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El GAE, la mentira convertida en realidad


Soldados cubanos participan en el ensayo del desfile militar.

El Grupo de Administración de Empresas ayudaba a las Fuerzas Armadas Revolucionarias a mostrar operatividad, eficiencia, seguridad y solvencia.

Las fuerzas armadas de todos los países del orbe se dividen en tres grandes grupos: Marina de Guerra, Ejército, Fuerza Aérea y defensa antiaérea.

La caída del campo socialista trajo a Cuba, entre otras cosas, el Período Especial. Nadie ha podido olvidar la hambruna, la polineuritis, el impresionante aumento de las salidas ilegales, más los sucesos del 94.

Creo que conveniente recordar que la crisis no solamente afectó a la población civil, también estremeció instituciones del Gobierno, sobre todo las improductivas, como el MININT y las FAR que, preparándose para un cataclismo, ya habían sufrido su hecatombe en el año 89, provocando que soldados, oficiales e incluso ciertos generales (algunos por obligación y otros por convencimiento) abandonaran la institución.

Previo al Período Especial, la capacidad financiera del país ya se había reducido a la mínima expresión y por eso se fueron creando reformas que supuestamente "ayudarían" a afrontar las contingencias económicas que para entonces ya existían y que luego empeoraron. En el mundo, no existe crisis que explote sin previo aviso, o al menos sin mostrar indicios.

Por tanto, durante un Consejo Militar celebrado en el MINFAR, y agobiado por la fragilidad defensiva ante cualquier inestabilidad, un conocido asesor del general Raúl Castro, sugirió desmontar la estructura tradicional de las fuerzas combativas y fusionar todas las tropas en una. Así, la defensa antiaérea, que por mucho es lo más caro de cualquier ejército, se fusionó con las terrestres y los centros de mando quedaron bajo las órdenes de un mando único central. Parece un juego de palabras, pero no.

Por falta de suministros, y con técnica obsoleta, se acabaron las maniobras y comenzaron los inventos. Por órdenes de Raúl surgió un grupo de innovadores que, con recursos nacionales, creó un radar que no operó y un esperpéntico avión de fabricación cubana que eventualmente voló, se estrelló y, como era de esperar, sus tripulantes fallecieron y ni funeral tuvieron.

Y cuando las dificultades bordearon la casi invisible frontera que marca la acción u omisión que acelera la muerte de un paciente desahuciado, las circunstancias obligaron a los militares cubanos a producir y generar dinero en empresas agrícolas, de transporte, hoteleras, constructoras, financieras, y comercializadoras.

Fue, entonces, cuando para controlar la corrupción que aquel nuevo invento militar-empresarial generó, se creó el GAE, un Grupo de Administración de Empresas que no funcionaba muy bien pero parecía funcionar, que ayudaba a las FAR a mostrar operatividad, eficiencia, seguridad y solvencia.

Para ponerlo sencillo: Cualquier fábrica de tornillos tiene un costo de producción que incluye, pago a los trabajadores, tecnología, electricidad, el coste de la materia prima y algunas cosillas más. Todo eso influye en el precio final de venta; pero la fábrica de tornillos del GAE (un ejemplo) no gasta en combustible, lo toma de su presupuesto, que además es regalado, y tampoco en empleomanía porque para producir utiliza presos, soldados y reclutas en estado de precariedad laboral. Un tornillo militar, en papeles no cuesta nada y se vende en CUC. El cuento de la buena pipa.

El Gobierno cubano nos engaña utilizando su experiencia en procedimientos clandestinos y su innegable habilidad para estimular el vicio de la habladuría. Se llama "medida activa" y trajo como resultado que la prensa (nacional y extranjera), los que mueven la opinión e incluso nosotros, nos convertimos en eco de esta mentira repetida hasta que la transformaron en una peligrosa verdad que, además de dominar empresas y ministerios, genera, más que ganancias, cascadas de incertidumbre.

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    Juan Juan Almeida

    Licenciado en Ciencias Penales. Analista, escritor. Fue premiado en un concurso de cuentos cortos en Argentina. En el año 2009 publica “Memorias de un guerrillero desconocido cubano”, novela testimonio donde satiriza  la decadencia de la élite del poder en Cuba.

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