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El Observatorio Sirio de Derechos Humanos indicó que en toda Siria 33 civiles murieron el martes por los disparos de las fuerzas del régimen

El ejército sirio lanzó una importante ofensiva contra Hama para doblegar a esta ciudad rebelde del centro de Siria, cuando los esfuerzos internacionales para resolver la crisis se enfrentan a la intransigencia de Rusia en la ONU.

Europeos y árabes están tratando de obtener un voto del Consejo de Seguridad de la ONU contra el régimen sirio, a lo que se opone Rusia, tradicional aliada de Damasco.

"Estamos abiertos a toda proposición constructiva para poner fin a la violencia" en Siria, declaró el jefe de la diplomacia rusa Serguei Lavrov, para quien una nueva iniciativa de la ONU no podría justificar el uso de la fuerza o "sanciones adoptadas sin ninguna consulta" con Moscú o Pekín, miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

"Por segundo día consecutivo, el ejército sirio bombardea Hama con armas pesadas utilizando lanzacohetes. Los chabiha (milicias leales al régimen) y los agentes de seguridad apoyados por tanques bombardean desde todos los lados el barrio de Bab Qobli", afirmaron los Comités Locales de Coordinación (LCC) que organizan las movilizaciones opositoras contra el régimen.

"Habría muertos y heridos. Casas que se derrumbaron", indicaron los LCC, que dieron cuenta de "un despliegue de casi 4.000 soldados y blindados" en esta ciudad situada a 210 kilómetros al norte de Damasco.

El diario Al Watan, allegado al poder, se refirió al hecho como una ofensiva para retomar varios barrios en manos de los insurgentes, después del "fracaso de los esfuerzos desplegados" para encontrar una solución pacífica.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) indicó también que en toda Siria 33 civiles murieron el martes por los disparos de las fuerzas del régimen, de los cuales 23 en la región de Homs (centro).

Hama es un símbolo de la lucha contra el régimen desde la terrible represión en 1982 de una revuelta del movimiento ilegal de los Hermanos Musulmanes contra Hafez Al Asad, padre del actual presidente Bashar Al Asad, que dejó 20.000 muertos.

El régimen sirio se niega a reconocer el alcance de la revuelta popular que sacude al país desde marzo y atribuye la violencia a "grupos armados". La represión ha dejado más 5.400 muertos, según cifras de la ONU.

Los europeos, que el lunes habían adoptado nuevas sanciones contra Damasco, incluidas diversas empresas y 22 personas, quieren un voto en el Consejo de Seguridad de la ONU, el lunes o el martes, sobre un nuevo proyecto de resolución basado sobre el plan de la Liga Árabe.

El presidente estadounidense Barack Obama saludó dicho proyecto el martes ante el Congreso.

Damasco rechaza en bloque el plan propuesto el domingo por la Liga Árabe que establece a término la partida de Bashar Al Asad, pero aceptó prolongar un mes más la misión de los observadores de la Liga.

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