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El cambio para el partido republicano


El candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, se dirige a sus seguidores con un discurso en el Centro de Convenciones de Boston en Estados Unidos.

Los republicanos tienen que cambiar o si no, poco a poco se van a convertir en un partido minoritario.

Lo menos que podemos decir de las elecciones del martes es que el enorme margen del voto hispano que obtuvo el presidente Barack Obama fue un factor importantísimo en su victoria.

La otra cosa que se cae de la mata es que si los republicanos no cambian su política migratoria, al partido cada día le va a costar más trabajo ganar elecciones nacionales. Es una cosa sencilla. Cada día el porcentaje de votantes blancos en el país es menor y cada día hay más votantes hispanos.

Es obvio que los hispanos no van a votar por candidatos de un partido que en general da la impresión que los desprecia.

No podemos olvidar la retórica del exgobernador de Massachusetts y candidato presidencial Mitt Romney durante las primarias republicanas. ¿Recuerdan cuando dijo que bajo su presidencia los inmigrantes indocumentados se iban a autodeportar?

Ni a los cubanos ni a los puertorriqueños las cosas de inmigración los afectan en forma directa. Los cubanos tienen una situación migratoria privilegiada y los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses al nacer. No pueden votar para presidente si viven en la bella Borinquen, pero en el instante en que se mudan a un estado norteamericano automáticamente pueden votar.

Hasta hace muy pocos años el voto predominante en la Florida era el de los cubanos en Miami-Dade. Pero, poco a poco, las cosas han ido cambiando. Ya los cubanos ni siquiera son mayoría entre los votantes hispanos del estado. Hay casi tantos puertorriqueños como cubanos inscritos para votar. Y si les agregamos los mexicanos, los centro y suramericanos que ya se han hecho ciudadanos en el estado, los cubanos no llegan a ser ni siquiera la mayoría en el voto hispano en el estado.

Todos los resultados finales del voto hispano en la Florida indican que los cubanos votaron en forma abrumadora por Romney. Más que en ninguna elección desde el año 2000, cuando la Fiscal General Janet Reno ordenó la deportación de Elián González a Cuba para que pudiera vivir con su padre.

Reiteramos que no fue suficiente. El voto en la Florida está muy reñido y aún no había decretado un ganador el miércoles al mediodía. Pero por pequeño que fuera el margen Obama tenía 99 papeletas para ganar. Eso se lo debe en parte al voto abrumador de los afroamericanos, de los judíos y de los puertorriqueños que viven en el corredor de la Interestatal I-4 que cruza por el centro del estado, de Tampa hasta Daytona Beach.

Pero, olvidemos Florida. Las cadenas de televisión americana dicen que a nivel nacional los hispanos le dieron su voto a Obama por un margen de 71 a 27. Son 50 puntos de diferencia que representan el rechazo a los comentarios de autodeportación y su oposición al Dream Act. Además, Romney es el primer candidato republicano a la presidencia que no estaba a favor de permitir la legalización de los indocumentados que viven en Estados Unidos.

Temprano en la madrugada del miércoles Obama prometió nuevamente en su discurso de aceptación que él iba a impulsar la reforma migratoria. Los hispanos le perdonaron que no hiciera lo que había prometido antes de su primera victoria. Tampoco le sacaron en cuenta que Obama es el presidente que más indocumentados ha deportado en la historia.

Todo esto quiere decir que la gran batalla por pasar una reforma migratoria de peso va a comenzar a principios del año entrante. Obama les debe a los hispanos. Ellos, por lo menos, le dieron la victoria en Colorado, Nevada y Nuevo México.

Quién sabe en cuantos otros estados, pequeños núcleos de votantes hispanos le dieron el margen para ganar. Me pregunto si esto tuvo que ver con la victoria en Ohio y en Virginia. También lo tiene que haber ayudado mucho a Obama en Carolina del Norte, estado que perdió por estrecho margen.

Lo cierto es que los republicanos tienen que cambiar o si no, poco a poco se van a convertir en un partido minoritario y cada día más aislado de las tendencias demográficas del país.

Veremos los que pasa en el 2013. Ahí viene la primera prueba. Después vienen otras, que, aunque aún en un futuro lejano, ya los republicanos deben comenzar a debatir. ¿Quién será el candidato republicano a la presidencia en el 2016? ¿Escogerán a un candidato que crea en una reforma migratoria, como lo hicieron en el pasado los presidentes Ronald Reagan, George H.W. Bush, George W. Bush y su último candidato a la presidencia, el senador John McCain, de Arizona.

La próxima movida es de los republicanos. Si quieren sobrevivir, tienen que cambiar.

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