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Evo Morales: el personaje de la semana en Rusia


El presidente ruso, Vladímir Putin (i), saluda a su homólogo boliviano, Evo Morales, durante su encuentro en el Kremlin, Moscú (Rusia), el 2 de julio de 2013.
Evo Morales ha sido el personaje de la semana en Rusia. Los pedidos con los que llegó a Moscú, sus discursos, promesas, entrevistas en la televisión y la saga de su avión al partir lo catapultaron al nivel de publicidad y excentricismo que tenía Hugo Chávez cuando andaba por tierra eslava.

Parecía en Moscú que era Evo el sucesor de Chávez y no Nicolás Maduro. Maduro no tuvo la misma atención y de nada le valió asistir a la inauguración de la calle Hugo Chávez en el noroeste de Moscú o dar una entrevista de 40 minutos a Russia Today en un salón del aeropuerto Vnukovo de Moscú antes de salir para Bielorrusia el martes en la tarde.

Las alabanzas y promesas de cooperación eran más rápidas y fuertes viniendo de la boca de Morales. En medio de la polémica por la presencia en Rusia de Edward Snowden, el mandatario boliviano dijo que estaba dispuesto a estudiar una solicitud de asilo para el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos. Y a los rusos les pidió que regresaran a América Latina, que lo hicieran rápido y con doble propósito.

Hace ya varios años que insiste el ex sindicalista cocalero en pedirle a los rusos que vuelvan a América Latina. El primer pedido lo hizo en el 2010, cuando Putin era primer ministro. Aprovechó entonces el boliviano una estancia de Putin en Caracas e hizo un viaje rápido hasta la capital venezolana para hacer la petición.

Antes de que viajara a Moscú, Morales repitió el pedido. Quiere más rusos en el continente y ya no solamente para el desarrollo económico o colaboración. Desea a los rusos para una tarea precisa – “frenar cualquier chantaje, cualquier imposición” de Estados Unidos. La misión de los rusos volvería a los tiempos de la guerra fría - ser los adversarios de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. Y ese pedido de retorno, dijo Morales, estaba en su agenda de trabajo en Moscú cuando se reunió con el presidente Putin. A los cuatro vientos declaró que estaba “sorprendido” porque desde el Kremlin le habían pedido la reunión, lo que consideró acontecimiento “interesante, histórico, inédito para todo el pueblo boliviano”.

A Rusia viajó el presidente boliviano para asistir al Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) y fue uno de los tres mandatarios que Putín recibió en el Kremlin. Los otros dos fueron el venezolano y el iraní, que ya deja el poder. Aprovechó Morales el encuentro con Putin para invitar a Rosneft, la mayor petrolera rusa, a realizar trabajos de prospección en Bolivia, alabando el trabajo de Gazprom, en su país e hizo juramento de amistad y cooperación.

El colofón la visita de Morales no fue el encuentro en el Kremlin, ni el discurso en la cumbre del FPEG, sino la visita a los estudios de Actualidad RT, la versión en español de Russia Today al mediodía del martes. Su presencia en la televisora motivó la interrupción de la programación, la aparición de Morales ante las cámaras y una hora de preguntas y respuestas.

En la entrevista afirmó que el mercado estadounidense, europeo o asiático no es suficiente para América Latina, de ahí que necesitan de Rusia “para equilibrar a las potencias”. Alabó a Gazprom y dijo necesitar “transferencias de tecnologías” rusas, en especial “radares y helicópteros”. También dijo que piensa mandar muchos bolivianos a estudiar a Rusia en el futuro.

En el tema de Snowden dijo que “hay coincidencias en lucha contra el imperialismo” y se dispone a estudiar el asilo a Snowden, pues “Bolivia acoge a personalidades que denuncian”.

Sobre la política de Estados Unidos en su país volvió a la teoría de las conspiraciones contra La Paz, Quito y Caracas, proclamado una de carácter “permanente” de Washington contra esos países. Como parte de esas estrategias citó a la DEA, USAID y la embajada americana.

A las tres horas de despedirse de Moscú, su avión se convirtió en tema de debate internacional. Francia, Italia y Portugal le negaron ruta por el espacio aéreo, y tuvo que aterrizar en Viena, Austria. Temían que Snowden fuera un pasajero en el vuelo presidencial boliviano. Horas más tarde, tras ser inspecionada la nave por los austriacos, tomaba rumbo a La Paz.
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    Álvaro Alba

    Historiador y periodista especializado en temas de Europa del Este y la ex Unión Soviética. Máster en Historia por la Universidad Estatal de Odesa, Ucrania. Premio Emmy 2017 (Emmy Award) en la categoría de Documental Histórico.

    Ha publicado en ABC, Diario de Las Américas, El Nuevo Herald, entre otros. Actualmente trabaja en MartiNoticias.com. Autor de Castro y Stalin, almas gemelas (2002); En la pupila del Kremlin (2011) y Rusia: la herencia del estalinismo (2012). Es Asociado Principal de Investigación (Senior Research Associate) del Centro de Estudios Cubanos (Cuban Studies Institute CSI) de Miami y miembro de la Asociación para Estudios Eslavos y del Este de Europa (ASEEES).

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