El exiliado nicaragüense Marvin Gámez Alaníz sobrevivió el domingo a un atentado en el que recibió siete impactos de bala de parte de sujetos encapuchados que se movilizaban a bordo de dos motocicletas mientras se desplazaba en la zona de Las Mesas en el departamento hondureño de El Paraíso.
Gámez vive desde mediados de 2018 en la ciudad de Trojes, a pocos pasos de la frontera con Nicaragua. Ahí se casó y procreó una hija que actualmente tiene cinco años de edad.
Su esposa, que lo acompañaba en el momento del atentado, recibió dos impactos de bala, pero ya fue dada de alta, previa valoración médica que decidió dejar alojados los dos proyectiles en su cuerpo explicó el exiliado nicaragüense.
En entrevista telefónica con Martí Noticias desde el hospital, Gámez aseguró que el ataque fue ordenado desde Nicaragua. El exiliado explicó que recibió amenazas previas por su lucha en los años ochenta contra el sandinismo, su participación en las protestas del año 2018 y sus más recientes críticas al régimen de Ortega en la red social Facebook.
Gámez se integró a la Resistencia Nicaragüense en 1984 para combatir el régimen sandinista. En esa época recibió el seudónimo de “Comandante Resorte” con el cual es conocido hasta la fecha por amigos y adversarios.
Tras su desmovilización definitiva en 1993 salió de Nicaragua y residió en Estados Unidos, pero regresó al país y en 2018, cuando estalló la represión del régimen de los Ortega-Murillo, se integró a la lucha ciudadana y lideró un ‘tranque’ -un bloqueo de carreteras para presionar al Gobierno- en la ciudad de la Trinidad, en el norte de Nicaragua.
Según recordó a Martí Noticias, el 3 de junio de 2018 llegaron unos 800 paramilitares que con armamento pesado lograron desalojarlos y se vio obligado a buscar refugio en Honduras. Ya estando en ese país vecino, señaló Gámez, “me mandaron varias amenazas en las que me advertían que andaba señalando mucho a Daniel Ortega y que cualquier cosa me podía pasar, en otras palabras que me iban a matar”.
El exmiembro de la Resistencia Nicaragüense relató que “incluso un coronel del Ejército de Nicaragua vino a la frontera a decirme que me retirara de la zona y que me daría dinero para que me fuera ilegal para Estados Unidos entonces yo le dije que no, que yo estaba trabajando en Honduras, que me había casado y tenía una hija”.
El exiliado nicaragüense, de 58 años, agregó que al menos siete amigos suyos, todos exmiembros de la resistencia nicaragüense que han matado en Honduras, recibieron amenazas previo a sus asesinatos.
“Así mataron por ejemplo al ‘Cabezón’ y a su hijo con disparos en la cabeza o al ‘Flaco’ con 22 tiros en el cuerpo” denunció Gámez al tiempo que señaló que “estos muchachos se habían rearmado contra el régimen de Ortega y habían filmado videos anunciando su movimiento, por esos se apuraron y los mataron”.
El excombatiente de la resistencia nicaragüense señaló que no se integró al grupo alzado en armas contra Ortega, pero lo apoyó con comida. Mientras tanto se dedicó a su negocio de compra y venta de leche y “tenía rato que no estaba subiendo o publicando cosas en redes sociales” a lo cual atribuye que se hayan “dilatado” a ir contra él, pero sus recientes críticas en Facebook al parecer provocaron que atentaran en su contra el pasado domingo.
Gámez explicó a Martí Noticias que no cree que los que le dispararon fueran de nicaragüenses que incursionaron en territorio hondureño, pero sí contratados desde Nicaragua. “Llevo aquí ya más de cinco años y nos conocemos todos, tengo muchas amistades. Esos son contratados” apuntó.
Por otro lado, lamentó la desprotección que siente en Honduras porque, según explicó, el actual gobierno hondureño no renueva los documentos necesarios para mantener vigente sus estatus migratorio en ese país. Ante esta situación, solicitó la intervención urgente de los organismos defensores de derechos humanos internacionales y de las instituciones hondureñas para resguardar su integridad.
Hasta el momento, la Policía Nacional de Honduras no ha emitido ningún informe oficial sobre las investigaciones o la detención de sospechosos de cometer el atentado contra el exiliado nicaragüense.
Gámez y su esposa se encuentran fuera de peligro y ya fueron dados de alta del hospital.
Este último atentado en Honduras contra opositores nicaragüenses se suma a los registrados anteriormente en Costa Rica, reactivando las alarmas por posibles delitos transnacionales cometidos por el régimen de los Ortega Murillo en países vecinos.
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