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Amir Valle a la conquista de un lector global


Amir Valle en una foto de Anna Weisse, publicada en la página web del escritor.

Luego de ocho años de destierro, el escritor y periodista es de los más leídos clandestinamente en Cuba.

Como mismo nuestra generación española lleva el peso de la muerte por las drogas –una de las consecuencias del "destape" tras desaparecer Franco–, la parte cubana arrastra el peso del exilio. Cada cual se ha buscado la vida donde ha podido; incluso, unos pocos, dentro de la isla.

Reinventarse en condiciones de emigrante no es tarea fácil. En condiciones de exiliado es mucho peor. Aquí presentamos a un escritor y periodista que aprovechó la circunstancia como método de crecimiento personal. Sus miras se colocaron, básicamente, en el más allá.

Soltar el lastre del nacionalismo insular cubano, inoculado por la llamada "revolución", lleva años de trabajo emocional. Amir Valle (Guantánamo, 1967) hizo lo que algunos de nuestros colegas no se atrevieron nunca: Romper con el Estado totalitario o, lo que es lo mismo, romper el cordón umbilical a cuenta y riesgo.

Pero él no reprocha el camino de nadie. Hizo el suyo piedra sobre piedra. Nadie sabe lo que hay en los espacios de silencio o en los tiempos de silencio, mejor.

El acceso a los cielos de la isla, a las calles rotas y oscuras, en fin, al pasado de uno, es un chantaje que algunos exiliados cubanos pasan por alto y otros no. Cada cual a su ritmo y en su estilo. De eso se trata y de eso habló Amir Valle con Martí Noticias.

El anuncio de tu nueva novela, Nunca dejes que te vean llorar, sorprendió la semana pasada a lectores e interesados en literatura cubana. ¿Por qué se publica primeramente en Colombia?

Es muy simple: Mi primer libro en una editorial internacional, la editorial Planeta, fue aceptado en Colombia en el 2006. Así salió Jineteras. Y luego también en Colombia se publicó Las palabras y los muertos, por la mítica editorial Seix Barral. Desde entonces, y como fue allí donde primero confiaron en mí, por una cuestión de respeto es a ellos a quienes primero presento mis manuscritos. He tenido la suerte, además, de que esos libros se colaran en las listas de libros más vendidos en Colombia y América Latina durante varias semanas, y gracias a ese impacto de ventas y de crítica pudieron dar el salto a otros mercados en lengua española y a otros idiomas.

El libro es un homenaje a Charles Chaplin a partir de su película El gran dictador. ¿Qué hace el Che Guevara metido dentro de la trama, tratando de secuestrar en Miami al genio Chaplin, a Marilyn Monroe y al pelotero Joe Dimaggio?

Ese homenaje al que haces referencia parte del impacto real que tuvo en la vida de grandes y pequeños personajes de la historia la película El gran dictador, Desde Goebbels y Hitler en Alemania hasta una joven neonazi en la Alemania actual. Sin adelantar mucho de lo que cuenta el libro, existen evidencias de que en 1952, luego de su primer viaje por América, en la escala técnica que hiciera en Miami el avión que llevaba de vuelta hacia Argentina al joven Ernesto Guevara (aún no era el Che Guevara), una valla publicitaria le hizo preguntarse qué pasaría si alguien secuestraba a los tres artistas más famosos del momento: Marilyn Monroe, el pelotero Joe DiMaggio y Chaplin, y fueran llevados al mismo recorrido que él había hecho por la cara más triste de América. De esa idea nace la ficción que se cuenta en esa trama donde él es personaje.

¿Por qué el título Nunca dejes que te vean llorar?

Una de las tramas cuenta la historia de una joven alemana, que siguiendo los pasos de un amor se vio envuelta en un grupo de muchachos neonazis; se desilusiona y cuando intenta salir sufre una experiencia realmente desgarradora. Cuando la entrevisté en el 2007 fue esa una de las frases que me dijo: Era la mayor lección que aprendió para defenderse en este mundo. Supe desde ese momento que sería el título.

En Alemania, donde vives, ¿cómo lleva la sociedad el tema del nazismo? ¿Tienes intenciones de llegar al lector alemán?

Libros en alemán de Amir Valle.
Libros en alemán de Amir Valle.

Se pueden escribir varios libros sobre esa primera parte de tu pregunta. Pero es una de las lecciones más grandes que he aprendido acerca de la democracia: Acá se sigue muy de cerca cualquier rebrote de ese fenómeno y está penado en ley cualquier acto de xenofobia o extremismo fascista que afecte a un tercero, pero al mismo tiempo no se le reprime a nadie su filiación fascista y por eso mi mayor choque fue ver en las calles, junto a los carteles de otros partidos socialistas, de izquierda, de centro y derecha, la propaganda del fascista NPD, quienes incluso han ocupado escaños en el parlamento de una región alemana. Es duro de entender para quienes fueron víctimas del nacionalsocialismo, pero también quienes fueron reprimidos por el comunismo alemán de la RDA deben convivir con partidos donde aún siguen al mando los represores.

Puedo contestar a la segunda parte de tu pregunta diciendo que ocho de mis libros (siete novelas y Habana Babilonia) han sido traducidos y publicados al alemán, que he asistido a la discusión de varios doctorados universitarios que estudian mis novelas gracias a esas traducciones, y que buena parte de mi vida intelectual la paso ofreciendo charlas, conferencias en universidades e instituciones culturales alemanas por ser uno de los escritores cubanos más publicados acá. Todo eso se lo debo a mi editor, también un escritor alemán, Peter Faecke, lamentablemente fallecido hace un año, quien en el 2004, aún estando yo en Cuba, se enamoró de mis novelas negras y me prometió que mi nombre sería conocido en Alemania.

Ahora hablemos del exilio: Sería difícil no preguntarte tu opinión sobre escritores cubanos en el exilio, sobre la decisión de algunos de publicar dentro de la isla aunque hayan sido vetados durante un tiempo. Algunos elegidos por la dictadura castrista, por supuesto.

Los cubanos no acabamos de aprender que cada cual debe cargar en su conciencia el resultado de sus acciones. Ese debería ser el único juez entre nosotros. Criticar al que hace lo que consideramos inmoral es un derecho, pero ya está demostrado que los cubanos no sabemos defender el derecho con un diálogo civilizado: Lo hacemos siempre denigrando al otro, atacando, dividiendo, y quien sale ganando de todo eso es la dictadura que, como bien dices, además de gozarse viendo el ring de boxeo que armamos por nuestra propia cuenta, se dedica a echarle más leña a la brasa creando estructuras engañosas de atracción o simplemente comprando a los comprables o a quienes siguen pensando que su meta es ser leído por los cubanos de la isla. Eso, con perdón de mis colegas, es pensar en pequeño. Yo quiero que me lean en Cuba, sí, pero hay otros 500 millones de hispanohablantes que me gustaría leyeran mis libros, y otros millones de lectores de otras lenguas y culturas que me hace ilusión conquistar.

¿Qué ha significado en tu vida ese estatus de escritor incómodo y proscrito en tu país?

Como todo en la vida, dolor y placer. Me desterraron por ser incómodo, pero proscribirme ha hecho que miles de cubanos persigan mis libros y se los pasen de mano en mano. Cierto funcionario cultural celebró mi muerte como escritor cuando me impidieron regresar a la isla en noviembre de 2005, y hoy les agradezco esa decisión porque, al no poder conquistar al lector de la isla, me propuse ir más allá y conquistar a otros lectores, y ahí están mis libros en Planeta, Seix Barral, Ediciones B, Aguilar-Santillana, Grijalbo-Penguin Random House, y en importantes editoriales de Alemania, Italia y Francia, por sólo citar los idiomas más conocidos a los que mi obra se traduce. Pero también me alegra saber que luego de ocho años de destierro, de los cuatro autores más leídos en Cuba, soy el único que no vive en la isla.

¿Por qué, desde el exilio, has dedicado tus días a tratar de sacar de la cárcel a Ángel Santiesteban, incluido por Reporteros Sin Frontera entre sus 100 héroes de la información?

Ángel Santiesteban es mi hermano. Y aunque los cubanos hemos desprestigiado esa palabra, porque se la aplicamos a cualquier conocido, en mi caso hay lazos de una hermandad real, de comer del mismo plato, vivir bajo el mismo techo, sufrir las mismas muertes, además del aprendizaje que juntos hemos hecho como escritores con los mismos maestros literarios. Si todos esos que dicen que Ángel es su hermano hicieran algo pequeñito por él, no estuviera cumpliendo ya dos años y medio tras las rejas. Primero, porque es inocente; segundo, porque quienes me conocen saben que jamás doy la espalda a mis amigos cuando están en problemas; tercero, porque es un colega que está preso por expresar sus ideas y defenderlo a él es defender la libertad de expresión en nuestro gremio de escritores y en Cuba; y por último, pero no por ello menos importante, porque ha tenido el valor de enfrentarse cara a cara a la dictadura y a Raúl Castro, y creo que todo cubano que desee construir un país libre y democrático sin la dinastía de los Castro deberían levantar su voz y apoyarlo.

¿Qué esperas de las conversaciones que están llevando Estados Unidos y Cuba para establecer embajadas en ambos países?

Que se perpetúe la dinastía Castro en el poder de la isla. Siento ser tan pesimista. Pero cuando Estados Unidos, la Unión Europea, los organismos internacionales, deciden aplicar a Cuba la política del "buen entendimiento entre las naciones" poniendo como último eslabón de las conversaciones el aspecto principal, que es la violación continúa de las libertades y derechos humanos en la isla y la poca importancia que le da el castrismo al bienestar del pueblo, nada más puede esperarse. Lo he dicho en otras entrevistas: No se trata de que "van a legarle el país a los herederos", como leo mucho por ahí; se trata de que ya el país está caminando bajo la égida del neocastrismo, las viejas estructuras del poder son hoy más simbólicas que reales, y sólo falta que los dinosaurios gobernantes mueran para que salten a la palestra a cara descubierta.

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    Jorge Ignacio Pérez

    Nació en La Habana en 1965. Luego de ser tanquista en el servicio militar obligatorio, se graduó en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, en 1992. Trabajó como redactor y fotógrafo de prensa, columnista de teatro y editor en varias publicaciones de la isla. En 2001 se exilió en Barcelona, hasta el año 2012 en que se afincó en Miami, donde reside actualmente. Fue editor del portal on line de asuntos cubanos Cubanet.org. Desde 2007 lleva el blog personal Segunda Naturaleza. Además del libro de memorias Historias de depiladoras y batidoras americanas (Neo Club Press Ediciones, 2014), tiene otro inédito titulado Pasajeros en tránsito.

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