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New York Times rememora a los Cuban Sugar Kings


Vista general del estadio Latinoamericano en La Habana.

El diario reseña la historia y exalta la importancia que tuvo el equipo de béisbol de ligas menores al que los peloteros cubanos dieron renombre en los años 1950.

Todo el legado que queda en Cuba del equipo de béisbol los Sugar Kings son sólo dos peloteros cubanos que aún residen en la isla y que jugaron en esa liga, una ”reliquia” de los años 1950, dice en un amplio reportaje el diario The New York Times.

Un reportero del periódico entrevistó en La Habana a Asdrúbal Baró, ahora con 84 años y en silla de ruedas, pero que fue una de las estrellas de la novena en 1955. “Ibamos a ser el equipo de grandes ligas de La Habana”, dijo.

El reportaje cita a Baró y a Luis Zayas, de 75 años, quien vive a pocas cuadras del Estadio Latinoamericano, y fue segunda base del equipo en 1958.

En la sala de Zayas, señala, una pared llena de fotografías rinde homenaje a los grandes peloteros cubanos del pasado, muchos amigos suyos, entre ellos, Cookie Rojas, quien también jugó los Sugar Kings; LuisTiant, y Camilo Pascual.

“Hay mucha historia aquí. Pero para mi, lo más grande de mi carrera fueron los Sugar Kings”, le dijo Zayas al periodista mientras fumaba un tabaco.

Como afiliado en La Habana a la Liga Internacional Clase AAA de los Rojos de Cicinnati, dice el Post, los Sugar Kings no fueron un equipo ordinario de ligas menores durante seis temporadas y media en la Cuba antes de la revolución.

“Aunque la existencia del equipo fue breve, los Sugar Kings tuvieron una fuerte fanaticada en Cuba y se convirtieron en un trampolín para los jugadores latinoamericanos”, agrega.

En el Estadio Latinoamericano, entonces el Gran Estadio, apunta, los Sugar Kings, que luego pasaron a ser conocidos como los Cuban Sugar Kings, a veces reunían a 30 mil espectadores, una cantidad impresionante para un equipo de ligas menores.

Entre las luminarias del béisbol de la isla que luego estuvieron en Grandes Ligas menciona a Mike Cuellar, que empezó con los Sugar Kings y luego ganó 185 juegos y un premio Cy Young, y también a Leo Cárdenas que pasó 16 temporadas en las mayores.

El periódico se refiere a la posibilidad-- una meta de la que hablaba con frecuencia que el propietario del equipo Bobby Maduro—de que de no haber sido por el triunfo de la revolución en 1959, La Habana hubiese estado “en ruta hacia las Grandes Ligas”.

Para sustentarlo señala que ciudades canadienses como Montreal y Toronto, con ligas internacionales igual, llegaron a tener luego equipos de Grandes Ligas en los años 1970.
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