Carmen Teresa Navas, de 82 años, falleció en Caracas apenas diez días después de conocer que su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, había muerto bajo custodia de organismos de seguridad venezolanos, según reportaron organizaciones de derechos humanos.
La señora Navas se convirtió en una de las voces más visibles en la denuncia de presuntas desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias en Venezuela. Durante más de un año recorrió cárceles, hospitales y oficinas gubernamentales buscando información sobre el paradero de su hijo, detenido el primero de junio de 2025. Durante meses, familiares y activistas denunciaron que ninguna autoridad ofrecía información clara sobre su ubicación o estado de salud.
El caso tomó un giro aún más dramático cuando el Ministerio de Servicios Penitenciarios confirmó que Víctor Hugo Quero había fallecido en julio de 2025 mientras permanecía preso en El Rodeo I. Según la versión oficial, murió por una insuficiencia respiratoria, aunque organizaciones como Foro Penal y defensores de derechos humanos cuestionan la falta de transparencia sobre las circunstancias de la muerte y denuncian posibles irregularidades en el manejo del caso.
Reportes señalan que el cuerpo de Quero habría sido enterrado sin previo aviso a sus familiares y que Carmen Teresa Navas logró conocer detalles del fallecimiento solo después de insistentes reclamos públicos. La noticia provocó indignación entre activistas y organizaciones internacionales, que exigen investigaciones independientes sobre las condiciones de detención y el trato a los presos políticos en Venezuela.
Diversas ONG consideran que tanto la muerte de Víctor Hugo Quero como el fallecimiento de su madre reflejan el impacto humano y psicológico que enfrentan las familias de detenidos políticos en el país.
Foro