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Feria de armas de Miami con rememoranzas cubanas


Vista de algunas armas de la National Gun Inc, que se realiza en Miami.

Los asistentes a la feria fotografían con sus teléfonos móviles rifles como el M&P15, de Smith & Weston; o el semiautomático Bushmaster XM15, de Remington, el MPS/Panther, y el AK 47-C.

Rifles de asalto y para francotiradores, pistolas de todos los calibres, ballestas, visores con láser y hasta fajas de mujer que sirven de cartuchera son algunas de las miles de piezas que se exhiben este fin de semana en Miami (EE.UU.), en la feria de armas "Florida Gun Shows".

Esta muestra, que ofrece de todo y para todos los gustos, es una suerte de "lonja" armamentística que reemplaza la descarga de mercancía fresca por el multitudinario espectáculo y gran negocio de las armas y las municiones. Y es que el "boom" de las armas en Estados Unidos encuentra en Florida a un estado férreamente defensor de su tenencia y aficionado a las convenciones donde vender y comprar armas, regatear precios, acariciar gatillos, apuntar (sin balas), y, llegado el caso, llevarse una puesta a casa. Incluso un rifle AK-47.

Se mezclan en este surtido mercadillo de armas asistentes de aspecto rústico, más bien de clase media, con padres y madres que pasean con sus niños (algunos en carritos de bebé), hispanos y anglos, por igual, que sopesan con ojo experto pistolas y rifles.

Entre los que se han acercado a esta muestra se encuentra Brett Baute, un joven cubano, y su hijo menor de edad, con quien continúa la tradición de venir a este tipo de ferias como lo hacía de la mano de su padre cuando era también un niño. Baute se muestra partidario de este tipo de ferias de armas,
donde "solo encuentras gente decente. Los delincuentes compran las pistolas en la calle o las roban", según aseguró a Efe.

"Disfrutas viendo todo tipo de personas, de familias también", de aficionados que "cumplen con la ley. Y eso es como tiene que ser; todo bajo control, con el chequeo de las licencias y antecedentes" para portar armas, apuntó con convicción el hispano. Muy cerca, un vendedor le explica a un chico como blandir una katana, bajo la mirada atenta del padre. Sobre la mesa, ballestas
con flechas similares a la que maneja con pericia uno de los protagonistas de la serie de televisión "Walking Dead".

Al Jasaitis es mucho más que un vendedor de armas. Es un apasionado de la historia detrás de ellas; por eso, las piezas que exhibe a la venta son de coleccionismo. Como el rifle Colt Lightened de calibre 44, construido en 1888, una joya para coleccionistas y cuyo precio alcanza los 5.000 dólares. "Pero va a subir mucho", comenta a Efe.

"Las armas son parte de la historia. Son historia. Brindan todo tipo de información sobre cada época", aseveró Jasaitis, mientras acaricia una pistola única: la P210 (4.000 dólares) de la compañía suiza Sigarms, un modelo de 1982 que fue usado por la Armada de ese país europeo. "Está considerada la mejor pistola semiautomática del mundo", dijo.

En esta feria centenares de mesas rebosan con todo tipo de armamento y complementos, en un mareante laberinto de pasillos que conduce de una compañía a otra con productos que van desde el rifle de estilo militar más avanzado hasta paquetes de cigarrillo que, en realidad, son pistolas eléctricas (taser). Un rifle con mirilla telescópica para francotiradores ocupa el
lugar de honor en la mesa de una de las empresas presentes en la
feria.

Se trata de un rifle de alta gama diseñado para francotiradores, uno de los mejores rifles que "usa actualmente el Ejército estadounidense", con un alcance superior en precisión a los 300 metros, comentó con orgullo uno de los vendedores, quien destacó su precio asequible (1.300 dólares). Y, sin la certeza de que lo diga en broma o en serio, otro de los propietarios de la tienda dice con rostro inexpresivo: "Te miramos el documento de conducir y te lo puedes llevar a casa hoy mismo".

Para José Buendía, otro curioso y aficionado a las armas, resulta inaceptable la campaña que la Administración de Obama está llevando a cabo contra esta industria y, sobre todo, protesta, contra los estadounidenses que defienden el derecho a portarlas. Cargó Buendía contra Obama por su "agenda de miedo hacia un pueblo libre y armado, un derecho (el de portar armas) que recoge nuestra Constitución en la Segunda Enmienda, y que fue creada por los Padres Fundadores".

Y afirmó tajante que el derecho a portar armas "evita que pueda suceder lo que sucedió en Cuba, la Alemania nazi o los países comunistas y fascistas, donde los dictadores lo primero que hacen para consolidar el poder es quitar las armas al pueblo". El derecho a llevar armas es el "ideal americano libertario, el de los Padres de la Patria", enfatizó Buendía.

Un enjambre humano recorre los pasillos de la feria, va de mesa en mesa evaluando y contemplando el interminable arsenal expuesto, que incluye también dianas, todo tipo de llaveros (uno con forma de granada militar), ropa interior con cartucheras disimulada, navajas de todos los tamaños, etc. Y todo por una módica entrada de 12 dólares.

Muchos fotografían con sus teléfonos móviles rifles tan letales como el rifle de asalto M&P15, de Smith & Weston, la mayor empresa armamentística de Estados Unidos, el mismo que se usó en la matanza de San Bernardino. O el rifle semiautomático Bushmaster XM15, de otro gigante estadounidense, Remington. En varias mesas de la feria se exhibe el rifle de asalto de estilo militar DMPS/Panther, los reyes de su género. O el fusil AK 47-C, vistosamente presentado en su funda con tres cargadores con capacidad de munición para 30 proyectiles cada uno.

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