El zurdo cubano Aroldis Chapman se acerca a dos cifras redondas en su carrera, que pavimentarían -aún más- su camino hacia el Salón de la Fama de Cooperstown.
El líder en ponches de todos los tiempos entre los relevistas que han pasado por Grandes Ligas necesita apenas 11 abanicados más para llegar a 1,400, una cifra prácticamente inalcanzable para quienes vengan detrás.
Para que se tenga una idea de cuán irrompible puede ser esta marca, que se alinea a otras como las 511 victorias de Cy Young o los 4,256 hits de Pete Rose, se necesitarían 14 temporadas con 100 o más ponches, algo que el propio Chapman, a lo largo de 17 campañas, sólo ha conseguido cinco veces.
En el 2026, solamente el supersónico Mason Miller, cerrador de los Padres de San Diego, ya superó el centenar de abanicados, con 101.
Miller ponchó a 104 en 2024 e igualó la cifra en 2025. Tiene 28 años y en poco más de tres campañas completas acumula 347.
Suponiendo que logre mantenerse diez años más con la misma velocidad supersónica de hoy, que le permita promediar 100 chocolates cada temporada, aun así, no llegaría a los 1,400 que Chapman tiene ya al alcance de su mano.
El tema es que solamente el holguinero ha conseguido mantenerse por tanto tiempo con triple dígito en la velocidad de su recta, y por lo general, los lanzallamas tienden a bajar las millas por hora con el paso de los años.
¿Hasta dónde llevará el Misil Cubano el récord de ponches entre relevistas? Difícil encontrar una respuesta a esta pregunta, pues depende de cuánto más pueda extender una carrera que no da señales de declive.
Asimismo, el holguinero está a tres salvamentos de los 400, cifra reservada solamente para otros ocho relevistas en la historia.
Con 397 rescates, Chapman se ubica en el noveno lugar de la lista que encabeza el panameño Mariano Rivera (652), seguido de Trevor Hoffman (601), el curazoleño Kenley Jansen (492), Lee Smith (478), Craig Kimbrel (441), el venezolano Francisco Rodríguez (437), John Franco (424) y Billy Wagner (422).
Rivera, Hoffman, Smith y Wagner ya tienen sus placas en Cooperstown, mientras que Jansen y Kimbrel siguen activos.
Siendo realistas, el cubano podría escalar hasta el quinto lugar del listado histórico, por delante de un Kimbrel acabado, cuya insistencia por seguir activo sólo ha terminado por dañar sus números.
Chapman acaba de conseguir su décima campaña con 30 o más juegos salvados y ya tiene garantizada una extensión contractual con los Medias Rojas de Boston para el 2027.
Por esas ironías del destino, podría redondear los 400 rescates el próximo fin de semana ante los Yankees de Nueva York, equipo con el que consiguió la mayoría de sus salvamentos (153), pero de donde salió por la puerta de atrás y en malos términos con la gerencia.
A sus 38 años, nadie sabe hasta cuándo el Misil Cubano seguirá campeando por su respeto en las Grandes Ligas, pero los encargados del Salón de la Fama ya deberían ir preparando su placa para cuando llegue el momento de su exaltación.
Cinco años después de que Chapman decida poner fin en sus propios términos a su carrera, el Templo de los Inmortales le abrirá sus puertas de par en par para recibir a uno de los relevistas más grandes de todos los tiempos, y, ¿por qué no?, al mejor pitcher cubano que haya pisado un terreno de Grandes Ligas.
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