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Drones de Estados Unidos rastrean huracanes para conocer sus secretos


Drones.

Capaces de volar durante 30 horas a 21.000 metros de altitud, o sea, dos veces más alto que los aviones de pasajeros.

La NASA apuesta a dos drones militares reconvertidos en rastreadores de tormentas tropicales y huracanes para desentrañar los secretos de estas gigantes depresiones atmosféricas y mejorar las previsiones meteorológicas.

Diseñados para misiones militares de reconocimiento en todo el mundo, estos vehículos aéreos no tripulados, del tamaño de un gran jet de negocios, son controlados a distancia desde la base de la NASA en Wallops Island, en la costa este de Virginia, para las misiones sobre el Océano Atlántico.

Capaces de volar durante 30 horas a 21.000 metros de altitud, o sea, dos veces más alto que los aviones de pasajeros, estos drones pueden cubrir una gran parte del Pacífico y el Atlántico en una sola misión, explicó Christ Naftel, director del proyecto en el Centro Dryden de la NASA en California, la segunda base de estos dispositivos.

Cada aparato está equipado con diversos instrumentos, incluyendo un láser para estudiar la estructura de las nubes, un sistema de microondas para sondear el corazón de los huracanes y un radar.

La misión de estos aviones no tripulados se centra en dos objetivos científicos: determinar el papel de los huracanes y de las precipitaciones en las tormentas intensas, e investigar la responsabilidad de la capa de aire del Sahara en la intensidad de los ciclones tropicales.

Esta masa de aire muy seco y lleno de polvo se forma sobre el Sahara entre el final de la primavera y el principio del otoño boreal y se desplaza hacia la zona tropical del Atlántico, llevando grandes cantidades de polvo y aire seco.

Los científicos están divididos sobre su impacto en la intensidad de los ciclones tropicales. Algunos creen que su aire seco puede debilitar una tormenta al bloquear el movimiento ascendente de los vientos, pero otros sugieren que esto puede por el contrario aumentar su fuerza.

La NASA y la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), socio en este programa de 30 millones de dólares, esperan que los datos recopilados durante tres temporadas de tormentas tropicales en el Atlántico permitan dar respuestas.

Por otra parte, la NOAA desarrolló unas sondas pequeñas de unos 200 gramos, con un sensor GPS y un paracaídas, que son lanzadas por los drones sobre la tormenta. Estos dispositivos miden varias veces por segundo la temperatura, la humedad y la presión atmosférica.

Scott Brawn, del programa Centinela de Huracanes y Tormentas Severas 3, señala que "hasta ahora sólo teníamos tomas en vivo de una tormenta en diferentes momentos" gracias a aviones tripulados y satélites..

Añade el científico que "observar una tormenta tropical continua durante 20 horas da más tiempo para capturar la dinámica y por qué algunas pueden convertirse rápidamente en huracanes".

Aunque las proyecciones de la trayectoria de los huracanes han mejorado notablemente en las últimas décadas, las previsiones de su potencia han avanzado poco, dijo Brawn, del Centro de Vuelo Espacial Goddard en Maryland.
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