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Pitcher cubano demanda a financiera por fraude millonario


José Contreras a su regreso a Cuba, en la conocida "esquina caliente", del Parque Central de La Habana.

Contreras, junto al boricua Jorge Posada aseguran haber sido estafados por una suma que ronda los 15 millones de dólares.

El lanzador cubano José Ariel Contreras y el catcher puertorriqueño Jorge Posada, ya retirados de Grandes Ligas, están enfrascados en sendas demandas legales en un tribunal de circuito de Miami-Dade, reclamando que fueron estafados por los asesores financieros que ambos compartían: los empresarios cubanoamericanos Carlos Collar y Anthony Fernández, propietarios de la firma Quantum Ventures, según reporta el sitio Café Fuerte.

Las demandas fueron presentadas por separado, pero en ambos casos se trata de reclamos millonarios por fraude. Contreras alega que tuvo una pérdida de $2.4 millones por las malas inversiones de Quamtum Ventures LLC; en el caso de Posada y su esposa Laura aseguran fueron víctimas de una estafa por $11.2 millones, señala la página deportiva Vice Sports.

Contreras, quien desertó de la selección nacional cubana en el 2002, cumplió una carrera de 10 años en Grandes Ligas con los Yankees de Nueva York, los Medias Blancas de Chicago y los Filis de Philadelphia antes del retiro, en el 2013. En el 2005 ganó la Serie Mundial con la franquicia de Chicago.

Posada, quien tiene raíces cubanas, cumplió íntegramente su carrera con los Yankees entre 1995 y 2011, agenciándose cuatro anillos de Serie Mundial y cinco viajes al Juego de Estrellas.

Ambos peloteros tienen 43 años, aunque en la demanda Contreras aparece con 40.

Compañías de inversión

Según observa el columnista Jorge Arangure, las dos demandas responden a un patrón común entre atletas con escaso conocimiento del mundo financiero y, en casos como Contreras, sin conocimiento del inglés, que ceden el manejo de sus ganancias a compañías de inversión.

Contreras y Posada afirman que desconocían el tipo de inversión riesgosa en la que se involucró Quantum Ventures, radicada en Coral Gables.

Collar y Fernández recibían el correo de ambos jugadores, presentaban sus respectivas declaraciones de impuestos, escribían cheques a sus nombres y contaban con luz verde para hacer cualquier inversión que estimaran con sus ingresos.

Collar y Fernández estuvieron afiliados a Merrill Lynch hasta el 2005, cuando decidieron formar su propia compañía, Quantum Family Office Group.

Pero no fue hasta el 2010 que los jugadores comenzaron a detectar las supuestas irregularidades en el manejo de los fondos. Posada fue puesto al tanto del problema luego de contratar un contador independiente que realizó una auditoría exhaustiva. Contreras fue alertado ese mismo año cuando trasladó su inversión a otra compañía. Entonces, sus abogados ordenaron investigaciones por separado que hallaron los presuntos esquemas fraudulentos utilizados por los demandados.

Turbios manejos, peores negocios

De acuerdo con el artículo, Collar y Fernández crearon la entidad Sunset Trails, LLC, para manejar la compra y venta de bienes raíces y en la que invirtieron $3 millones de Posada y $785,000 del dinero de Contreras.

El 28 de julio de 2005, Sunset Trails adquirió un terreno, a un costo de $13.5 millones, para el desarrollo de un centro ecuestre con viviendas para personas adineradas. Sin embargo, Sunset Trails adquirió el terreno el mismo día en que otra empresa, Southern Acres of Florida, LLC, compró la propiedad por $8.402.900, lo que resultó en una ganancia de $5.049.000 para Southern Acres.

Para pagar la transacción, según la demanda, Collar y Fernández desembolsaron $5.5 millones y luego sacaron un préstamo a nombre de Posada por $8 millones, al parecer sin su consentimiento. Fernández habría fungido como el agente de bienes raíces en la transacción, por lo que se embolsó $350.000 en comisiones.

Cuando Sunset Trails falló en pagar el préstamo de $8 millones, Collar y Fernández formaron otra empresa, Pioneer Nova, LLC, con la única meta de adquirir el dinero necesario para pagar la deuda. Pero los asesores trataron de presentarles la empresa a Posada y Contreras como una nueva oportunidad de inversión.

Fue así que Posada invirtió $2 millones en la flamante Pioneer Nova, mientras que Contreras puso $1.5 millones.

Contreras, quien no puede escribir ni leer en inglés, asegura que nunca le entregaron los documentos en español. De acuerdo con la demanda, Collar y Fernández le presentaron los documentos en inglés y entre ambos intentaron resumírselo al pelotero, sin que afloraran los supuestos conflictos de intereses que gravitaban sobre la transacción.

Se espera que ambos casos vayan a juicio el año entrante.

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