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El sueño de un Marine que vivió la ruptura entre EE.UU. y Cuba


Embajada de Estados Unidos en La Habana, 1961.

James Tracy, marine norteamericano que en 1961 bajó la bandera de la embajada estadounidense en La Habana, sueña con regresar a izarla.

Para James Tracy, sargento mayor jubilado de la Infantería de la Marina de Estados Unidos, los recuerdos de las calles de La Habana permanecen vívidos en su memoria.

Tracy, de 78 años, fue enviado a Cuba en 1960 como guardia de seguridad, para custodiar la embajada de Estados Unidos en La Habana.

"Era una embajada con miles de cubanos esperando en sus puertas con la intención de conseguir una visa", dijo en una entrevista al periódico Daily News, de Jacksonville, en Carolina del Norte.

Embajada de Estados Unidos en La Habana, 1961.
Embajada de Estados Unidos en La Habana, 1961.

"Fue un gran lugar de destino", cuenta al diario. "No podíamos alejarnos de la embajada por lo que la pasábamos en los hoteles y casinos en nuestras horas libres".

"Ir a un hotel y ver aquellos glamorosos shows era barato, con solo 10 dólares la pasabas muy bien", dijo.

Pero aquella vida se apagó para Tracy en enero de 1961. A solo seis meses de haber llegado a la isla, el Gobierno estadounidense rompió relaciones diplomáticas con Cuba y todo el personal estuvo obligado a abandonar el país inmediatamente.

"El 2 de enero nos dieron 48 horas para abandonar el país y teníamos en ese tiempo que quemar y destruir todos los documentos clasificados", recuerda Tracy.

Uno de los momentos que nunca se le borrarán de su mente al infante de marina es aquel 5 de enero cuando el jefe adjunto de la misión dijo: "Marine, tome la bandera por última vez". Tracy se encontraba junto a otros dos soldados y describe aquel momento como emocional y arriesgado.

Embajada de Estados Unidos en La Habana, 1961.
Embajada de Estados Unidos en La Habana, 1961.

El anuncio del presidente Barack Obama el 17 de diciembre del 2014 sobre sus intenciones de normalizar las relaciones con Cuba tomó por sorpresa a Tracy.

"Es una buena noticia. Para mí es lo más grande del mundo", comentó. Tracy no quisiera morir sin antes viajar a la isla y echar un vistazo para revivir tantos buenos recuerdos.

Su mayor deseo es poder, junto a los otros dos marines, izar aquella bandera estadounidense que bajó hace más de 50 años.

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