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Republicanos y simbólica del elefante


Caricatura de Thomas Nast

El elefante también es temible para los toros y, ergo, para los asnos, y sin embargo los ratones le asustan.

La primera aparición, o al menos la primera registrada, del elefante como símbolo del Partido Republicano fue en una caricatura política del caricaturista Thomas Nast, en 1874.

Abraham Lincoln (12 de febrero de 1809 - 14 de abril de 1865) fue el decimosexto Presidente de Estados Unidos y el primero por el Partido Republicano; en tanto decidido oponente a la expansión de la esclavitud, fue que Lincoln ganó la nominación de su partido, en 1860, y resultó elegido presidente de la nación a finales de ese año. Durante su período presidencial ayudó a preservar la unidad del país derrotando en la Guerra Civil -¡con ferocidad hay que decir!- a los secesionistas y esclavistas Estados Confederados de América, integrados por los once estados del Sur que proclamaron su independencia; dominados por los demócratas.

El Partido Republicano vino a crearse a comienzos de los años de la década de 1850 por los activistas que se oponían a la esclavitud y los activistas que creían que el gobierno debía otorgar tierras en la región occidental del país a los colonos.

La primera reunión informal del partido tuvo lugar en Ripon, Wisconsin, un pueblito al noroeste de Milwaukee, pero la primera reunión oficial de los republicanos tuvo lugar el 6 de julio de 1854 en Jackson, Michigan, y el nombre Republicano fue elegido porque aludía no sólo al sistema republicano de gobierno frente a lo monárquito y elitista sino a la equidad.

En 1856, los republicanos constituyeron un partido nacional cuando John C. Fremont fue presentado como candidato a presidente con el lema: Tierra gratuita, trabajo libre, libertad de expresión, hombres libres. Aunque era considerado un "tercer partido" porque los demócratas y los whigs entonces constituían un sistema de dos partidos, Fremont recibió 33% del voto. Cuatro años más tarde, Abraham Lincoln pasó a ser el primer republicano en lograr arribar a la Casa Blanca.

Símbolo del Partido Republicano
Símbolo del Partido Republicano
Ahora, analizando la adopción del elefante como símbolo de los republicanos hay que tener en cuenta el antiquísimo interés del hombre por el animal, del animal como portador de expresiones cósmicas, como modalidad natural de la creación investida de un sentido significante profundo, más allá de la pedestre realidad, que abarca en un arco desde lo primordial neolítico hasta la edad moderna. De modo que el estudioso Juan Eduardo Cirlot asegura que, en la mirada mítica, los animales no son mera existencia instintiva y repetida, pues en ellos burbujean fuerzas sutiles, naturales, poderosas, y que el hombre puede ser criatura de disfraces y máscaras, pero que el animal manifiesta comportamientos unívocos, estables, y que el simbolismo de la acción animal también se mantiene sólida.

Así, en Occidente, el simbolismo animalístico arranca de Aristóteles y de Plinio, pero más concretamente del libro Kysiologus, compuesto en Alejandría en el siglo II después de Jesucristo.

Para los judíos el behemoth es una magnificación del elefante y fray Luis de León en su Exposición del libro de Job dice que al juicio común de los doctores judíos, el behemoth significa el elefante, llamado así por su desaforada grandeza que siendo un animal vale por muchos.

Animal telúrico, su trascendencia moral es polivalente, el elefante también es temible para los toros y, ergo, para los asnos, y sin embargo los ratones le asustan. El elefante y su hembra representan, pues, a Adán y Eva, cuando eran agradables a Dios, antes de que cedieran a la provocación de la carne, nada sabían de cópula ni conocían el pecado.

En definitiva, a pesar de su cobardía por los ratones, el elefante simboliza la no concupiscencia y la naturaleza bondadosa. Pero su enemigo no es el asno, sino el dragón, animal con el que rivaliza eternamente. "Así, el dragón se coloca al acecho en los caminos por donde sabe que pasan los elefantes y enrosca su cola al muslo del elefante, y lo oprime con tal fuerza, que lo hace caer a tierra, matándolo a continuación". Apunta fray Luis de León

En la Edad Media el elefante simbolizaba la castidad conyugal, porque según Aristóteles el macho vive en la continencia durante los dos años que dura el embarazo de las elefantas.

Por la misma razón, al elefante se le atribuían las virtudes de la prudencia y la templanza.

Al elefante se le vincula por otro lado con el árbol de la sabiduría, o de la vida, noción que aparece por primera vez en la mitología hindú.

El símbolo del elefante portador de un obelisco aparece en Italia hacia el XIV como producto de la confusión entre las ideas del Physiologus y de otros antiguos bestiarios con la mencionada imagen del elefante sabio, noble, puro y devoto que acompaña el árbol de la vida o de la sabiduría, transmitida a través de Persia y Bizancio.

En Asia, el elefante es cabalgadura de los soberanos y símbolo del poder, de la sabiduría, de la paz y de la felicidad, así en la India y en el Tíbet se suele representar a un elefante como sustentador de todo el universo. Por lo que el animal pasa a la arquitectura a modo de cariátide; sostén.

Por otra parte, el elefante como amuleto tiene una procedencia hindú y surge de la leyenda de Ganesha, el dios con cabeza de elefante del panteón hindú, quien era hijo del dios Siva y la diosa Parvati y se distinguía por ser muy obediente a las órdenes que le daban sus superiores y profesaba un gran amor a su madre y a la familia.

A Parvati le gustaba quedarse sola en su palacio y para que nadie la molestara ponía a Ganesha de centinela en la puerta, con la orden de no dejar pasar a nadie y así evitar ser molestada, pero en cierta ocasión mientras su madre se bañaba y él cuidaba su intimidad tratando de que nadie irrumpiese en la casa, cuando sucedió que su padre Siva quiso entrar en el palacio, y Ganesha le negó la entrada pues no tenía la autorización de su madre. Pero Siva, que no se andaba con chiquitas, se enfureció al punto que con su espada le cortó a su hijo la cabeza, que saltó y rodó por una pendiente hasta desaparecer.

Su madre, al oír los ruidos del altercado salió del palacio y encontró a su hijo decapitado en un charco de sangre por ser fiel y obediente a sus órdenes.

Pero, Siva, a pesar de su violencia, poseía un corazón bueno y, arrepentido por su acción, mandó a un servidor para que le trajese la primera cabeza que de animal u hombre que encontrase, y ocurrió que el criado encontró un elefante, le cortó la cabeza y se la llevó al dios, quien la puso de nuevo sobre los hombros de su hijo para resucitarlo.

Desde entonces Ganesha dejó de ser un hermoso joven de rostro humano para convertirse en un hombre con cabeza de elefante.

Por esta leyenda, las figurillas de elefante en su forma animal están tan estrechamente relacionadas con la protección del hogar y de la familia y, muy importante, con la prosperidad del hogar y de la familia.

Por otro lado, en la India se cree que el elefante es un animal que posee una enorme inteligencia y, por este motivo, a Ganesha en su calidad de dios de la sabiduría, se le invoca al iniciar una empresa de importancia o una nueva etapa; por lo que Ghanesa viene siendo también el dios de los grandes cambios, del progreso y las oportunidades.

Se pide así al dios elefante la inteligencia, el talento, el valor y la sabiduría para emprender estas grandes acciones con los mínimos obstáculos; ya que con su trompa el paquidermo aplasta todo tipo de dificultades.

Se usa el elefante como protección y propiciador de la buena suerte, fundamentalmente cuando el animal esta de pie, en posición de marcha y con la trompa levantada y doblada hacia atrás. Se asegura por otra parte que quien sostenga como símbolo al elefante será bendecido con riqueza, trabajo y buena memoria.

Para muchas culturas los elefantes son portadores de la buena suerte y según la tradición se rocían con oro en polvo disuelto en agua, plata y nueve tipos de piedras preciosas. Además, el elefante es respetado por su longevidad, su memoria, su fuerza y su aguante.

En África también el elefante es venerado como emblema de la fuerza, la felicidad y la longevidad, y al presente sobreviven algunos indicios de culto al elefante, mediante ritos de magia propiciatoria durante los cuales el cazador quiere hacerse perdonar por haber matado o intentado matar al elefante.

No estaríamos a punto de saber si los republicanos estuvieron al tanto, o tuvieron en cuenta, toda la simbólica en torno a la figura del elefante, tampoco si los hombres escogen a sus símbolos o si, en cambio, son los símbolos los que escogen a los hombres, pero lo que sí sabemos es que muchos fundadores de la maquinaria republicana estadounidense eran iniciados en el alto esoterismo, así, el primer presidente del partido que dio la libertad a los esclavos, Abraham Lincoln, fue no sólo masón, sino vidente y espiritista, al punto que, supuestamente, sus discursos decisivos serían dictados por elevados espíritus y que soñaría su propia muerte.
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