La Administración estadounidense reforzó este lunes su política de presión sobre Cuba con una nueva ronda de sanciones al Ministerio de Turismo y otras entidades vinculadas al Gobierno cubano.
Según la información oficial publicada por el Departamento del Tesoro, las medidas buscan afectar las fuentes de ingresos del Estado cubano y ampliar el alcance de las restricciones económicas existentes.
Las nuevas acciones se apoyan en la Orden Ejecutiva 14404, firmada el 1 de mayo de 2026, que autoriza sanciones contra personas y entidades extranjeras vinculadas a sectores considerados estratégicos de la economía cubana, entre ellos energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad. La normativa también permite actuar contra quienes proporcionen apoyo material o financiero a entidades sancionadas.
El 23 de junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció sanciones contra cinco entidades cubanas que, según Washington, generan ingresos para el Gobierno de La Habana. Entre ellas figuran tres organizaciones relacionadas con el conglomerado militar GAESA, además de entidades vinculadas a actividades financieras, logísticas y mineras. Las autoridades estadounidenses sostienen que estas organizaciones contribuyen al financiamiento de estructuras estatales y de seguridad del país.
A inicios de junio, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, familiares de la familia Castro y varias instituciones estatales, incluyendo organismos vinculados a las Fuerzas Armadas. Washington argumentó que las medidas responden a actividades consideradas contrarias a la seguridad nacional y a los intereses de Estados Unidos.
Además de las sanciones directas a funcionarios y entidades cubanas, la nueva política amplía el riesgo para empresas y bancos extranjeros que mantengan relaciones comerciales o financieras con sectores señalados de la economía cubana, particularmente aquellos vinculados a energía, defensa, minería y servicios financieros.
La Habana ha rechazado las medidas y las considera parte de una estrategia de presión económica sobre la isla. Mientras tanto, la Administración estadounidense sostiene que continuará utilizando herramientas financieras y diplomáticas para incrementar la presión sobre el Gobierno cubano.
(Noticia en desarrollo)
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