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El cambio en Cuba es inevitable


Varias personas suben a un camión de transporte de pasajeros en Santiago de Cuba.

Asegura un editorial de la Revista Convivencia que resume las principales inquietudes de los cubanos al concluir el año 2013.

El editorial "Todo cambia y todo llega", que publica el más reciente número de la revista alternativa cubana Convivencia, advierte que Cuba sigue en la incertidumbre y que cada vez son más urgentes e impostergables los verdaderos cambios estructurales. "Una inmensa mayoría lo estamos viviendo. Todos los Obispos de Cuba lo reconocen. Hasta el gobierno lo sabe, pero no lo acepta públicamente de forma transparente y ágil".

Conviviencia, publicada en Pinar del Río, hace un llamado a escuchar el reclamo popular sobre la "insatisfacción profunda y diaria, esa desesperación creciente, esa desconfianza en las estructuras burocráticas, ese deseo clarísimo de cambio. No escucharlos es una temeridad de las autoridades. No atenderlos es una irresponsabilidad de los indiferentes, y no resolverlos es una responsabilidad de todos los cubanos".

El texto dice que el país da un pasito para adelante y un pasito para atrás y enumera una serie de cambios que en otro contexto fueron impensables para los cubanos, como permitir ir a las iglesias, hacer procesiones, mencionar a Dios en público y dejar de considerar a los religiosos como contrarrevolucionarios.

También elogia el hecho de que quienes se marchan del país dejaran de ser vistos como apátridas, gusanos y contrarrevolucionarios y que hoy puedan disponer de sus propiedades en la isla; que los homosexuales dejaran de ser considerados contrarrevolucionarios, que se despenalizara el dólar, se permitiera los negocios privados, el uso de celulares, la estancia en un hotel, la compraventa, los viajes al exterior, entre otros.

"Muchos dirán que lo más importante no ha cambiado todavía. Otros dirán que todos esos cambios no son más que derechos recuperados, no dádivas del poder. Tienen razón, pero son cambios. No es para agradecerlos, sino para reconocer la realidad. Otros dirán que están cambiando algo para que todo siga igual. Eso es imposible en un sistema cerrado y totalitario, en el que toda apertura conlleva otra… o hay que dar marcha atrás. Como a veces ocurre. Pero el “paso atrás” es malo para todos y bueno para despertar del acomodo y la indiferencia", continúa el editorial.

"Ningún proceso de transición es lineal. Ningún itinerario de cambio ocurre sin recovecos. Lo natural de un río son sus meandros. Si es recto no es río, es un canal artificial. Lo lamentable es perderse en un vericueto, detenerse en el recodo, temer a las sinuosidades. La virtud de la sabiduría ciudadana es descubrir el cauce del río, perseverar en la dirección de su corriente principal, sortear los culebreos propios del proceso e insistir una y otra vez en regresar al cauce principal del río de la vida".

"Levantemos la vista. La dirección del cambio en Cuba es ya visible e inevitable. Si miramos al pasado, los ejemplos son más que convincentes. Si miramos al presente, veremos que todo parece paralizado o hemipléjico. Que el inmovilismo de lo que no pasa no nos confunda, que no desanime nuestros esfuerzos pacíficos de cambio. Los cambios deben ser verdaderos, profundos y urgentes. Cuba los necesita ya.

Afiancemos nuestras expectativas en un análisis profundo y objetivo de la realidad. No confundamos el recodo con el río imparable. Fundamentemos, serena y responsablemente, nuestras visiones de futuro y crecerá la verdadera esperanza. Esa esperanza que la Biblia y los Obispos cubanos nos recuerdan que “no defrauda”", concluye el editorial de Convivencia.

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