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"El Chapo", un bandido popular en su bastión mexicano


Imagen de archivo (20/01/01) del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo"

Una semana después de su segunda fuga de una prisión de máxima seguridad, su leyenda crece en su natal estado de Sinaloa (noroeste) donde es venerado como un bandido caritativo.

La frondosa montaña que ha servido de fortaleza en México a Joaquín "El Chapo" Guzmán está llena de pequeñas aldeas de campesinos que viven en casas humildes y que admiran a este poderoso capo fugitivo.

Una semana después de su segunda fuga de una prisión de máxima seguridad, su leyenda crece en su natal estado de Sinaloa (noroeste) donde es venerado como un bandido caritativo y bueno pese al gran número de asesinatos perpetrados por su cártel.

Autoridades estadounidenses, de hecho, creen que Guzmán podría estar de vuelta a esta región, el lugar más seguro para él por el apoyo popular que ahí tiene, dijo un agente de seguridad de Estados Unidos a la AFP.

En Badiraguato, el municipio que ha visto nacer a algunos de los narcotraficantes más temidos de México, sus habitantes tienen la esperanza de que "El Chapo" revitalice la economía.

Cuentan que antes de que el capo fuera detenido en febrero de 2014, el líder del cártel de Sinaloa daba trabajo a campesinos, enviaba comida a geriátricos y regalaba juguetes a los niños en Navidad.

"La gente se alegró (de su fuga) porque él ayuda mucha a la gente", explica Gerardo Ávila frente a su pequeña tienda de ropa en el centro del caluroso Badiraguato.

"Él da dinero, pone empleo. Ayuda más que los presidentes", asegura este joven de 22 años. ¿Qué tipo de trabajos?, se le pregunta. "En los cerros, cortando arboles", responde.

Erica, una mexicana de 40 años que vende caramelos frente a la iglesia del pueblo, cree que Guzmán ha sido bueno con la comunidad.

Cuando "El Chapo" está fuera de la prisión, "la gente trabaja, hay movimiento, pero ahí arriba", puntualiza la señora, señalando hacia las montañas.

El trabajo que ofrece Guzmán en las colinas, obviamente, no tiene nada que ver con la tala de árboles, sino con el cultivo de marihuana y amapola.

"Ha sido un mal necesario", cree Enrique Amarillas, encargado de una asociación local, quejándose de que el gobierno no haya creado "las condiciones para combatir la pobreza" en esta región.

El alcalde Mario Valenzuela estima que más del 50% de los campesinos del municipio se dedican al cultivo de drogas.

"En Badiraguato, lamentablemente todavía se produce amapola, todavía se produce marihuana pero no es la única actividad económica", asegura a la AFP.

Mientras el alcalde de Badiraguato asegura que hay más agentes en el municipio desde la sonada fuga del capo hace una semana a través de un túnel, la AFP no vio mayores movimientos de fuerzas federales o retenes en la carretera que lleva a los remotos pueblos.

Después de haber vivido en la clandestinidad 13 años tras su primera fuga de prisión en 2001, "El Chapo" fue capturado el año pasado en un condominio en Mazatlán y ahora vuelve a escabullirse de su búsqueda masiva.

Y, aunque en su bastión sinaloense es mayormente admirado, no todo el mundo se declara su fan.

"De mayor, yo no quiero ser como él. Quiero tener un trabajo normal", expresa un chico de 12 años que vende artículos de cocina en la plaza de la ya célebre Badiraguato.

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