A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
Se ha producido un resurgimiento del terrorismo político, de diseño transnacional y doctrina de extrema izquierda. Esta amenaza exige una respuesta que aproveche las fortalezas distintivas y combinadas de cada gobierno, según destacó el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la reciente reunión ministerial sobre el resurgimiento del terrorismo político.
En respuesta, el Departamento del Tesoro está aplicando todo el peso de sus facultades para defender la integridad de los sistemas financieros globales de EE. UU. La Oficina de Terrorismo e Inteligencia Financiera del Tesoro busca identificar, interrumpir y neutralizar los fondos extranjeros ilícitos que amenazan a la nación.
Estados Unidos está ampliando su misión para hacer frente a una amenaza en evolución, afirmó el Secretario Bessent. Las antiguas fronteras ideológicas están dando paso a nuevas alianzas operativas. "El frente unificado entre el marxismo internacional y los movimientos islámicos radicales no necesita compartir la misma visión última para compartir el mismo enemigo inmediato: las sociedades libres y que se gobiernan a sí mismas", señaló el Secretario Bessent.
"Estos terroristas comprenden una verdad perdurable: rara vez se subvierte a las sociedades desde lejos sin que antes hayan sido debilitadas desde dentro".
Algunas de estas actividades son manifiestas: atentados con bomba, asesinatos y violencia organizada en nuestras calles. Otras son más discretas: campañas para suprimir la libertad de expresión, intimidar a la oposición política y sabotear nuestras instituciones nacionales.
Independientemente de la forma que adopten, señaló el Secretario Bessent, "la violencia requiere dinero, canales a través de los cuales puedan moverse los fondos e instituciones tras las cuales puedan ocultarse. Cada vez más, se explotan estructuras legítimas sin fines de lucro y organizaciones benéficas como mecanismo para ocultar el movimiento de fondos ilícitos destinados a apoyar el terrorismo político".
A menudo se considera que las organizaciones sin fines de lucro y benéficas son entidades positivas; sin embargo, las mismas cualidades que las hacen merecedoras de la confianza pública también pueden hacerlas atractivas para quienes pretenden explotarlas, explicó el Secretario Bessent. El Departamento del Tesoro está intensificando sus esfuerzos para identificar a organizaciones que abusan de las estructuras benéficas y sin fines de lucro utilizándolas como vehículos para actividades financieras ilícitas.
En otoño, Estados Unidos designó a cuatro grupos extremistas de extrema izquierda vinculados a Antifa que operan en el extranjero como Organizaciones Terroristas Extranjeras, negándoles el acceso al sistema financiero estadounidense y privándoles de los recursos necesarios para perpetrar ataques.
Asimismo, bajo la administración del presidente Trump, el Tesoro ha sancionado a 17 organizaciones benéficas y sin fines de lucro fraudulentas por financiar las actividades y operaciones terroristas de Hamás.
"Mientras el Tesoro continúa mapeando y bloqueando el flujo de fondos que permite operar a estas entidades, ninguna organización terrorista debe hacerse ilusiones creyendo que su financiación está fuera de nuestro alcance", advirtió el secretario Bessent.
"Que quede claro: en la lucha contra el terrorismo interno, debemos respetar los derechos constitucionales —incluidas la libertad de expresión, de asociación y de reunión— de todos los estadounidenses", aseguró el secretario Bessent.
El Departamento del Tesoro cumplirá su cometido identificando la financiación ilícita, desmantelando las redes que financian el terrorismo político, persiguiendo a quienes facilitan la violencia política y profundizando la colaboración con aliados internacionales durante el tiempo que sea necesario para esta labor.
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