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Cuando en Cuba quedaba embelesado al ver a sus ídolos, el pequeño Fernández en una parte de su mente soñaba despierto con jugar un día en Grandes Ligas y ser uno de los mejores.

Si la vida es un sueño como escribió el español Calderón de la Barca, para el cubanito José Fernández ese sueño era jugar en las Grandes Ligas de Béisbol y parece que lo cumplirá, luego de ser elegido por los Marlins de La Florida.

Con solo 18 años de edad, una velocidad en su bola rápida que ronda las 90 millas y un físico envidiable, Fernández trató, junto a su familia, de salir en tres ocasiones de la isla en una lancha y todas esas veces fueron capturados.

Pero como dice el refrán a la tercera va la vencida, trató una cuarta ocasión y logró el objetivo de llegar a los Estados Unidos donde ya se encontraba su padre en Tampa.

Allí, en la ciudad floridana, volvió a jugar su pasión deportiva y lanzó en el High School con el equipo Alonzo Ravens donde fue una sensación y ganó dos títulos estatales. En su última temporada acumuló 13 victorias y una sola derrota con dos juegos sin hits, ni carreras.

Dedicado, serio en el entrenamiento y con unos deseos tremendos de llegar a las Grandes Ligas, Fernández, nacido en Santa Clara, aspira a pasar rápido el proceso de las ligas menores y llegar de una vez al exigente concurso de la Gran Carpa.

Según le comentó a un periódico local el muchacho vive una experiencia increíble al poder estar cerca de figuras que antes contemplaba por la televisión como el salón de la fama, Tany Pérez o el dominicano Hanley Ramírez, quien lo felicitó al verlo. “Fue grandioso que Hanley me saludara”, dijo.

Cuando en Cuba quedaba embelesado al ver a sus ídolos Pedro Luis Lazo y Norge Vera, dos lanzadores de los seleccionados nacionales cubanos, el pequeño Fernández en una parte de su mente soñaba despierto con jugar un día en Grandes Ligas y ser uno de los mejores.

Las puertas de ese sueño se abrieron para convertirse en realidad al ser elegido por los Marlins en el puesto 14 del draft de la primera ronda. Todavía le falta mucho por andar a este muchachito de Villa Clara, quien no dudó en arrojarse al mar para perseguir la ilusión de su vida: jugar en las Grandes Ligas.

José Fernández vive ahora la realidad de su sueño. Esperemos que su nombre mantenga la misma resonancia de éxito, pero por lo pronto significa otro cubano que alcanza la difícil meta del profesionalismo en el béisbol.

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