Raúl Borges Álvarez, opositor cubano que dedicó décadas a la defensa de los derechos humanos y a luchar por la libertad de su hijo, el ex preso político Ernesto Borges Pérez, falleció en Cuba a los 86 años.
La presidenta de la Asociación para la Paz Continental (ASOPAZCO), Mari Paz Martínez Nieto, confirmó la noticia este lunes a Radio Martí y recordó a Borges como una voz persistente de denuncia sobre la situación de los presos políticos en la isla. Durante casi 15 años, mantuvo contacto permanente con él y recibió sus reportes sobre las condiciones de encarcelamiento de Ernesto y de otros reclusos.
“Él es el que me mandaba los reportes de cómo se encontraba, qué es lo que pasaba de él y de todos los que estaban en la prisión en aquellos momentos, junto con su hijo”, relató desde Madrid.
Según contó, Borges se volcó en la defensa de los derechos humanos mediante entrevistas, cartas y conversaciones con las que buscaba apoyo para los encarcelados. Aquellos testimonios, que llamaban “las crónicas de Raúl”, fueron también una fuente de documentación para su trabajo.
Antiguo oficial de contrainteligencia incorporado a la oposición, Raúl convirtió la libertad de su hijo en una causa que sostuvo durante buena parte de su vida. En una entrevista publicada por Martí Noticias en 2016, relató sus gestiones ante representantes de la Iglesia y funcionarios estadounidenses, así como sus esfuerzos por mantener la atención sobre el caso.
La excarcelación de Ernesto, el 24 de abril de 2025, después de casi 27 años en prisión, le permitió vivir el reencuentro por el que tanto había luchado.
“El día de la salida fue un día de fiesta porque Raúl ya estaba muy enfermo”, recordó Martínez Nieto. La posibilidad de tener a su hijo nuevamente en casa, añadió, “fue como un revivir para celebrar la reunión de padre e hijo”.
La presidenta de ASOPAZCO compartió también recuerdos personales de Borges, a quien la organización ayudó a viajar a España por razones humanitarias unos 16 años atrás para recibir atención médica.
Según su testimonio, padecía graves dificultades respiratorias y problemas cardíacos. Durante aquella estancia le sustituyeron una válvula y le colocaron cuatro stents.
Los últimos meses de Borges estuvieron marcados por el deterioro de su salud y las dificultades para conseguir medicamentos y materiales de curación, aseguró Martínez Nieto.
“No había manera de conseguir gasas, no había manera de conseguir el antibiótico que necesitaba”, denunció. A esas carencias se sumaban los cortes de electricidad: “Los apagones de luz le dejaban sin el respirador que necesitaba”.
La presidenta de ASOPAZCO describió los esfuerzos de quienes lo acompañaron como “una lucha sin cuartel para proporcionarle un mínimo, mínimo bienestar”.
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