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En libertad cubana que estranguló a su marido español


La cubana Ana María P.H. a su llegada al tribunal que la juzga por asesinar a su esposo español (foto Alfredo Aguilar)
Un jurado popular declaró el sábado "no culpable" a la cubana acusada de matar a su marido en Guadix (Granada) en mayo de 2011 al considerar que acabó con la vida de su esposo pero con sus capacidades volitivas alteradas, por lo que ha quedado en libertad.

La fiscalía pedía una pena de 20 años de cárcel para Ana María P. H y la defensa pidió la libre absolución de su representada al entender que la mujer actuó en legítima defensa y movida por un "miedo insuperable".

Los hechos juzgados desde el lunes en la Audiencia de Granada tuvieron lugar el 25 de mayo de 2011 en el domicilio conyugal, ubicado en la calle Santiago de Guadix, tras una relación matrimonial "deteriorada". La pareja se conoció en Cuba dos meses antes de contraer matrimonio en octubre de 2008, aunque los enfrentamientos y discusiones fueron "constantes".

De los nueve miembros del jurado, cinco votaron a favor de la acusada por considerar que cuando ocurrieron los hechos la señora tenía afectadas sus capacidades cognitivas y volitivas.

Han considerado que no existen pruebas suficientes para culparla de asesinato, por lo que quedó en libertad.

El Crimen

La tarde del 25 de agosto de 2011, Ana María y su esposo se encontraban en su casa cuando iniciaron una fuerte discusión.

Cuando el marido se encontraban en el dormitorio Ana María "de manera sorpresiva y con ánimo de darle muerte", le ató al cuello desde atrás una cinta negra similar a una corbata previamente preparada para tal fin, y la apretó hasta que el hombre, "con las posibilidades de defensa aminoradas debido al letargo en que se encontraba", murió estrangulado.

La víctima tenía lesiones en el cuello, contusiones y hematomas, en la mejilla, el escroto, piernas y codos. En el momento de su fallecimiento, el hombre presentaba 0,15 mg/litro de lorazepam en contenido gástrico y 0,25 g/litro de alcohol etílico en sangre, explica una cable de la agencia Europa Press.

Por otra parte, la mujer presentaba lesiones después de haber forcejeado con su víctima, como hematomas, erosiones en los brazos o en las cervicales. Después de haber matado a su marido, la acusada realizó varias llamadas a Cuba desde el teléfono móvil de él, y posteriormente lo ocultó en el interior de una impresora tras borrar todas las llamadas.

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