El Departamento de Estado de Estados Unidos suspendió este viernes los servicios consulares en su embajada y consulados en Brasil.
Según una alerta publicada el jueves en el sitio web de la Embajada de Estados Unidos en Brasil, la suspensión estará vigente desde hoy en la sede de Brasilia y en los consulados de São Paulo, Río de Janeiro, Porto Alegre y Recife.
El aviso indica que los ciudadanos estadounidenses que requieran asistencia de emergencia no deben acudir a estas instalaciones ni a otras dependencias diplomáticas, sino comunicarse con el oficial de guardia por teléfono o correo electrónico. El Departamento de Estado no precisó la naturaleza de la amenaza ni la fecha en que se reanudarán las operaciones.
Según reportes de medios brasileños, solicitantes con citas agendadas han recibido avisos de cancelación o aplazamiento, con la indicación de que las instrucciones para reprogramarlas se enviarán de forma individual.
Australia anunció también que su embajada en Brasilia permanecería cerrada este viernes por preocupaciones de seguridad, y recomendó a sus ciudadanos evitar también las instalaciones diplomáticas de Estados Unidos y las zonas adyacentes.
La medida ocurre a dos días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales previstas para el domingo 4 de octubre. La contienda tiene como principales protagonistas al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección, y al senador opositor Flávio Bolsonaro.
En julio el gobierno estadounidense impuso un arancel adicional del 25 % a diversos productos brasileños, entre ellos el etanol, con entrada en vigor el 22 de julio, argumentando prácticas comerciales desleales en el marco de una investigación de la Sección 301.
El roce diplomático escaló en agosto, cuando Estados Unidos revocó la visa de la embajadora de Brasil en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, sin expulsarla del país.
Washington presentó la medida como recíproca frente a la demora brasileña en otorgar el agrément al embajador designado, Daniel Perez, y a la negativa de visas a dos funcionarios estadounidenses que pretendían viajar al país. Brasil vinculó esa denegación a preocupaciones de injerencia electoral.
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