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Francia: defensor de la prensa libre salta a la política


Robert Ménard dice no tener reparos en que lo llamen populista si eso significa preocuparse por el pueblo.

El fundador de la organización Reporteros sin Fronteras se postula como alcalde en Francia con el apoyo de un partido nacionalista y de derecha.

“Me importa un rábano el establishment”, así define su ideario Robert Ménard, fundador de la organización Reporteros sin Fronteras (RSF), quien se ha postulado para alcalde de la ciudad de Béziers de cara a las elecciones municipales del año próximo en Francia con el respaldo del Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen, un partido nacionalista y de derecha.

En el pasado, Ménard ya se reveló como alguien que no se andaba con rodeos mientras estuvo al frente de RSF, considerada hoy día la organización de defensa de la libertad de prensa más importante en el mundo y que en repetidas ocasiones ha condenado la represión en Cuba contra los periodistas y los abusos contra la libertad de expresión.

Así lo puso en evidencia Ménard cuando a pesar de haber sido hecho en 2008 caballero de honor de la Legión de Honor por el presidente francés Nicolás Sarkozy fue arrestado cuando ese mismo año protestó públicamente contra la presencia del gobernante sirio, Bashar al Assad, en los actos oficiales por el desfile del 14 de julio en París.

Lo mismo hizo al gritar un sonoro “Libertad en China” cuando fue encendida la llama olímpica poco antes de la inauguración de los juegos ese año en Pekín, y cuando tras salir de la RSF regresó al periodismo de las redacciones al fundar el diario digital Boulevard Voltaire, un medio que no tiene nada que ver con otros considerados políticamente “correctos”.

Ménard ha confesado al periódico español La Gaceta que aunque sus principios “no han cambiado: defensa de los derechos humanos y de la libertad de prensa”, reconoce que “hace tiempo que no soy de izquierdas”. Y políticamente dice estar contra del matrimonio gay y a favor de la pena de muerte en algunos casos.

El periodista, que en la década de 1980 trabajó para Radio France, afirma que nunca ha votado al FN ni ha tenido carné de ese partido pero rechaza excluirlo como hacen otros franceses, y da por sentado que el 25 por ciento de los electores de su ciudad, una de la de más desempleo en Francia, no pueden ser considerados “unos racistas, unos fascistas, unos nazis y unos antisemitas”.

Según dice, su salto a la política no guarda pretensiones mayúsculas: “seré sólo alcalde; me he comprometido a no acumular cargos”. Y da por seguro que lo que está haciendo en la ciudad de Béziers “es el laboratorio de lo que ocurrirá más pronto que tarde en Francia”.
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