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Precios impagables, vigilados por Elpidio Valdés


Che Guevara pirograbado, se mantiene este verano como oferta para turistas (foto del autor).

Feria Arte en La Rampa es para los nuevos ricos. Los humildes, luego de echarles un vistazo, se deben contentar con un granizado e irse a pasear por el Malecón.

Desde hace 16 años, la Feria Arte en La Rampa se efectúa en los meses de julio y agosto en el Pabellón Cuba, patrocinada por Artex. Participé en estas ferias, como trabajador del Centro Provincial del Libro, desde su primera edición hasta que me jubilé en el año 2007.

Hace unos días volví por allí. Pensaba que habría modificaciones en su forma y contenido, pero encontré una repetición casi calcada de las anteriores.

En la mitad posterior del recinto, que es el lugar que acomoda al mayor número de expositores, con la mercadería más solicitada, había seis hileras de stands, muy apretadas, con el objetivo de alquilar la mayor parte de espacio posible, lo cual trae como resultado que los estrechos pasillos estén congestionados por la aglomeración de los posibles clientes que se detienen a mirar los productos.

Lo que más demanda tiene es el calzado. Hay una amplia variedad de modelos de sandalias y zapatos de diferentes materiales, para mujeres, hombres y niños. Los precios oscilan entre 6 y 35 cuc, según diseño y calidad de los mismos.

Hay también talabarteros, alfareros y orfebres. Los precios de éstos van desde los $0.50 hasta 30 cuc o algo más.

En esta área también exponen ropa hecha por modistas, con telas apropiadas para nuestro clima. Aunque estas confecciones son bastante exclusivas, pueden considerarse caras. También son caros los muebles que se hallan expuestos en una carpa en el patio. La parte delantera de la muestra tiene una distribución más adecuada, porque hay mayor amplitud y posibilidad de recorrerla con comodidad.

Los cubículos presentan serigrafías, plantas ornamentales y otras cosas atractivas. Esta área es la que posee la galería de exhibición dedicada esta vez a 30 fotogramas cinematográficos del más significativo personaje de los comics cubanos, Elpidio Valdés.

La firma Artex tiene pequeñas tiendas permanentes que ofertan mochilas, carteras, sombrillas de playa, accesorios de oficina y para los escolares.

Hay kioscos de comestibles y bebidas dispersos por todo el patio. Hay pan con bistec, hamburguesas con queso, pizzas, helados y múltiples golosinas. Todo es caro. Basten dos ejemplos para dar una idea del valor de estas delicias: una fritura de malanga, 0.75 cuc, una jarra de cerveza Cristal o Bucanero, 12 pesos.

Los espectáculos musicales son de 6 a 8 pm para adultos, y de 10 a 12 am los sábados y domingos para los más pequeños. Para entrar al Pabellón Cuba hay una cola casi permanente por la calle 23, mientras que la entrada por la esquina de N y 21 está vacía. El problema se debe a que no hay señalamientos bien visibles que indiquen la entrada.

Hay una novedad este año: el precio de acceso aumentó a 4 pesos. Cuando se iniciaron estas muestras costaba 2 pesos.

La feria se ve lastrada en la actualidad por la monotonía de sus ofertas. Y los precios, que resultan inasequibles para la mayoría de los asistentes. La mayor parte de los artículos que se muestran en Arte en La Rampa está en gran medida hecha para los nuevos ricos. Los humildes, luego de echarles un vistazo, se deben contentar con un granizado e irse a pasear por el Malecón.

Texto de Jorge Luis González Pérez publicado originalmente en Primavera Digital.

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