los jesuitas, en la que invita a reflexionar sobre el papel de la mujer en la Iglesia y a "curar las heridas" de gays y divorciados antes de condenarlos.

Durante una larga conversación con la revista jesuita Civiltà Cattolica, el Papa de nacionalidad argentina habló de su "forma autoritaria y rápida de tomar decisiones", que lo ha llevado "a ser acusado de ultraconservador" en Argentina, y de la necesidad de la Iglesia de "acompañar a las personas a partir de su condición" de divorciados u homosexuales.

"Mi forma autoritaria y rápida de tomar decisiones me ha llevado a tener problemas serios y a ser acusado de ultraconservador. Tuve un momento de gran crisis interior estando en Córdoba. No habré sido ciertamente como la beata Imelda, pero jamás he sido de derechas. Fue mi forma autoritaria de tomar decisiones la que me creó problemas", reconoció.

Francisco rememoró los años en que fue provincial de los jesuitas en Argentina, tema que generó debate al inicio de su pontificado por haber evitado pronunciarse sobre los desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983).

El analizar la situación actual de la Iglesia, el papa latinoamericano reconoce que la milenaria institución necesita reformas y asegura que considera urgente "curar heridas", "dar calor" y "acompañar a las personas a partir de su condición", lo que incluye a los homosexuales y a los divorciados que se han vuelto a casar.

"En Buenos Aires recibía cartas de personas homosexuales que son verdaderos 'heridos sociales', porque me dicen que sienten que la Iglesia les ha condenado. Pero la Iglesia no quiere eso", comentó Francisco.

El Papa reconoció que la Iglesia ha estado obsesionada con temas como el aborto, el matrimonio homosexual o el uso del anticonceptivo.

En la inédita conversación con el jesuita Antonio Spadaro, realizada en el curso de tres sesiones por un total de seis horas durante el mes de agosto, publicada simultáneamente por 16 semanarios de la Compañía de Jesús en todo el mundo, Francisco reflexiona sobre el papel de la mujer dentro de la Iglesia. "Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia", aseguró el papa, quien subrayó que "el genio femenino es necesario en los lugares donde se toman decisiones importantes".

"María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad", sostiene el papa que aboga por "elaborar una teología profunda de la mujer". "Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer, incluso allí donde se ejercita la autoridad en los ámbitos de la Iglesia", subrayó. "Temo la solución del 'machismo' con faldas', porque la mujer tiene una estructura diferente del varón", admite.

Spadaro, quien confesó que entrevistar a Francisco fue como estar frente "a una especie de flujo volcánico", le pidió que se definiera. "Soy una persona despierta", pero al mismo tiempo "bastante ingenuo", que prefiere "el contacto personal", contó el primer papa jesuita de la historia. "De la Compañía de Jesús me impresionaron tres cosas: su carácter misionero, la comunidad y su disciplina. Esto es curioso, porque soy un indisciplinado nato, nato, nato", confesó.
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