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Elección de Cerén y reclusión de Flores marcan 2014 en El Salvador


Salvador Sánchez Cerén.

Significativamente durante la X Cumbre de Iberoamérica del año 2000, Flores acusó a Fidel Castro de ser el responsable de la guerra desatada en el país y de sus 75.000 muertos.

El socialista Salvador Sánchez Cerén se convirtió en el primer ex comandante guerrillero en llegar a la Presidencia de El Salvador en un año en el que, en otro hecho sin precedentes, el ex gobernante Francisco Flores fue encarcelado por presunta corrupción.

El 1 de junio pasado Sánchez Cerén, de 70 años, se convirtió en presidente de El Salvador tras haber ganado las elecciones en dos vueltas, el 2 de febrero y el 9 de marzo, a su rival de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Norman Quijano.

Sánchez Cerén es el primer ex subversivo comunista que gobierna en El Salvador después de la guerra civil (1980-1992) y el quinto en la actualidad en Latinoamérica, junto a Raúl Castro (Cuba), José Mujica (Uruguay), Dilma Rousseff (Brasil) y Daniel Ortega (Nicaragua).

Con el triunfo del hoy mandatario, el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ligó su segundo Gobierno consecutivo después del que presidió Mauricio Funes (2009-2014), un periodista de izquierda que acabó con los 20 años consecutivos de ARENA en el poder, desde 1989.

La victoria de Sánchez Cerén el 9 de marzo ante Quijano fue muy estrecha, con una diferencia de apenas 0.22 puntos porcentuales (50.11% sobre 49.89%), a pesar de que en la primera vuelta había alcanzado un amplio margen de casi 10 puntos.

Sánchez Cerén fue miembro de la cúpula de comandantes del FMLN y uno de los firmantes, en 1992 en México, de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a los 12 años de subversión interna del país que dejaron unos 75.000 muertos, 8.000 heridos y 12.000 desaparecidos, según los datos oficiales.

Significativamente, durante la X Cumbre de Iberoamérica del año 2000, Flores acusó a Fidel Castro de ser el responsable de la guerra desatada en el país y de sus 75.000 muertos.

Al igual que la de Funes, la Administración de Sánchez Cerén sigue siendo cercana al régimen comunista de Cuba, así como de Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador y otros países que tienen gobiernos de izquierda, pero también a Estados Unidos.

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