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Cómo se elige en noviembre


El candidato republicano, Mitt Romney, y su esposa, Ann Romney, saludan a los delegados en la Convención Nacional Republicana, Tampa, Florida (EE.UU.). El exgobernador Mitt Romney fue oficialmente nominado como el candidato republicano para las elecciones

Las elecciones norteamericanas del próximo noviembre, como ocurre regularmente cada cuatro años, retienen la atención del mundo entero que se pregunta quien será el futuro presidente de Estados Unidos, si el presidente Barack Obama se mantendrá en su puesto, o si le desbancará su rival republicano Mitt Romney.

Ciertamente, cada cuatro años los norteamericanos eligen a s presidente en el primer martes del mes de noviembre. Pero los comicios no se limitan al ocupante de la Casa Blanca, sino que se trata de elecciones generales, tanto del gobierno federal como de los 50 estados federados que tienen sus respectivos parlamentos y su gobernador.

Aunque en el país hay una multitud de pequeños partidos, la vida política está controlada por los dos grandes partidos, republicano y demócrata, que se alternan en el poder o, con mucha mayor frecuencia, lo comparten.

Ello es posible a causa de la división de poderes, pues el legislativo, el ejecutivo y el judicial no están subordinados entre sí y actúan con cierta independencia, de forma que el poder legislativo contenido en el Congreso federal y en los congresos estatales es independiente del ejecutivo que dirige el país desde la Casa Blanca o las 50 casas de gobierno.

Cuando los norteamericanos voten el próximo 6 de noviembre, lo habrán podido hacer gracias a un elaborado sistema que trata de equilibrar las necesidades de este país de dimensiones continentales.

Aunque los fundadores de Estados Unidos constituían 13 colonias y difícilmente podrían haber imaginado las dimensiones y el poder que su naciente país habría de adquirir en menos de dos siglos, las bases que ellos sentaron entonces todavía sirven hoy.

Uno de los problemas que ya atendieron desde el principio, es la representación de estados con poca población: sus votos no tendrían importancia alguna si se comparan a las grandes aglomeraciones de Nueva York, Texas o California. Esta es la razón de una peculiaridad del sistema electoral norteamericano, que no se basa en la totalidad de los votos, conocida como "voto popular", sino en el reparto de votos por estados.

Esto significa que cada estado tiene un número determinado de votos, conocido como "voto electoral" y que corresponde al total de sus legisladores en el Congreso federal, es decir, los dos senadores de cada estado y los representantes ante la Cámara. Hay un total de 435 representantes y 100 senadores, lo que equivale a un total de 535. Además, el District of Columbia, que es el nombre oficial de Washington, la capital federal, tiene tres electores más, para un total de 538.

Las elecciones presidenciales las gana el que obtiene la mayoría absoluta de estos 538 votos, es decir, 270 votos electorales. En estos momentos, las proyecciones le dan a Obama 265 votos, por lo que muchos consideran casi imposible que Romney le pueda desbancar en noviembre.

Hay otras elecciones de gran importancia, a las dos cámaras del Congreso federal, y los 50 gobernadores. El Congreso, porque la capacidad de maniobra del presidente está muy limitada por las acciones de los legisladores: no es el presidente, sino el Congreso, quien aprueba las leyes y la llave de las arcas públicas la tienen los legisladores, los únicos que pueden autorizar los fondos para financiar el gobierno.

En cuanto a los gobernadores, su rol es menos conocido pero tienen un peso especial en las campañas electorales y su ayuda puede ser muy valiosa al candidato de su partido.

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