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Aluvión de consultas de sefardíes a consulados españoles


MÁS DE 3,5 MILLONES DE JUDÍOS PODRÍAN PEDIR LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA

Algunos cálculos elevan a 3,5 millones el número de sefardíes repartidos por el mundo, medio millón de ellos en Israel.

La ilusión, representada en decenas de llamadas a los consulados de España, y el escepticismo, encarnado en las advertencias de que será un proceso complejo, coparon hoy la actualidad israelí, con la prensa volcada en el anteproyecto de ley que podría naturalizar españoles a millones de sefardíes.

Los principales medios de Israel reservaron un espacio de opinión o de análisis a la propuesta presentada por el ministro español de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en 1492.

Algunos cálculos elevan a 3,5 millones el número de sefardíes repartidos por el mundo, medio millón de ellos en Israel.

Una cifra que algunos miembros del Parlamento israelí han puesto ya en duda, al igual que algunos expertos han advertido de las dificultades de demostrar ese pretendido origen sefardí solo con el apellido.

En declaraciones al diario local "Yediot Ahranot", causante de la fiebre desatada, el conocido lingüista israelí Avshalom Kor aseguró que algunos de los nombres que aparecen en una lista atribuida al Ministerio español no son sefardíes y que es difícil demostrar esa ascendencia.

Kor quiso poner un poco de cordura y atajar la ilusión con una pizca de escepticismo al subrayar que la lista "es, cuando menos, extraña por lo que incluye y, sobre todo, por lo que no incluye".

"Muchos de los nombres no son típicos de la comunidad judía sefardí, entre ellos Aharón, Baruj o Ben David, relacionados con otras muchas comunidades judías y no siempre con la que vivió en España antes del siglo XV", agregó.

Al hilo de este argumento, Kor destacó que otros muchos, como Bloj y Schlessinger, sorprenden, ya que en su opinión son claramente askenazíes.

Schlessinger proviene de la región polaca de Silesia y tiene el sufijo alemán pertinente, afirmó, a modo de ejemplo.

El lingüista, considerado una eminencia, rechazó también los llamados "Mizrahí", apellidos que hace décadas se concedían a muchos emigrantes de países árabes que llegaban a Israel sin nombre de familia o con algunos poco claros.

Y los que se inician con el prefijo Abu, de fuertes raíces árabes y que pueden proceder de cualquier zona del Norte de África sin tener precisamente origen español.

Por el contrario, el lingüista echó en falta algunas variaciones de apellidos de gentilicios como "Alcalai" ("de Alcalá", que sí se registra en esa supuesta lista) o "Saragusti" ("zaragozano", que aparece bajo otras versiones).

Aun así, decenas de israelíes colapsaron este lunes los teléfonos de los consulados de España en Tel Aviv y Jerusalén para conocer los trámites.
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