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EEUU critica a la ONU por recompensar a diplomático cubano expulsado

Embajador Jeff Bartos, representante de Estados Unidos para la Gestión y Reforma de la ONU.
Embajador Jeff Bartos, representante de Estados Unidos para la Gestión y Reforma de la ONU.

Sumario

  • EEUU criticó que la Asamblea General de la ONU aprobara el nombramiento del cubano Richard Tur de la Concepción para la Comisión Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto, pese a haber sido expulsado de EEUU días antes por un altercado con un funcionario estadounidense.
  • "Como recompensa por semejante comportamiento matonesco, le hemos otorgado una asignación anual de 180.000 dólares libres de impuestos; una cifra equivalente al salario anual de casi 1.900 trabajadores cubanos promedio", reprochó el embajador Jeff Bartos.
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Estados Unidos cuestionó este viernes que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobara el nombramiento del diplomático cubano Richard Tur de la Concepción para una comisión encargada de examinar la administración y el presupuesto de la organización, pocos días después de que Washington lo expulsara del país tras un altercado con un funcionario estadounidense.

El embajador Jeff Bartos, representante de Estados Unidos para la Gestión y Reforma de la ONU, sostuvo que la decisión contradice los esfuerzos realizados durante el último año para reducir gastos, eliminar puestos innecesarios y mejorar el funcionamiento de Naciones Unidas.

"Hoy, esta Asamblea les ha dado a los contribuyentes otra razón para preguntarse: ¿para qué sirve todo esto?", declaró durante una intervención ante el organismo. "Han elegido a un individuo vinculado al régimen cubano —quien, de hecho, fue expulsado— para formar parte precisamente del comité encargado de supervisar miles de millones de dólares en gastos de la ONU".

Tur de la Concepción fue seleccionado para integrar, durante el período 2027-2029, la Comisión Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto (ACABQ), un órgano subsidiario de la Asamblea General compuesto por 21 expertos que ejercen sus funciones a título personal. Entre sus responsabilidades están examinar las propuestas presupuestarias y asesorar a la Asamblea sobre asuntos administrativos y financieros.

La objeción de Washington se produce después del incidente ocurrido el 27 de octubre, durante el debate anual sobre la resolución presentada por La Habana contra el embargo estadounidense.

En medio del tenso intercambio entre el embajador Mike Waltz y el canciller cubano Bruno Rodríguez, Tur empujó a un funcionario estadounidense e intentó arrebatarle el teléfono con el que grababa lo sucedido, alegando que el funcionario había invadido su espacio personal.

La confrontación comenzó cuando Rodríguez intentó interrumpir el discurso de Waltz, quien exponía denuncias sobre los privilegios de la élite gobernante cubana y los recursos controlados por el conglomerado militar GAESA. La presidencia de la Asamblea pidió a la delegación de Cuba que regresara a sus asientos y permitiera al representante estadounidense concluir su intervención.

Al día siguiente, Waltz anunció que el secretario de Estado, Marco Rubio, había firmado la orden para expulsar a Tur y advirtió que cualquier agresión contra un diplomático estadounidense tendría consecuencias. El Departamento de Estado confirmó que el funcionario cubano abandonó el país el 29 de octubre.

Bartos afirmó este viernes que, al aprobar el nombramiento por consenso, la Asamblea General terminó recompensando la conducta que había provocado la expulsión. También aseguró que el puesto contempla una asignación anual de 180.000 dólares libre de impuestos y comparó esa cifra con los ingresos de los trabajadores cubanos.

"Como recompensa por semejante comportamiento matonesco, le hemos otorgado una asignación anual de 180.000 dólares libres de impuestos; una cifra equivalente al salario anual de casi 1.900 trabajadores cubanos promedio", reprochó el embajador Bartos.

El representante estadounidense cuestionó que los contribuyentes deban financiar esa remuneración mientras Tur desempeña sus funciones a distancia desde La Habana, al no poder permanecer en Estados Unidos.

A su juicio, decisiones de este tipo dificultan los esfuerzos de Washington para defender ante los estadounidenses la continuidad del financiamiento a Naciones Unidas.

"Durante el último año hemos luchado para demostrar que esta institución merece ese apoyo", afirmó. "Nuestro consenso de hoy no honra ese compromiso".

Bartos ya había protagonizado un gesto simbólico durante el discurso de Rodríguez sobre el embargo. Mientras hablaba el canciller cubano, el diplomático estadounidense permaneció en su asiento leyendo The Double Life of Fidel Castro, escrito por un antiguo guardaespaldas del dictador cubano. El libro describe los lujos y privilegios de Castro, en contraste con la imagen pública que proyectaba.

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