El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se reunió este sábado con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en la capital paquistaní, como parte de un histórico esfuerzo de mediación para convertir un frágil alto el fuego en una paz duradera entre Washington y Teherán.
Pakistán ha actuado como puente clave entre ambas potencias, recibiendo por separado a las delegaciones estadounidense e iraní antes del inicio formal de las conversaciones.
Minutos antes de su encuentro con Vance, Sharif se reunió con la delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi.
Vance llegó a la residencia oficial acompañado por una comitiva de alto perfil que incluyó al enviado especial Steve Witkoff y al asesor senior Jared Kushner, lo que refleja la importancia que la administración Trump otorga a estas negociaciones. Por la parte paquistaní, Sharif estuvo asistido por el ministro de Relaciones Exteriores, Ishaq Dar, el ministro del Interior, Mohsin Naqvi, y el jefe del Ejército, Field Marshal Asim Munir.Una mediación estratégica de alto riesgoLas conversaciones en Islamabad representan el diálogo de más alto nivel entre Estados Unidos e Irán desde la Revolución Islámica de 1979.
El primer ministro Sharif ha calificado el proceso como un “momento decisivo” y expresó su esperanza de que este encuentro sirva como “trampolín hacia una paz sostenible en la región”.
El encuentro se produce tras más de seis semanas de conflicto en Oriente Medio, iniciado por ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes (Operación Furia Épica), que incluyeron instalaciones militares, nucleares y la eliminación del líder supremo iraní.
En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra Israel, bases estadounidenses y países aliados del Golfo, y cerró efectivamente el Estrecho de Ormuz —el estrecho por donde pasa cerca del 20% del petróleo y gas licuado mundial—, lo que provocó un fuerte aumento en los precios globales de la energía y disrupciones en el comercio marítimo.
Tras intensos esfuerzos diplomáticos de Pakistán, ambas partes acordaron un alto el fuego temporal de dos semanas el 8 de abril, condicionado principalmente a la reapertura del Estrecho de Ormuz sin restricciones ni cobros. Sin embargo, el cese al fuego sigue siendo frágil, con desacuerdos persistentes sobre el programa nuclear iraní, el alivio de sanciones y la situación en Líbano.
El presidente Donald Trump declaró ayer sobre las negociaciones en Islamabad:
“Vamos a ver qué pasa. Están derrotados militarmente y ahora vamos a abrir el [Estrecho]... Tienen un buen equipo y se reúnen mañana. Veremos cómo resulta todo.”Además, Trump enfatizó:“Sin arma nuclear. Eso es el 99% de todo.”
Trump ha insistido en que Irán “no tiene cartas” más allá del “extorsión a corto plazo mediante las vías marítimas internacionales” y ha exigido la reapertura total y libre del Estrecho de Ormuz, el fin del programa nuclear iraní y garantías de seguridad regional.
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