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El muro del miedo se tambalea en Egipto


Egipto vivió el martes y miércoles las mayores protestas desde el inicio de la sublevación. Periodistas de la AFP que observaban desde lo alto de un edificio ante la plaza Tahrir constataron que la multitud reunida el martes era mayor que en las protestas anteriores, con cientos de miles de personas.

"Debemos mantener una presencia muy fuerte en la plaza", explicó a la AFP Mohammed Nizar, de 36 años, temeroso de que las fuerzas pro Mubarak vuelvan a atacar a los manifestantes si el movimiento se debilita.

"La gente desconfía del gobierno (...); piensan que les pueden agredir si el número de manifestantes disminuye", dijo.

Hay otros indicios de que la manifestación se intensifica. Se han reportado huelgas a través del país, y protestas en el diario más influyente de Egipto.

El New York Times informa que en el rotativo, Al Ahram, reporteros exigieron mejores salarios y menos intrusión del gobierno.

Ahora, ese diario parece estar reflejando un cambio de tono. El miércoles, en primera plana, en vez de tratar de restar importancia a las protestas, el periódico dijo que los recientes ataques de fuerzas pro-Mubarak en la plaza Tahrir fueron un ataque contra "la nación entera".

Los manifestantes acampan desde hace días en la plaza Tahrir (plaza de la Liberación), resguardados en carpas o cubiertos simplemente con mantas, muchos de ellos al pie de los tanques que bloquean los accesos.

Cantan "somos el pueblo, somos el poder" y permanecen en el espacio protegido por las barricadas.

La semana pasada, un ataque de partidarios de Mubarak dio lugar a una batalla campal que dejó 11 muertos y centenas de heridos.

Hoy también se registraron actos de violencia y hubo víctimas mortales, pero en la región sur de Egipto.

En la localidad de Asiut los manifestantes anti Mubarak bloquearon una vía férrea y cortaron con neumáticos quemados una carretera que conecta el norte y el sur.

Llegaron reportes de violentos incidentes en El Jargo, otra ciudad del sur, donde la policía dispersó el martes a balazos una protesta, hiriendo a un centenar de personas, cinco de las cuales murieron el miércoles, según AFP.

Al enterarse de la muerte de los manifestantes, los habitantes enfurecidos incendiaron siete edificios oficiales, entre ellos dos comisarías, un tribunal y la sede local del partido gobernante.

En 16 días de movilización, el balance es de al menos 300 muertos, pero los manifestantes siguen adelante. Para algunos el cambio está en el aire y ya no hay marcha atrás.

"La juventud de hoy está abierta al mundo, no tienen miedo, no se someten como nuestra generación o la de nuestros padres", afirmó Amor Kalia, taxista de 57 años, acostumbrado a años de represión política y brutalidad policial.

"Cuando veo a estos jóvenes a los que les disparan y siguen avanzando, pidiendo libertad, pienso que los tiempos han cambiado, que el miedo ha terminado y que nunca más habrá dictadura", dijo esperanzado.

"Estamos presenciando una revolución moderada, pacífica, conducida por mujeres y por hombres de todas las edades y tendencias políticas", apuntó al diario madrileño El País, Sirn Adlbi, investigadora en el Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos de la UAM, para quien "los pueblos árabes han roto el muro del miedo y del silencio" que los mantenía como el último pueblo que, en su conjunto, no conoce la democracia.

Acerca de la violencia, Human Rights Watch logró confirmar el fallecimiento de 232 personas en el El Cairo, 52 en Alejandría y 13 en Suez.

La gran mayoría murió los días 28 y 29 de enero, tras recibir impactos de balas al enfrentarse policías con manifestantes.

Mientras tanto, grupos de la oposición acusaron al gobierno este miércoles de alargar el proceso de cambio, y criticaron, según informa el diario The Washington Post, al vice presidente Omar Suleiman por decir que tenía que haber diálogo o un golpe.

La prensa reporta que el sector laboral se está acoplando a las manifestaciones. Sindicatos y trabajadores de los sectores ferroviario, energético y del transporte público han iniciado huelgas.

En los últimos dos días, decenas de miles de personas han paralizado sus actividades laborales, informó Kamal Abbas, un líder sindical.

Están exigiendo nuevos contratos y aumentos salariales, y en la ciudad de Mahala, unos 24 mil obreros textiles anunciaron un paro para este jueves.

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