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Un cubano encarna a Bulgákov y revive sus cartas a Stalin


Actor cubano, Mauricio Rentería

Se estrena en Miami la obra Cartas de amor a Stalin, del dramaturgo español Juan Mayorga, premio nacional de teatro de España.

El acoso sufrido por el gran escritor Mijail Bulgákov durante la tiranía estalinista llega al teatro por medio de una puesta en escena del director cubano Alberto Sarrain.

Mauricio Rentería le da vida a Mijail Bulgákov, después de una “investigación exhaustiva de la época, del momento, de lo que significó o lo que significa el hecho de un artista estar preso en su país prácticamente 15 años de su vida”, exlica el actor cubano en entrevista con martinoticias.com.

Actor cubano, Mauricio Rentería
Actor cubano, Mauricio Rentería
El autor de la obra Juan Mayorga había explicado que “al escribir la pieza, menos que el afán de reconstruir aquel tiempo me impulsó la observación del mío, que también es -o puede ser mañana- tiempo de censuras. Y de autocensuras y autoengaños. Hoy como ayer, aunque suele tenerse por el hombre más libre, el artista a menudo busca el reconocimiento del poderoso cuando de éste depende la realización o la difusión de su obra.

Recíprocamente, el poderoso, que casi siempre ignora al artista, busca a ratos su compañía, como si la cercanía del creador proporcionase al hombre práctico una cobertura moral o estética”.

Esta fantasía, explica el dramaturgo, se levanta sobre tres hechos reales: “1) La censura que sufrió el escritor soviético Mijail Bulgákov, a consecuencia del recrudecimiento ideológico contra las estéticas de la vanguardia y a favor del realismo socialista. 2) Las múltiples cartas que escribió a Stalin, solicitándole autorización para salir del país y 3) La llamada que le hiciera Stalin el 14 de abril de 1930, momentos después del suicidio de Vladimir Mayakovsky, que inexplicablemente se cortó”.

Partiendo de estos tres elementos se entremezclan de manera natural los tres personajes de la historia, Mijail Bulgákov, su esposa Yelena Bulgákova y el dictador soviético Joseph Stalin, con personajes y situaciones que el escritor narró en El Maestro y Margarita, La guardia blanca y Corazón de perro.

Una producción de la Ma Teodora, Teatro Abanico y el Archivo Digital de Teatro cubano de la Universidad de Miami
Una producción de la Ma Teodora, Teatro Abanico y el Archivo Digital de Teatro cubano de la Universidad de Miami
Rentería explica que Bulgákov fue un escritor que revoluciona lo que es la a arquitectura, inclusive la escritura, y relata que éste comienza a alucinar porque precisamente su obra empieza a ser prohibida, “sencillamente cercenada y empieza a sufrir lo que es una persecución en ese caso el autor pone en escena a Stalin que es el propio miedo de Bulgákov”.

En el anuncio de la puesta se anticipa que el conflicto del Bulgákov en la obra de Mayorga es similar al del Maestro en la novela de Bulgákov.

“Su situación es tal que comienza a ver en su casa al propio Stalin que viene a dictarle la carta que quiere recibir, para así autorizarle la salida del país. En esas visitas los dos personajes debaten diferentes conceptos morales, éticos y políticos que redundan en un agravamiento del estado mental del escritor".

Mauricio Rentería dice que para él es un orgullo interpretar a grande de la literatura, "es un orgullo primero representar a un artista que es un poco la historia de todos los cubanos, no solamente de los cubanos artistas en este caso, si no de todos los cubanos, aquél que hace 22 intentos para salir de Cuba en una balsa, aquél que renuncia a estar mandado por un sistema totalitario".

"Es un homenaje a todas esas personas que de alguna manera han dejado su patria, han dejado sus raíces, han dejado su propia vida en el camino, por sentir lo que piensan absolutamente libres como un átomo libre al viento que es lo que somos. Tenemos que preocuparnos por ser felices no por militar en ningún partido”.

“La obra es un diálogo que sucede entre el arte y el poder. El artista que calla, porque bueno ahí mismo en la obra lo dice, un artista que calla no es un verdadero artista”.

La obra se estrenará la noche de este viernes en el Teatro Abanico, en Coconut Grove, Miami y se extenderá hasta el 13 de mayo. El proyecto cuenta con el apoyo del teatro y del Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami. Las funciones serán los viernes y sábados a las 8:30 y los domingos a las 5:00 p.m.

Las entradas están disponibles en la página de Facebook: Cartas de amor a Stalin.

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La censura de Bulgakov / Alvaro Alba

El escritor y literato ruso Benedikt M. Sarnov, ha dedicado en la última década cuatro tomos a las relaciones del ex dictador soviético con los escritores. “Stalin y los escritores” dedica en su segundo tomo un capítulo de casi 200 páginas a publicar las cartas del autor de “El Maestro y Margarita” y los documentos internos del partido en los que se censura las obras de Bulgakov.

Entre estos se destacan la resolución del Buró Político del partido bolchevique en 1926 autorizando la puesta en escena de la obra de teatro “Los días de Trubin” o el estenograma del encuentro de Stalin con escritores ucranianos en febrero de 1929; donde asegura que “inclusive de autores como Bulgakov, se podía extraer algo productivo”.

También está la recomendación del mismo órgano partidista en agosto de 1929, a los órganos de seguridad para que devuelvan al escritor, su diario, que había sido confiscado.

Bulgakov regresó a la URSS en 1923 y cualquier intento posterior por salir del país, inclusive para recibir atención médica no tuvo éxito.

En más de una ocasión se dirigió personalmente a Stalin para que le permitiera con su esposa viajar al extranjero para recibir atención médica. Las relaciones entre el gobernante soviético y el escritor fueron siempre distantes.

Desde La Guardia Blanca hasta Corazón de Perro tienen intrínsecamente una crítica feroz al sistema comunista, a la creación de un hombre nuevo, a la aniquilación de los valores culturales y morales de un país.

Su frase de “los manuscritos no arden” fue el leitmotiv para que muchos escritores soviéticos continuaran escribiendo para la posteridad, sabiendo que en vida no serían publicados. El escritor falleció en 1940. Después de muerte, su sombra aparecía en los interrogatorios del NKVD a otros escritores, quienes eran acusados de “actividades antisoviéticas conjuntas” con Bulgakov.

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