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Federer imparable en el Abierto de EEUU


Federer venció a Kohlschreiber.

La agonía de Nadal se prolonga. Por primera vez desde 2004, cerrará una temporada sin haber conquistado al menos un título de Grand Slam.

El astro Roger Federer siguió imparable camino a la cuarta ronda, junto a un pelotón de cuatro franceses que se han tomado por asalto a Nueva York, y donde la británica Johanna Konta está escribiendo otra de las tantas historias de Cenicientas en el Abierto de Estados Unidos de tenis.

El 'Expreso suizo' sólo necesitó de 93 minutos para sacar su pasaje a octavos de final del último Gran Slam del año, al liquidar en tres sets al alemán Philipp Kohlschreiber por 6-3, 6-4, 6-4.

"Gané los puntos grandes hoy, y eso es bueno para mi tenis", declaró Federer, que ha derrotado 10 veces seguidas a 'Philipp K', en igual número de partidos en el circuito masculino.

El consuelo del alemán es haber sido el único hasta el momento que ha podido quebrar el servicio del suizo desde el Gran Slam de Wimbledon en julio, y nada menos que dos veces: en el cuarto game del segundo set y el primero del tercer cuadro.

Federer, de 34 años y cinco veces ganador del US Open, busca convertirse en campeón más viejo del torneo desde que Ken Rosewall se impusiera en 1970.


El suizo, actual número dos del mundo, se medirá por el boleto a cuartos de final con el estadounidense John Isner (N.13), que superó al checo Jiri Vesely por 6-3, 6-4 y abandonó en el tercer set.

Con la victoria del francés Richard Gasquet sobre el australiano Bernard Tomic, suman cuatro los tenistas galos que avanzaron a cuarta ronda, hecho sin precedente en un US Open.

Gasquet, 12º sembrado, se impuso a Tomic en sets corridos por 6-4, 6-3, 6-1.
Desde que inició la era de los torneos Abiertos, nunca antes tal cantidad de raquetas galas había avanzado a la segunda semana del último Gran Slam de la temporada. El viernes se clasificaron a octavos de final Jo-Wilfred Tsonga (N.19), Benoit Paire y Jeremy Chardy (N.27).

Francia tendrá asegurado un cuarto finalista en el US Open 2015 pues Tsonga y Paire se medirán el domingo en octavos.

Gasquet, semifinalista de Wimbledon en julio pasado, topará en octavos con checo Tomas Berdych (N.6), ganador del español Guillermo García-López por 6-7 (2/7), 7-6 (9/7), 6-3, 6-3.

Más tarde este sábado, el británico Andy Murray, campeón en 2012, se enfrenta al brasileño Thomaz Bellucci, que ha alcanzado la tercera ronda por primera vez.

La británica Johanna Konta, una casi desconocida tenista en el circuito de la WTA hasta este Abierto, continuó tejiendo su sueño de Cenicienta al conseguir este sábado pasaje a octavos de final del último Gran Slam de la temporada.

Konta, 97ª jugadora del mundo y quien entró al torneo como una 'lucky loser' de la qualy, sorprendió a la decimoctava favorita, la alemana Andrea Petkovic, al vencerla por 7-6 (7/2), 6-3.

"Estoy feliz de ganar. ¡Ya estoy en cuarta ronda! Antes de empezar el torneo ni me pasaba por la mente", dijo Konta.

El jueves, Konta dio la gran sorpresa al bajar del torneo a la española y novena favorita Garbiñe Muguruza, finalista en Wimbledon en julio pasado, en un partido de 3 horas y 23 minutos de duración.

Hasta este sábado, sus ganancias de casi una década en el circuito de la WTA ascendían a poco más de 500.000 dólares. Tan sólo por pisar la cuarta ronda del US Open asegura ahora un cheque de 213.575 dólares. Nada mal por una semana de trabajo.

También avanzaron por el cuadro femenino la checa Petra Kvitova (N.5), la australiana Samantha Stosur (N.22), la italiana Flavia Pennetta (N.26) y la bielorrusa Victoria Azarenka (N.20).

La agonía de Rafael Nadal se prolonga

En los pasillos del estadio Arthur Ashe, rumbo al vestuario, la agonía de Rafael Nadal tras despedirse prematuramente de otro Grand Slam en 2015 fue captada por las cámaras de televisión. Contrariado, el tenista español levantó la cabeza y cerró los ojos.

Nadal acababa de perder contra Fabio Fognini en la tercera ronda del Abierto de Estados Unidos, un revés que terminó de retratar la fatídica temporada del campeón de 14 grandes.



Sus resultados inesperados se amontonan, y cada vez son menos sorpresivos. Las rachas que reflejaban su excepcional regularidad se interrumpen.

-Por primera vez en su carrera, perdió en un Grand Slam tras haber ganado los primeros dos sets.

-Por primera vez desde 2004, cerrará una temporada sin haber conquistado al menos un título de Grand Slam. De hecho, no logró entreverarse en las semifinales de ninguna de las cuatro grandes citas.

-Y su verdugo fue un díscolo italiano que había perdido todos sus siete partidos en superficies duras este año antes de llegar a Flushing Meadows.

"Contra Rafa, hay que arriesgar. Hay que atacarlo cuando tengas la oportunidad", dijo el 32 del mundo.

¿Este es el ocaso de Nadal? ¿El fin de su aureola de fuerza indomable? ¿Podrá espantar las dudas que lo martirizan a sus 29 años?

"Tengo que aceptar que este no fue mi año", dijo Nadal tras la derrota 3-6, 4-6, 6-4, 6-3, 6-4, consumada a las 1.30 de la madrugada del sábado. "Tengo que seguir luchando hasta el final de la temporada para terminar de una manera positiva para mí, terminar sabiendo que he mejorado algo... Creo que tendré una buena base para empezar el próximo año".

Lo menos que se le puede reprochar a Nadal es su falta de análisis crítico sobre sus fracasos, en ocasiones rayando en la autoflagelación al describir una crisis de confianza.

También se permite reírse de sí mismo ante la adversidad, como cuando un periodista le mencionó que Fognini le había superado con un abismal 70-30 en el apartado de golpes ganadores.

"Quizás soy más lento", respondió.

Su 2015 se puede describir como el año de las oportunidades que desperdició. Se trata de una compilación de derrotas en partidos que parecía tener encaminados: cuando perdió ante Milos Raonic en Indian Wells tras desaprovechar tres match points o el desempate del primer set ante Stan Wawrinka en Roma en el que iba ganando 6-2 y perdió 9-7.

Aunque apenas cuenta con tres títulos en torneos de menor envergadura (Buenos Aires, Stuttgart y Hamburgo) y hasta retrocedió al décimo puesto en 2015, su ranking más bajo en una década, Nadal ha sido enfático al afirmar que no contempla un cambio de entrenador, leal con su tío, Toni Nadal.

Pero sabe que su juego precisa de ajustes, mencionando la falta de efecto en su derecha: "Son cosas fáciles de diagnosticar, pero difícil de corregir".

"He mejorado, pero hay aún más margen de efecto y fuerza en la pelota que puedo alcanzar, tanto atacando como defendiendo con mi drive", dijo. "Uno no llega a la cima del Everest de un salto, sino desde muchos pequeños pasos. En estos últimos meses he ido subiendo metros. No me he quedado abajo ni he descendido más. Estoy en una línea positiva, no tengo ansiedad ni nervios".

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